TESTIGOS DEL OLVIDO: OCHO GRANDES CATÁSTROFES HUMANAS OLVIDADAS

Hoy se cierran las actividades de carácter social, cultural y humanitario que Médicos Sin Fronteras lleva realizando desde el pasado día 15 de octubre en Salamanca  bajo el nombre de “Salamanca Sin Fronteras”.

Sin embargo los salmantinos están de suerte pues aun podrán disfrutar, durante una semana y media más, de una de las actividades de su agenda: la magnífica exposición de Testigos del Olvido que se expone en  el patio alto del claustro de La Casa de las Conchas hasta el próximo 6 de Noviembre.

La exposición es una mirada sobre ocho grandes  catástrofes humanas olvidadas a través de las fotografías del maestro Juan Carlos Tomasi, fotoperiodista y realizador de documentales,  capaz de retratar con su lente el lado más humano de aquello que sucede más allá de nuestras fronteras y que no vemos. Para acompañar a las imágenes la exposición cuenta con la pluma de grandes escritores que, en lengua castellana, narran los ocho contextos y le ponen voz a los sin voz.

Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Laura Restrepo, Juan José Millás, John Carlin, Laura Esquivel, Manuel Vicent y Leila Guerriero son los encargados de poner las palabras necesarias para contar la historia del mundo en el que vivimos y que es ajeno a tantos. Palabras en forma de crónica con un enfoque literario y periodístico a la vez, cuyos autores compusieron con plena libertad y otorgando el protagonismo a sus víctimas.

Un proyecto hecho a lo grande, impulsado por El País y por el Instituto Cervantes que se ha extendido por distintas partes del mundo: entre 2009 y 2010 El País Semanal publicó las fotografías y los textos, ampliando después su publicación a medios anglosajones, de lengua francesa y latinoamericana.

Tras este camino finalmente fue inaugurada por primera vez en 2011 en el Instituto Cervantes de Madrid, tras lo cual recorrió diferentes sedes de esta institución como Roma, Atenas, Burdeos o Casablanca.

48 fotografías que transmiten sentimiento en un lugar precioso como es el alto claustro en La Casa de las Conchas, para ofrecer al visitante las problemáticas de algunos de los rincones más devastados del planeta: República Democrática del Congo, Haití, Yemen, Cachemira, Malasia y Bangladesh, Guatemala, Colombia y Zimbabwe.

Lugares en crisis, rincones llenos de sufrimiento que tienen rostro humano, violencia continúa y un olvido mediático sobre el que es necesario alzar la voz.

Con esta exposición la ONG apostó por el compromiso con sus víctimas de la violencia, la enfermedad y la exclusión extrema en América Latina, Asia y África. Los autores de los textos viajaron hasta dichos rincones para narrar después en primera persona unas emergencias con graves consecuencias para las poblaciones que las sufren.

Os pongo algunas imágenes seleccionadas del total de fotografías expuestas, así como algunos fragmentos de los textos de los grandes autores que la componen.

Los contextos y sus autores:
1) MARIO VARGAS LLOSA, Premio Nobel de la Literatura, escribió para la exposición bajo el nombre Viaje al corazón de las tinieblas sobre REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO, un país rico pero sumido en la miseria de la guerra y el terror: desplazamientos, violaciones, asesinatos y corrupción sacuden esta tierra sin ley.
Un miembro de la comunidad pigmea danza en una reunión del grupo instalado en uno de los recientes campo de desplazados, situado al norte de Goma. © Juan Carlos Tomasi / MSF
El frente de Rutshuru es el más activo desde el inicio de este último conflicto. El parque Nacional de Virunga ha sido el escenario de numerosos combates entre todos los actores armados© Juan Carlos Tomasi / MSF
2) SERGIO RAMÍREZ, escritor nicaragüense escribe sobre HAITÍ con “La piedra bajo el sol” y lo retrata como el país más pobre de América, categoría que ya poseía antes del devastador terremoto de 2010: miseria, vaivenes políticos y falta de futuro atenazan a una población que está acostumbrada al abandono.

Mujeres y niñas siguen sufriendo discriminación y violencia generalizadas en todos los aspectos de la vida pública y privada, una situación que se ve agravada por la falta de acceso a la justicia. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Lo que impresiona, más que la miseria misma, es la convivencia con la miseria, la normalidad con la que la gente aparenta vivir entre las montañas de basura que se van aposentando mes tras mes, años tras año. y que nadie pareciera preocuparse de recoger, las marismas rebosantes de desechos, la vida cotidiana al lado de las corrientes de aguas negras, la falta absoluta de letrinas que vuelve algo natural defecar en los pantanos que luego bate la marea.
Al menos 175.000 menores siguen  realizando trabajos domésticos en condiciones equivalentes a la esclavitud, y casi medio millón están sin escolarizar. © Juan Carlos Tomasi / MSF

3) LAURA RESTREPO, autora colombiana, viaja a las costas de YEMEN y a los campos de refugiados donde cada año llegan miles de personas tras cruzar el Golfo de Adén desde Somalia y Etiopía, huyendo de la guerra, el odio y la pobreza; desde allí escribe “Las reinas de Saba”:

La gran mayoría de las mujeres somalíes que llegan al campo han sufrido maltratos y han sido víctimas de la violencia sexual. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Vienen subiendo y son miles. Mujeres con sus hijos. Saben que muchas morirán por el camino, o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada y no pararán hasta encontrar un lugar donde la vida les abra por fin la puerta. Cueste lo que cueste y por encima de quien se interponga.”

Aparte de sufrir la mutilación genital, las niñas en Somalia son también cosidas, para no tener relaciones sexuales. © Juan Carlos Tomasi / MSF
4) JUAN JOSÉ MILLÁS, escribe sobre CACHEMIRA (INDIA) a través de “Infierno en tierra de dioses” donde la locura se respira en esta tierra disputada con Pakistan desde hace 60 años, una guerra eterna en uno de los parajes más bellos del planeta.
En el psiquiátrico Srinagar, algunas pacientes dibujan en un proyecto sobre salud mental de Médicos Sin Fronteras. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Para algunas familias de Cachemira las embarcaciones son su única vivienda, así como su medio de subsistencia. © Juan Carlos Tomasi / MSF
En todas las escuelas niños y niñas utilizan el mismo espacio físico, la misma educación, pero en grupos separados. © Juan Carlos Tomasi / MSF
5) JOHN CARLIN, periodista británico residente en España, escribe sobre BANGLADESH y MALASIA bajo “El pueblo más triste del mundo”, en el texto escribe sobre los rohingyas, una minoría musulmana de Myanmar salvajemente perseguida por la Junta Militar de su país, con quienes convivió para poder realizar esta exposición.
Esta mujer se movía por las apestosas aguas del mercado de pescados de Cox’ s Bazar, pidiendo un poco de restos de pescado para su hijo. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Discriminados porque son musulmanes en un país budista, porque suelen tener la piel más oscura que la mayoría de los birmanos y por una compleja historia de resistencia al control central (…) No pueden trasladarse de un pueblo a otro sin permiso de las autoridades militares locales; no pueden casarse ni tener hijos sin permiso; no tienen la potestad de resistirse cuando les confiscan sus tierras poco a poco para dársela a colonos budistas llegados de las ciudades
Escuela de un barrio periférico de Penang. Estos niños no podrán acabar ningún ciclo escolar oficial ya que no pueden acceder a cursos superiores. © Juan Carlos Tomasi / MSF
6) LAURA ESQUIVEL, escritora mexicana, escribe “El paraíso de los canallas” tras recorrer GUATEMALA, un lugar que significa ‘lugar de muchos árboles’ pero entre este follaje se esconden asesinos, violadores y delincuentes; se define como refugio de hienas, contabilizando 15 asesinatos al día y violaciones que multiplican la cifra.

Desde el fin de la guerra civil, en la década de los noventa, el machismo se ha ido reacomodando en más formas de violencia, que si no son explícitas, si son silenciosas, como la económica o la institucional. El día de pago, Juan se dejó el sueldo de una semana en el bar. Tiene tres hijos. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Laura Esquivel captó en Guatemala la situación de violencia que sufren las mujeres, mientras los agresores y asesinos gozan de total impunidad por parte de la justicia. Tan solo el 0,3 por ciento de los casos de violencia sexual denunciados llegan a tener una sentencia condenatoria. © Juan Carlos Tomasi / MSF
7) MANUEL VICENT escribe “Fuego cruzado en COLOMBIA” y se adentra en la selva del país donde el aire espeso puede cortarse como la coca. Estando allí Vicent escuchó escalofriantes historias de campesinos atrapados en el fuego cruzado entre guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes…

En Nariño, muchas comunidades se ven obligadas a dejar sus hogares y sus tierras, a causa de los enfrentamientos entre el Gobierno y las guerrillas, así como por la acción de los paramilitares y narcotraficantes. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Son gentes sencillas, de mucha alma, que entre la guerrilla y los paramilitares han llenado de pánico. Si les hablas de venganza responden: no podemos ser enemigos de nadie, solo queremos vivir tranquilos en nuestra tierra
Los departamentos más afectados por los desplazamientos  son Chocó, Nariño, Antioquia, Córdoba, Cauca, Arauca, Valle del Cauca, Risaralda, Bolívar, César, Meta y la Guajira. Sólo el departamento de Nariño registra el 56 por ciento del total de los movimientos masivos de desplazamiento forzoso. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Por último, pero no por ello menos importante, LEILA GUERRIERO, periodista argentina, habla de ZIMBABWE definido como “Un país que se desangra” pues ha pasado en 20 años de ser un modelo de desarrollo en África a convertirse en un país en quiebra debido al régimen de Mugabe y a una altísima tasa de incidencia del VIH, que están dejando una tierra baldía, con gente sin nada que hacer ni de qué vivir.
Brian toma dos pastillas diarias. Los antirretrovirales le salvanla vida. El Estado no se hace cargo de la compra de estas. Si algún dias las organizaciones medicas internacionales se van del país no recibirá el tratamiento. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Cuando la cuarta de sus hijas murió, en 2010, ManGwenya se dijo que ya no tenía nada que perder porque todos los nacidos de su vientre estaban muertos. Pero después supo que la única superviviente a esa masacre, su nieta Nkaniyso, de 17 años, portaba el mismo mal que había aniquilado a su simiente: un virus del género lentivirus que mata, en su país, a 2.500 personas al mes.”
En el horfanato de Bulawayo todos los niños viven en comunidad. Los casi cien habitantes malvive de ayudas internacionales. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Y así termino: una exposición que vale su peso en oro y que todo el mundo debería conocer, informarse un poco para alentar proyectos como este en que se da voz a estos contextos, casi abandonados si no fuese por el trabajo de unos pocos.
La vida no debería valer tan poco como algunas de las historias que las fotos y los textos nos cuentan, la vida y los derechos a vivirla de forma digna deberían ser para todos igual y no lo son, que menos que dedicarle un poco de tiempo a visitarla, a comprenderla y a enterarnos de lo que está pasando al otro lado de nuestra televisión, de nuestro ordenador, de nuestro móvil; que menos que estar allí y ver el sentimiento que transmiten los textos y las imágenes para conocer las historias de los olvidados que viven, más allá de la lente y de la pluma, más allá de las imágenes y las palabras, congelados en la retina de todo aquel que quiere asomarse a otras realidades.

* Todas las imágenes de este post, exceptuando las de los pies de fotos con el copyright de Juan Carlos Tomasi, han sido tomadas por Lucía Berruga (L.B.)

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