SABOR A CHOCOLATE

El sabor de una novela corta

No hace mucho que cayó en mis manos un libro pequeño, corto, suave, de los que dejan un sabor intenso en la garganta y en la boca del estómago. Sabor a Chocolate es su título y surgió de la mano de José Carlos Carmona teniendo por destino el XIII Certamen Literario de la Universidad de Sevilla en colaboración con Alfaguara (Punto de lectura) donde consiguió el primer premio de manos de un jurado presidido por Arturo Pérez-Reverte que en 2008 recomendó su publicación. Así Punto de lectura lo publicó y ahora, en 2012, se ha editado nuevamente por Planeta, editorial por la cual ha entrado en nuevas manos, entre ellas las de una servidora.
Es una novela muy corta, con posibilidad de lectura en una o dos horas ya no solo por su brevedad sino por su intensidad que te impide, en el momento en que se empieza, parar de leerla. Incluso ya con la presentación que nos hace la contraportada del libro se puede apreciar su carácter, su fuerza:
Hace más de sesenta años, Adrian Troadec vio a una chica salir de una clase de música. Dos guerras mundiales después, aún funciona la fábrica de chocolate que abrió para conquistarla.”

Y realmente en estas dos frases se resume la historia que  los miembros de la familia Troadec van viviendo a lo largo de la historia mientras sucesos importantes que han marcado la verdadera Historia del siglo XX se entremezclan con los sucesos que se nos van narrando. La novela de capítulos muy cortos con tono de cuento consigue una narración sencilla y directa, escrita con amor, cuidado y cariño, como quién hace un pastel de chocolate para sus seres queridos. Y lo más increíble, la cantidad de sucesos diferentes que van apareciendo en sus contadas 141 páginas y que cuando terminas se van recordando, reconstruyendo nuevamente la historia en tu cabeza, pero con una sensación como el buen chocolate negro: agridulce, que gusta pero que tiene un toque amargo que es difícil de eliminar.
Es una novela de amor pero no es para corazones sensibles, es una novela con hechos históricos pero no es enciclopédico, lo que destacan son las sutiles pinceladas. Se aprende, se disfruta y emociona… incluso desespera, tanto que hay que releerse algunos capítulos. Los incrédulos creerán que se les está poniendo a prueba porque es una sensación constante de: “¿tanto esfuerzo para llegar a esto?”
La segunda parte del cómo se presenta la obra al lector resume muy bien esta sensación de historia truncada, de historia feliz lejana, que se evapora de manera sutil: “Entre dos continentes, partidas de ajedrez y notas de violín, Sabor a chocolate es una sinfonía incompleta de amor y de sueños. Una novela tan intensa y adictiva como el mejor chocolate.”
Es un libro que refleja esos aspectos de la vida muy profundos y el cómo el seguir viviendo necesita de ellos. No es un libro común, de entre sus páginas surgen ideas que, al menos para mi, nunca antes se habían planteado u ocurrido: que el mantenerse vivo muchas veces es por la curiosidad que nos supone la misma vida, así lo descubre el protagonista Adrian Troadec y se lo hace ver a su sobrina cuando esta vive malos momentos:
“Eleanor Trap no podía comprender por qué la gente seguía viviendo si cabía la posibilidad de sufrir un dolor tan profundo como el del desamor. Su tío Adrian Troadec en una carta de mayo de aquel mismo año le contestó que se sigue viviendo por cobardía. Y por curiosidad.”
En su portada se menciona: chocolate puro, y realmente lo es… es una mezcla de tristeza y de dulzura, aunque en muchos casos resalte la tristeza más que el dulzor… pero siempre con unos toques de ternura imposibles de explicar sino quizás con una reflexión  profunda de la vida a partir del amor, como la que hace Alma:
“El tiempo transcurrido que se veía en los tres rostros le mostraba a cada uno sus propia decadencia física. (…) Era la vida con sus heridas la que se exhibía en aquellos lienzos. No obstante, a pesar del tiempo y el cansancio, los tres se sintieron inmensamente felices. Alma pensó lo fácil que era ser feliz y lo difícil que ella se lo había puesto a la vida.”
Desde luego ternura y drama no le faltan, no tanto por la historia en sí sino por la numerosa cantidad de vidas y seres que se involucran en ella, a los que no llegamos a conocer en profundidad pero con los que sí que podemos empatizar hasta el punto de querer zarandearlos para hacerlos reaccionar.
Esa es la verdadera magia que contiene la novela: el poder hacer una radiografía nítida sobre los personajes y los escenarios a pesar de que en los temas que va tocando no abunda la profundidad.  Tiene el poder de atraerte con una sutileza en las líneas y las palabras impropias de una novela corta, sencilla y desde luego más que digerible, pues no se hace nada pesada, sino todo lo contrario, resulta fresca, como el buen chocolate.

*Todas las imágenes de este post han sido obtenidas de las fuentes de imágenes de internet.

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3 comentarios en “SABOR A CHOCOLATE

  1. Anónimo dijo:

    Lo que pasa es que la historia del libro me pareció hermosa y tengo la curiosidad de saber qué paso con ella porque en el libro sólo habla hasta el 2001, ¿qué tal que conoció el amor por fin en algún otro país? o no se es que la historia me gusto mucho… Recomiendo el libro 🙂

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  2. Lucía Berruga Sánchez dijo:

    Hola anónimo!

    Muchas gracias por tu comentario! 🙂 Lo cierto es que, según tengo entendido, el libro está basado en hechos reales, como indica al final, por los acontecimientos con los que va matizando la historia, pero realmente los personajes no lo son. Te pongo una declaración del autor sobre este tema: “hay muchos hechos que son reales, pero todos están manipulados literariamente. Por eso, cuando puse al final la frase “basada en hechos reales” pensé que para los lectores todo tendría una significación distinta, y me parecía interesante que ellos pensaran sobre la diferencia entre la realidad y la literatura.”
    Respecto a esto también decirte que la historia no está basada en la familia real del personaje final, Giuliani, (que sí que fue un suceso auténtico) como contestó el autor en una entrevista que le hicieron los propios lectores sobre este tema: “todo es literatura. En la literatura se utilizan elementos reales para dar más verosimilitud. Pero la muerte de Giuliani me conmovió y me pareció un buen homenaje nombrarlo y hacerlo protagonista. La idea principal es ver lo dura que es la vida de las familias y lo débil que es su supervivencia. Espero que no te defraude que no sea su historia real, y espero que valores lo del homenaje.”

    Espero que esta respuesta te sirva. Yo también creía que era todo real hasta que, al hacer esta reseña, descubrí que no. Es una lástima porque a mí también me gustaría pensar que Eleanor se fue a otro país y que se volvió a enamorar. La historia es preciosa, me alegro que te gustase y que lo compartas aquí. Te recomiendo, si no lo has leído, el siguiente que escribió: Sabor a canela, del mismo estilo y que también tiene muy buenas críticas 🙂 Un saludo!

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