EL CUADERNO DE MAYA

Un libro que muestra cómo se pasa de estar perdida al verdadero renacimiento intimo y personal

 

 

Hoy quiero presentaros a Maya, una chica de 19 años a la que las circunstancias y las malas decisiones la llevan hacia la mala vida de cabeza y sin remedio. Escribe su cuaderno, el que compondrá este libro de Isabel Allende, en Chiloé, parte de la Región de los Lagos de Chile, entre el paralelo 41 y 43, latitud sur,  que está conformado por un archipiélago de unos nueve mil kilómetros cuadrados de superficie con doscientos mil habitantes y pequeñas islas, las mayoría sin habitar. Es allí donde se refugiará de las consecuencias que la vida que ha llevado la ha generado y no os engañéis, a pesar de su edad Maya es toda una experta, o quizás no y todo lo que la ocurre se debe a su juventud.

La sinopsis y en las primeras páginas del libro Maya se describe a si misma así: “Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de opciones y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa “hechizo, ilusión o sueño”. Nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto.”  Creo que fue esta introducción al personaje lo que me hizo enamorarme del libro y querer leérmelo, creo que en parte me recordó un poco a mí. En el fondo yo creo que todos nos hemos sentido un poco así, un poco Atila, ofuscados con el mundo que nos rodea… creo que Maya refleja en este libro hasta que punto una persona puede llegar a estar perdida y cómo esa desorientación te lleva a ir tomando las decisiones equivocadas. Creo que nadie se puede librar de algo así a lo largo de su vida, todos nos hemos equivocado y todos hemos seguido hacia delante con nuestras decisiones. Maya reencauza su vida en una isla perdida del mundo y, en ella, a través de sus cuadernos, nos cuenta su pasado, sus decisiones, sus errores, combinados con la nueva vida que lleva en Chiloé, lo que aprende de los demás y de si misma, sus pensamientos e ideas, mostrando a todo aquel que la lee como se puede empeorar aun más pero, también, salir de cualquier bache.

No se puede decir que el libro sea de acción, no es una historia super trepidante que te enganche al completo y necesites saber que pasa, también tiene de eso, pero no, El Cuaderno de Maya es ante todo la historia de una persona y de todas aquellas que la han rodeado y la rodean, es una historia de vivencias personales e íntimas, es un diario donde muchos se encontrarán con ellos mismos, identificados en los pensamientos de esta, muchas veces niña y muchas veces mujer, de diecinueve años.
Además de la sinopsis también encontramos al abrir el libro una cita que dice así:

Un pasado persiguiéndola.
Un futuro aún pos construir.
Y un cuaderno para escribir toda una vida


Maya se nos presenta en esta historia desde el principio como un personaje peculiar, sincera en sus palabras, inteligente y muy caótica en ciertos sentidos. Lo cierto es que el libro está dividido en dos partes: pasado y presente, y según se va desvelando el pasado se va entendiendo porqué Maya está recluida en Chiloé sin poder comunicarse con nadie del mundo exterior. Todo empieza así: Maya dirigiéndose hacia esa isla perdida del mundo huyendo de muchísimos problemas que empiezan cuando su punto de referencia, su familia, se desmorona ante una muerte. Si hay algo que se puede apreciar de la vida de Maya Vidal es que su familia no era para nada tradicional… al contrario, criada por sus abuelos y con un padre piloto que nunca esta en casa sino, literalmente, en las nubes Maya crece en una cultura y educación extraña, sin un talento musical como quisiera su abuela que quería que fuese una niña prodigio que concursara en la televisión…. pero con un don para las palabras pues como escribe ella en su cuaderno “apenas aprendí el abecedario comencé a leer con voracidad y a llenar cuadernos con poemas pretenciosos y la historia inventada de mi vida, amarga y triste”, eso hizo que su abuela se centrase en la literatura como una fuente de recursos explotables en ella. Así es como Maya dice que “a mi Nini le debo el gusto por los libros y un vocabulario nada despreciable, pero a mi abuelo le debo todo lo demás”. Sus figuras de referencia por tanto eran su abuela, mujer estricta y de carácter, amante de las historias de crímenes y gran creadora así como fanática de la conciencia social, y su abuelo, astrónomo con la cabeza en las nubes que buscaba un planeta inexistente, flexible, que convertía todo lo que hacía Maya en un juego, con bondad e inocencia.
La vida de Maya por tanto transcurre normal, hasta que “las fuerzas catastróficas de la naturaleza” le alborotaron la sangre y nublaron el entendimiento de tal forma que, en conjunto con la presencia de la muerte, la protagonista pierde el norte.
Cualquier persona sabe lo que es perder a quien se quiere, nadie se salva de conocer a la muerte, pero como dice Maya “un dolor así, un dolor del alma, no se quita con remedios, terapia o vacaciones; un dolor así se sufre, simplemente, a fondo, sin atenuantes, como debe ser”. Yo me he sentido muy identificada con ella y creo que muchos lectores también lo habrán hecho o lo harán cuando lean su cuaderno porque durante mucho tiempo “mi tristeza era mi compañera, no quería curarme de ella como si fuera un resfrío”. Extraña, huraña y desafiante contra todo lo que le rodeaba Maya empieza un camino cuesta abajo que le llevará a los más oscuros rincones de la sociedad y del alma, de la mano de amistades nada favorecedoras para ella que no la harán crecer como persona precisamente, sino perderse a si misma aun más. El camino, marcado por las drogas (tanto legales como ilegales) harán que pierda su infancia a grandes zancadas: accidentes, abusos, trafico de drogas y de dinero… todo ello pasando por diferentes lugares y situaciones hasta llegar a Las Vegas, donde encontrará la cumbre de toda decadencia humana, ya no solo de lo que la rodea sino de si misma.

No quiero haceros spoiler, ya os lo leeréis si os animáis, pero destacar que serán estos acontecimientos los que harán que se tenga que refugiar en Chiloé huyendo de su pasado, donde todo empezará a cambiar para ella: “el año pasado cometí demasiados abusos con mi cuerpo, me podría haber muerto tirada en la calle; aquí me estoy recuperando y para eso no hay nada mejor que el baño del mar”.
Pero no solo en el pasado hay una historia, en el presente se va desarrollando un entramado de relaciones que marcarán la vida de Maya  y sus escritos. Manuel Arias, el amigo de su abuela que la acoge en su casa, y sus costumbres, así como las de las gentes de Chiloé, su naturaleza, su cultura y su comida, como el curanto (mariscos y ocasionalmente también distintos tipos de pescado, carne, papas, embutidos y legumbres, donde cada capa de ingredientes se cubre con las grandes hojas de una planta llamada pangue o nalca, o en su defecto, con hojas de repollo. Todo esto se cubre con tierra y sacos mojados, a modo de una gran olla a presión, en la que se cuecen los alimentos durante una hora más o menos). Por lo que, demás de leer una buena historia Isabel Allende nos vuelve a transportar  a su amado Chile, enseñándonos cómo es la vida de allí a través de los ojos de Maya. Así, a través de ella, conoceremos alguna de las tradiciones como es la tiradura de una casa, que consiste en trasladar una casa navegando en el mar, siendo desplazada por lanchas que tiran de ella y luego trasladarla por tierra mediante el uso de bueyes. Es con esta costumbre (imágenes  de arriba) como también se pude ver, a través de la descripción que la protagonista hace del suceso, como la sociedad de Chiloé se basa en una cooperación y en el trueque, de manera que en el libro se ve como vecinos, parientes y amigos, se unen en esta tarea: unos ponen las lanchas, otros  los bueyes y el dueño de la casa pone la bebida y la comida.  
Lo que si habría que destacar es que Maya está basada en su hijastra, y lo cierto es que ya viene de lejos el gusto de esta autora por mezclar las vivencias reales de sus conocidos y amigos con la ficción. Es bien sabido que es de esta mezcla de donde saca el carácter y personalidad de sus personajes, ya que generalmente son personas cercanas a ella, por eso no es de extrañar encontrar caracteres parecidos como lo son, bajo mi punto de vista, el de Nini, la abuela de Maya y la de Alexander Cold, la excéntrica Kate Cold en la trilogía Las memorias del águila y eljaguar.
Con un lenguaje muy rico y cuidado, intimista en la mayoría de las ocasiones, con sus toques ya conocidos del español sudamericano, Isabel Allende en El Cuaderno de Maya habla por tanto de este lugar misterioso poblado de leyendas; en estas tomará un papel muy importante Manuel Arias ya que está escribiendo un libro sobre la mitología del Chiloé y será por él y por Maya por quienes conoceremos los detalles más íntimos de esta tierra. Al lector se nos recrea el mágico Chiloé donde todos podemos renacer, incluso las almas más dañadas por el mundo. Maya renace en ese lugar perdido en el Sur y nos lo muestra con una reflexión que yo misma he aplicado a mi vida en alguna que otra ocasión:
A veces, en las horas de insomnio siento el pinchazo de la culpa por todo lo que hice antes, pero se disipa al amanecer (…). Despierto, bostezo, me estiro en la cama y suspiro contenta. No es indispensable golpearme el pecho de rodillas ni pagar mis errores con lágrimas y sangre. Según dice mi Popo, la vida es una tapicería que se borda día tras día con hilos de muchos colores, unos pesados y oscuros, otros delgados y luminosos, todos los hilos sirven. Las tonterías que hice ya están en la tapicería, son imborrables, pero no voy a cargar con ellas hasta que me muera. Lo hecho, hecho está; tengo que mirar hacia delante.”
La verdad es, querido lector, que si nunca has hecho cosas  de las que te arrepientes contra ti mismo o contra los demás, por sobrevivir a situaciones que escapan de tu control, será un libro que pase por tus manos sin aportarte gran cosa excepto una buena historia con la que mantenerte entretenido. Pero para los que si se han encontrado en situaciones diversas o han pasado malos momentos en los que han tenido que superar verdaderos muros para poder seguir con su vida este libro les mostrará como es posible salir adelante y resurgir de las propias cenizas.
Por supuesto en este libro no falta una historia de amor, ni los fantasmas que nos acosan por las noches (tanto buenos como malos), ni tampoco los rastros y secuelas de la dictadura que es también típica de las obras de Allende. No hay mucho más que pueda decir, solo que lo leáis porque es muy bueno, es un gran libro sobre la amistad, el amor, la autosuperación y, sobretodo, la vida; la vida con todo: sus altos y sus bajos… la vida de todas las personas y la sencillez y pureza de unas en contraposición con la ambición y la destructividad de otras.
Terminaré con una cita de Khalil Gibran con la que creo que Maya estaría de acuerdo:
Del sufrimiento surgen las almas más fuertes. Los caracteres más sólidos están plagados de cicatrices.”
 
* Todas las imágenes de este post han sido obtenidas de las fuentes de imágenes de Internet. 

 

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