Portada Los Fauves

“Los Fauves: la pasión por el color” hace brillar a la Fundación Mapfre

Los fauves, la pasión por el color, es una preciosa exposición que estará hasta el próximo 29 de enero en la sala de exposiciones temporales de la Fundación Mapfre, situada en la Sala Recoletos. La muestra, que está compuesta por nada más y nada menos que casi 120 obras, propone un recorrido cronológico dividido en cinco grandes secciones, que permiten presentar la evolución estilística tan intensa que los artistas desarrollaron en apenas dos años (periodo que duró este movimiento artístico).

Los Fauves la pasion por el color

El montaje de la exposición sobre los Fauves en la Fundación Mapfre ha intentado (y conseguido), enfatizar en la importancia de los vínculos, tanto personales como artísticos, que los autores compartieron en la creación y desarrollo del Fauvismo. Es un recorrido por este movimiento artísticos desde sus inicios hasta su desaparición que muestra las obras más representativas de todos los integrantes del grupo en cada una de las etapas de este movimiento artístico.

El Fauvismo antes del Fauvismo: el inicio de la exposición

Entrada Visita virtual El Fauvismo Fundacion MapfreLos primeros contactos de los artistas que formaron el Fauvismo se dieron en la década de 1890 en el estudio de Gustave Moreau, un maestro de espíritus libres y tolerantes que inculcaba en sus alumnos la admiración por los maestros del Louvre.

En su taller coincidieron los diferentes autores de este movimiento artístico: Henri Matisse, Georges Rouault, Albert Marquet, Henri Manguin… artistas a los que se unirían más tarde Jean Puy, André Derain y Maurice de Vlaminck.

Lo que dio lugar al Fauvismo fueron estas reuniones, que se remontan a la década de 1890, donde todos los artistas pintaban juntos e interpretaban el mismo motivo movidos por un fuerte espíritu de complicad y de emulación. Todos juntos removieron los fundamentos del arte de su tiempo, experimentando con colores puros y las pinceladas expresivas de la pintura de Van Gogh, Gauguin y Cézanne, así como innovando en el tratamiento del color y la libertad de ejecución, de lo cual fueron decididos defensores, así como de la autonomía individual  y de la pintura en sí misma como medio de expresión.

visita virtual el fauvismo fundacion mapfre

Es por ello que la exposición comienza con una pequeña sección que está dedicada a estos primeros intentos pictóricos del grupo fauvista durante este periodo, donde sobretodo destaca el eclecticismo que se manifestó a través de las naturalezas muertas, así como en las escenas de interior y en los estudios de modelo de taller que realizaron durante este periodo de formación y de descubrimientos.

marquet desnudo del estanteDe esta etapa destaca la obra de Marquet Desnudo en el estante (imagen de la derecha), donde se puede apreciar que los apuntes al natural fueron un ejercicio fundamental por parte en esta formación del movimiento fauvista, cuyos artistas juntaban sus recursos apra poder permitirse una modelo profesional. La camaderia del taller fue tan importante para ellos que los artistas lo reflejaron en sus estudios de desnudo, como se puede ver en esta obra, el ambiente del que se vieron imbuidos.

Fue octubre de 1905 la gran fecha decisiva para este grupo de artistas, momento en el que expusieron sus obras en la Sala VII del Salon d’Automne. Los cuadros que se expusieron, de colores exaltados y enérgicas pinceladas, resultaron muy violentos, lo que causó un auténtico revuelo entre sus asistentes y en el crítico de arte Louis Vauxcelles quien, ante obras que reflejaban bustos clasicistas rodeados  de una orgía de tonos puros, se refirió al grupo de artistas con la frase “Donatello chez les fauves” (Donatello entre las fieras), expresión que hizo fortuna dando nombre al grupo.

Raoul Dufy El mercado de MarsellaLos fauves desafiaron al arte de su tiempo poniendo el color en el centro del debate artístico y rompiendo con las fórmulas de representación tradicionales. Es por ello que las obras como la de El mercado de Marsella de Dufy (imagen de la izquierda), que hoy en día resultan alegres y decorativas, en aquella época, donde el público ni siquiera terminaba de asumir los avances de la pintura impresionista, resultaron salvajes y violentas. Sin embargo el Fauvismo se trató, ante todo, de un encuentro transitoria entre jóvenes artistas unidos por unos fuertes vínculos de amistad y por las mismas inquietudes y búsquedas pictóricas.

Albert Marquet Retrato del padre y la madre del artista

Albert Marquet. Retrato del padre y la madre del artista

Por ello el Fauvismo fue tan brillante como efímero: la primera obra verdaderamente fauvista corresponde al verano de 1905 y, apenas dos años después, los pintores del grupo tomaron caminos independientes, sentando las bases de otros movimientos de vanguardia, como el Expresionismo y el Cubismo.

Sin embargo aún queda mucho de ellos y de su obra e, incluso hoy en día, aun sorprende la pureza e inmediatez de la misma, un estilo característico derivado de una ausencia de las tradicionales reglas con las que se practicaba la pintura.

Los fauves se retratan: la clave en la formación y desarrollo del movimiento fauvista

Par alcanzar sus innovadores propósitos artísticos los fauves se valieron de su juventud, de su entusiasmo y de su amistad que cultivaban con admiración y respeto mutuo. Esta camaderia, lejos de ser anecdótica, resulto crucial para el desarrollo creativo del fauvismo.

Los artistas se entendían, se complementaban e, inmersos en esa productividad, empezaron a pintarse unos a otros; en cada uno de estos retratos cruzados se expresa la visión, la consideración y la empatía que el autor proyectaba sobre sus compañeros.

Matisse por Derain y Derain por Matisse 1905

Viendo las obras que componen esta sala no hay ninguna duda de que el retrato para los fauves era algo más que reflejar la percepción que un artista tenía del otro, era poder construir la imagen del compañero a través de la combinación de los estilos y de las personalidades del pintor y del retratado, algo que se refleja perfectamente en la pareja de retratos realizados por Matisse y Derain que se hicieron mutuamente durante el verano que pasaron juntos en Collioure (Imagen superior)

Matisse AutorretratoEn esta sala también encontraremos las obras que muestras cómo los fauves se autorretrataron, dejando en sus pinturas la impronta de su personalidad y sus peculiares características personales.

Ello queda patente en este Autorretrato  (imagen de la derecha) que se hizo a si mismo Matisse en este periodo en el que tan apegado estuvo a sus compañeros y en el que tuvo oportunidad de profundizar en su propia técnica estilística y crear obras como esta.

Al enfatizar en sus autorretratos la individualidad estilística está a su vez definiendo su autonomía artística, uno de los principales valores de los fauvistas.

Acróbatas de la luz: el influjo de la luz del mediterráneo en la pintura fauvista

Henri Manguin Saint Tropez puesta de solLos fauves pasaron el verano de 1905 en la costa mediterránea, cuya luminosidad dorada y sin sombras les llevó a realizar auténticos ejercicios de acrobacia a propósito de la luz como se pude ver en obras como Saint Tropez puesta de sol pintada por Manguin (imagen de la izquierda).

Durante esta época  Matisse y Derain se instalaron en el pueblecito pesquero de Collioure y en esos meses que ambos compartieron pudieron vivir un período de cooperación artística que fue asombrosamente productivo, gracias al cual Matisse superó el regido estilo puntillista de Signac, que había marcado sus obras durante el año anterior, y encontró en el ímpetu juvenil de Derain un estímulo para trabajar con una mayor libertad pictórica que hará que incorpore, como vemos en sus obras, áreas de colores planos. El objetivo de esta nueva técnica consistía en utilizar el color para expresar la intensidad lumínica como se puede apreciar en obras como Figure à l’ombrelle de Matisse, o Bateaux à Collioure de Derain, en ellas se ve como los artistas fauvistas crearon una técnica variada, audaz y espontánea. Reflejo de ello es la obra de debajo pintada por Derain en 1905, a la que tituló Bateaux à Collioure (Barcos en Collioure).

André Derain, Bateaux à Collioure, 1905

Mientras tanto Comoin, Manguin y Marquet recorrieron la costa azul pintando coloridos paisajes de Saint-Tropez, Agay y Marsella; inspirados  por la luz del sur, intensificaron los colores de su paleta para crear audaces pinturas de colores vibrantes.

Henri Manguin La FaunessAunque Manguin en ocasiones se reunía con sus dos compañeros, la mayor parte del tiempo, se alojó con su familia en una villa con un gran jardín en las afueras de Saint-Tropez. Esta privacidad le permitió utilizar de modelo a su mujer Jeanne, entonces embarazada, representándola tanto en delicadas escenas domésticas, como en sugerentes estudios de desnudo en medio de la naturaleza como La faunesa (imagen de la derecha).

El resultado se plasma en una secuencia de desnudos en los que el artista aplica una intensa gama de colores que se trasladan con absoluta libertad del cuerpo femenino al paisaje del fondo; la luz colorea las sombras convertidas en una amalgama de malvas, verdes y marrones.

Manguin Devant la fenêtre rue Boursault 1904

También realizó obras donde describió el entorno familiar cotidiano como en esta otra obra: Jeanne Manguin y su hijo Claude / La lectura, donde como bien indica su nombre el artista retrató esta entrañable escena sobre la sesión de lectura de su hijo. En ella se puede apreciar cómo, el juego de líneas horizontales y diagonales, dinamiza la composición.

Manguin. Jeanne Manguin y su hijo Claude La lectura

Por su parte Vlaminck permaneció en Chatou, a las afueras de París, produciendo paisajes vertiginosos de colores saturados demostrando con sus obras por qué siempre fue el más salvaje de los fauves y el único al que, seguramente, la etiqueta de “fiera” describía correctamente. La obra de Vlaminck como se puede ver en obras como la del Restaurante La Machine en Bougival, pintada en 1905 por el artista (imagen de debajo), siempre fue de carácter jocoso e irreverente, y su pintura se caracterizaba por un uso de los colores poco convencional y por una pincelada efusiva e impetuosa que se forjó, sin duda, como la más intensa y violenta del grupo.

Maurice de Vlaminck. Restaurante La Machine en Bougival 1905

En conclusión sobre la muestra que presenta esta sala es que, con estas obras pintadas durante el verano de 1905, daba comienzo la verdadera rebelión del color.

La fiereza del color: el desarrollo de los fauvistas se expande

El escándalo que las obras de los fauves provocaron en el Salon d´Automne en 1905 se tradujo rápidamente en un gran éxito en los círculos artísticos, lo que consolidó la identidad de los fauvistas como grupo y les impulsó a dar continuidad a sus investigaciones pictóricas. Derain viajó a Londres por encargo del marchante Vollard (quien apoyaba fervientemente a los favuistas) y cuya intención era aprovechar el éxito obtenido por Monet dos años atrás cuando el pintor impresionista expuso su serie sobre esta ciudad. El resultado fueron unas obras donde Derain renovó radicalmente la imagen de la capital británica a través del uso de colores vibrantes y arbitrarios, absolutamente feroces y desplegando una enorme variedad estilística, como en la de Big Ben, Londres  pintada en 1906

André Derain, Big Ben, Londres, 1906

Marquet. Quai Saint-Michel nevadoPor su parte Marquet realizó en Paris una importante serie de vistas urbanas, con colores más apagados que los de Derain, pero manifestando una gran capacidad para trasladar al lienzo la vitalidad y el dinamismo de la ciudad, como se ve en la obra  Quai Saint-Michel nevado.

También destaca Vlaminck, quien continuó pintando en los alrededores de Chatou, con el deseo contante de captar la agitación del paisaje el artista utilizó pinceladas cada vez más expresionistas que denotan una desbordada, anárquica y ardorosa forma de ejecución.

Los fauves de Le Havre: nuevos artistas se unen al movimiento fauvista

A comienzos de 1906 y tras el éxito que tuvieron los fauvistas en el Salon d’Automne se unieron al grupo Raoul Dufy, Othon Friesz y George Braque, tres jóvenes artistas provenientes de la ciudad de Le Havre. Su llegada dio un nuevo impulso al movimiento en un momento en el que Matisse se encontraba en plena crisis creativa y Moreau comenzaba a atenuar la intensidad de sus paletas, dejando la fiereza fauvista de lado.

Dufy Jeanne entre las floresLos pintores de Le Havre retomaron la pintura por parejas, tal y como habían hecho los primeros fauves en aquel verano que pasaron en el Mediterráneo. De esta manera Dufy recorrió junto a Marquet la costa de Normandia, compartiendo motivos como la playa y el muelle de Sainte-Adresse, o las fiestas populares del 14 de julio.

El contacto con el joven pintor hizo que Marquet retomará y realzará temporalmente su paleta, mientras que Dufy tendió a una pintura más sintética, abandonando poco a poco las pinceladas vibrantes a favor de amplias áreas de colores planos y arbitrarios como se ve en obras como Jeanne entre las flores (imagen de arriba a la derecha).

Friesz. El puerto de Amberes. 1906Por su parte, Braque y Friesz se trasladaron a L’Estaque y La Ciotat, pequeños pueblos pesqueros cercanos a Marsella donde se encontraron con Derain. Allí el Mediterráneo fue, de nuevo, el responsable de inspirar a los artistas para subir el tono de sus paletas y crear en sus obras una atmósfera rica en gradaciones lumínicas como en la obra El puerto de Amberes, de Friesz (imagen de la izquierda). Además de la luminosidad que desencadenó el mar en este tipo de obras destacan una sugerente mezcolanza de colores y unas extraordinarias formas serpenteantes, como las que forman obras como La calanque du Mugel à La Ciotat de Friesz, o  L’Estaque de Braque (imagen de debajo).

l'estaque braque 1906

Senderos que se bifurcan: el final del Fauvismo

Finalmente, entre 1907 y 1908, los fauvistas, tal y como recordó Matisse fueron rechazando “la parte del fauvismo que consideró excesiva, cada uno según su propia personalidad, para dar con una trayectoria propia”. De esta forma la exaltación y la innovación que dieron forma al fauvismo fueron contrarias a su propia persistencia.

Kees van Dongen. El baile de máscaras en la Ópera. 1904.jpgAunque el interés final de los fauves estuvo centrado en el paisaje muchos de ellos se vieron atraídos por la vida nocturna de la ciudad de París, una temática que además estaba de vanguardia en aquella época. De esta forma artistas como Van Dongen, Vlaminck y Rouault, retrataron escenas propias del mundo de las prostitutas y de los personajes de circo con gran crudeza y vivacidad a través de colores exaltados y pinceladas enormemente expresivas y violentas como se puede apreciar en la obra El baile de máscaras en la Ópera pintada por Van Dongen. En este tipo de obras se mostraba  una visión sobre la figura femenina bastante desoladora y sórdida, que desembocaría posteriormente en la pintura expresionista que estaba naciendo fuera de Francia.

kees van dongen fauvismo mujer rubia desnuda

Kees Van Dongen Mujer rubia desnuda

Este cambio en la pintura de algunos fauvista hizo que el grupo se fuese disgregando, a lo que se sumó el redescubriendo de la obra de Cézanne, a quién tras su muerte en octubre de 1906 se le dedicó una retrospectiva. A los fauvistas, para quienes el cezannismo había estado muy presente durante su formación, se les sumó a esta retrospectiva el hallazgo de la escultura primitiva y el profundo impacto que tuvo en ellos la obra Les Demoiselles d’Avignon de Picasso, lo que provocó un rápido abandono  del color para centrarse en el dibujo y en la importancia de la forma; tendencia se puede apreciar perfectamente en obras como Las bañistas de Les Andelys, de Emile Othon Friesz (imagen de debajo).

Emile Othon Friesz. Las bañistas de Les Andelys. 1908

Todo ello se tradujo en una importante producción de pinturas con temática de bañistas que presentaban unos volúmenes mucho más marcados, de gran monumentalidad y con paletas cada vez más apagadas, muy lejos de las que habían caracterizado a los fauves.

La influencia de la obra de Cézanne también se hizo patente en una serie de obras sobre paisajes caracterizados por una progresiva geometrización de las formas, herederos de la visión del orden sobre una naturaleza estructurada. De esta forma vemos en Dufy dicha evolución en el paso de obras como Le port de Marseille, con volúmenes ligeramente geometrizados,  a obras como L’Estaque, donde el paisaje es plenamente cubista.

Raoul Dufy. Usine á L´EstaqueUna evolución similar experimentó Braque, como demuestra su Paysage de Provence, Fábrica en L’Estaque (imagen de la izquierda), cuyas formas geométricas y colorido apagado sorprenden frente a las obras coloristas y sinuosas que había realizado apenas unos meses antes.

De esta manera, la exposición se despide del espectador con una serie de cuadros que muestran cómo el fauvismo cezanniano coincidió con el nacimiento de la estética cubista.

Aún quedan unos días para poder disfrutar de ella, a un precio muy razonable: 3 euros la entrada general y 2 euros la entrada reducida. Aprovechad esta gran oportunidad que da la Fundación Mapfre para disfrutar de esta exposición que solo ha sido posible gracias al apoyo de más de ochenta prestadores que han colaborado en ella, entre los que destacan importantísimas instituciones como la TATE, el Centre Pompidou, el Musée d’art moderne de la Ville de Paris, la Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen de Düsseldorf, el Milwaukee Art Museum o el Statens Museum de Dinamarca, que han prestado algunas de sus obras más emblemáticas. También ha sido imprescindible la generosidad de más de treinta coleccionistas particulares, que han accedido a prestar obras más desconocidas por el público para poder hacer de esta exposición algo único y de una calidad extraordinaria, haciendo posible la que es, hasta el momento, la exposición más importante sobre el fauvismo realizada hasta ahora en España.

Por lo tanto solo queda decir que  “Los Fauves. La Pasión por el Colores una oportunidad inmejorable para apreciar el Fauvismo, porque reúne algunas obras clave del movimiento y otras que nunca habían sido expuestas en nuestro país hasta ahora. Si podéis no os la perdáis, tenéis hasta el próximo 29 de enero para disfrutarla.

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