Arte y Gastronomía


Domingo 22 de marzo 2015


EL CANTO DEL CISNE: PINTURAS ACADÉMICAS DEL SALÓN DE PARÍS


Desde París han llegado a la Fundación Mapfre de Madrid 84 obras maestras pertenecientes a las pinturas académicas francesas de la segunda mitad del siglo XIX, ello ha sido posible gracias al Museo de Orsay, que ahora permite al visitante de la Sala Recoletos el disfrutar gratuitamente de obras de Alma-Tadema, Cabanel, Courbet, Gérôme, Renoir o Bouguereau entre otros, hasta el próximo 3 de mayo.  A través de ellos veremos reflejadas las bases de la Pintura Académica: la corrección estilística, el dominio del dibujo sobre el color y el equilibrio de las composiciones. 

La exposición, bajo el nombre de El canto del cisne, es la primera exposición que se realiza sobre este tema y pretende analizar este último esplendor de la pintura académica, reuniendo esta completa selección de una época en la que el Salón de París exponía, partiendo de la tradición clásica, los dos grandes géneros de la pintura: La historia y la mitología, seguidos por la religión, el retrato y los paisajes. La exposición va pasando por los distintos géneros, organizada así con la intención de mostrar las ambivalencias, los encuentros y las paradojas que se generan dentro de la propia dinámica académica: la Antigüedad como modelo a imitar y el estudio del desnudo, que pierden su carga moral y ejemplarizante para convertirse en espejo de las preocupaciones y los deseos del hombre del siglo XIX.

Sin embargo lo que también se apreciará en la sucesión de obras expuestas es que, a pesar de partir de la tradición clásica, sus artistas trataron de modernizar la tradición académica desde dentro, renovando los géneros para ofrecer nuevas respuestas a una sociedad burguesa e industrial dentro de un mundo que también vivía en continua transformación y cambio.
Su primera sección, bajo el título La antigüedad viva, muestra la devoción de los artistas por la antigüedad (como bien su nombre indica) de la Escuela de David, Herederos de la misma ya no solo se aprecia en sus representaciones de héroes greco-romanos, ejemplo de virtudes políticas o morales, sino que se acercan a un mundo más real y cotidiano como se aprecia en obras como La pelea de Gallos, de Jean-Leon Gérôme (imagen de arriba), pintada en 1846, o El Manantial, de Jean Auguste Dominique (imagen de la derecha), pintado en 1820. Esta imagen es la que ideal para dar paso (aunque no forme parte de ella), a la segunda parte de la exposición: ¿Un desnudo Ideal?

En ella y en otras obras como muestra representativa de la sala se pretende mostrar cómo el estudio del desnudo era la base del aprendizaje artístico y como, a mediado del siglo XIX, se convierte en un género autónomo muy popular: Cabanel y Comerre juegan con un cierto erotismo que demuestra que el desnudo sigue proclamando un ideal estético y de belleza, utilizando el cuerpo (femenino y masculino), para narrar historias.

Si tuviese que elegir de esta sección me quedaría con la impresionante obra de Cabanel El nacimiento de Venus, (imagen de debajo) donde podemos ver como el cuerpo casi aporcelanado de la diosa, recostada sobre el agua y como si se acabase de despertar de un sueño, se pone en contraposición de los voluptuosos y carnales cuerpos heredados de Rubens, además de que se aleja de las fuentes literarias y modelos anteriores como sería la Venus de Botticelli.
También destaca La araña, de Comerre, una obra ingeniosa donde la mujer aparece sobre una tela de araña que solo será distinguible una vez se le preste atención al cuadro. En ambas obras el cuerpo es el pretexto, pero realmente lo que se hace evidente es su ambigüedad, y lo hace a través de la provocación que sugieren, suscitando, como no, críticas entre los más conservadores pero, aun con ello, un enorme éxito comercial. 
En la siguiente sección Pasión por la Historia de las pasiones exhibe una serie de obras provenientes de 1870, momento en el que tras unos años de cierto desinterés por este tipo de arte, la pintura de Historia recupera su esplendor y busca representar fuertes emociones, presentando episodios insólitos, dramáticos y ambiguos como es la obra Herculano, 23 de agosto del año 79, imagen de debajo, que Hector Leroux pintó en 1881. 

En esta sección también encontramos obras increíbles como la de La muerte de Francesa de Rimini y de Paolo Malatesta (imagen de la derecha), pintada por Cabanel en 1870, que narra, de forma visual, la muerte de un drama trágico descrito por Dante en la Divina Comedia. 

También destacaría el cuadro Campaña de Francia (imagen de debajo), una obra de 1814 que remite a uno de los últimos combates de Napoleón antes del primer exilio, en ella Meissonier hace gala de su destreza como miniaturista mostrando el lado más humano de la historia como es el hecho de que no haya ninguna acción, solo la atmósfera de soledad con la que el emperador dirige su caballo blanco con orgullo.

Pasando ya a la siguiente planta para continuar la exposición encontramos El indiscreto encanto de la Burguesía: el gran retrato propio de las cortes del Antiguo Régimen no solo no desaparece durante el siglo XIX sino que vive su momento de mayor esplendor debido a que la Burguesía lo ve como un medio que simboliza la importancia de su poder, equiparándose a través de ellos con los monarcas del pasado.

Aún así se dan en su repertorio se dan ironías sobre las propias convenciones del género como es el retrato de la famosa pintora de animales, Rosa Bonheur, a la que Dubufe retrata sustituyendo al perro por un buey en obras como Retrato de la pintora Rosa Bonheur junto a un bóvido (imagen de la izquierda).

El gusto burgués por el retrato aportó al género una mayor sobriedad, además de que permite encontrar figuras importantes en los mismos, donde la psicología del personaje resulta fundamental para darle sentido al cuadro.

Entre todos  los de esta sección a mi me llamó la atención el Retrato del marqués y de la marquesa Miramon y de sus hijos, pintado al detalle por James Tissot en 1865.

La siguiente parte, Reinventando la pintura religiosa, proviene de la necesidad de generar un nuevo imaginario social lo que hizo que la pintura volviese a coger un carácter espiritual y religioso lo que hace que, aunque la sociedad francesa del siglo XIX se va haciendo cada vez más laica, la pintura religiosa conozca un momento brillante, como se puede ver con la obra de Bouguereau Virgen de la consolación (imagen de la derecha).
Los artistas reinventan un repertorio antiguo que aun está en el recuerdo de su público, por lo que giran su mirada hacia escenas del Antiguo Testamento donde hay dolor y drama; sin embargo este a veces no es más que la manera de dar cabida a un cierto orientalismo como se le reprochó a Cabanel debido a su obra Tomar (imagen de debajo), al que se le acusó de ser demasiado sensual.

Otra de las obras que yo destacaría Jerusalén, de Gérôme, que pinta una escena del nuevo testamento prácticamente sin personajes, dejando la expresión del drama en la soledad del paisaje vacío y ya, solo en un segundo momento, vemos las tres sombras alargadas de las cruces en el suelo.

En Orientalismos: del harén al desierto, se refleja la edad de oro del colonialismo, lo que permitió a los artistas recorrer de forma segura el Norte de África, Egipto y Próximo Oriente a partir de 1860. El resultado son una serie de obras que configuraron un género muy popular donde los artistas, ayudándose de croquis y fotografías al natural, representan por una vez efectos que se deben a su contemplación directa: la luz irradiante del sol africano, los espejismos del desierto o la diversidad de vestimentas de los peregrinos de la Meca.
Efectos apreciables en obras la que os pongo aquí debajo: El Sáhara, pintado por Gustave Guillaumet en 1867.

El nombre de la sección proviene de una generación de artistas que hicieron una reinterpretación del orientalismo, como los herederos del romanticismo y desde la perspectiva de la Academia, ofrecieron una vía de escape a las obras de siempre y el éxito fue redondo: los espectadores cayeron rendidos ante los encantos que el imaginario del harén les ofrecía, como es la obra La odalisca tumbada, de Benjamin-Constant, que se ofrece al visitante con la misma provocación que ya hemos visto en la Venus de Cabanel, aunque desde un punto de vista mucho más exótico e irresistible.

Aproximándose a los paisajes con obras como la obra ya mencionada de El Sáhara entramos en otro tipo de ellos: los Paisajes soñados, que en el siglo XIX surgen de una recomposición de los elementos naturales idealizados en armonía con la escena mitológica, representando un género que en modo alguno está agotado. Entre las obras de este apartado para mi destaca La caza de Diana, de Böcklin (imagen de debajo), donde se aprecia la afición por los temad mitológicos compuestos a partir de los recuerdos del propio pintor.



En la siguiente sección encontramos El Mito: la eternidad de lo humano en cuestión, donde el visitante verá obras que plasman las inquietudes de los artistas por las eternas cuestiones sobre el origen y el destino del hombre. De nuevo nos toparemos, como se avecina con el nombre de la sección, con la pintura mitológica, a través de ella el visitante verá como la pintura del momento hace eco de la angustia de un siglo XIX que se acaba y que encuentra en dicho fin la excusa perfecta para representar la barbarie, la melancolía y el desasosiego de la sociedad en sus obras. Con estas premisas artistas como Danger con su obra Calamidad representan la caída que se cree sufre la civilización occidental a finales de siglo (imagen de la derecha).

También, en el mismo estilo y de una forma inquietante, encontraremos obras realmente agresivas como la de Dante y Virgilio, obra pintada por Bouguereau en 1850, con la que el artista usa un episodio de la Divina Comedia de Dante en el que describe la entrada de Virgilio y el propio poeta en el octavo círculo del infierno donde se encuentran los falsificadores; allí contemplan dos almas: las del hereje alquimista Capocchio mientras es mordido en el cuello por Gianni Schicchi, personaje real que vivió en el siglo XIII en Florencia, famoso por su capacidad de suplantación de personas, y enviado por ello al infierno.

La penúltima sección comienza bajo el título La transfiguración de la lección académica, nombre que proviene de la llegada del cinematógrafo al periodo del Siglo XIX denominado como Belle Epoque, lo que termina de cuestionar la rentabilidad económica y la pertinencia artística de los grandes cuadros de la historia. Es así como una serie de críticos y de pintores reunidos en torno a Pavis de Chavannes ven la posibilidad de regenerar la pintura tradicional concentrándose en sus elementos fundamentales: elevar el espíritu y hacer soñar al espectador cubriendo la superficie con formas ideales y bellos colores.  De esta forma encontramos obras como El adiós al sol (imagen de la derecha), o la obra Los cantos de la noche (imagen de debajo), ambas del artista Osbert, que muestran cómo la importancia de la perfección lineal en los cuerpos deja paso a la imposición del color sobre el estilo.



Para terminar la exposición se cierra con un apartado denominado Hacia una nueva mirada, donde destaca la obra Los oréades del artista Bouguereau (imagen de la izquierda), que parece entonar el verdadero canto del cisne de esta tradición académica: pintura refinada y exquisita que termina en si misma poniendo un brillante punto y final a una de las páginas más bellas de la historia del arte.

También destaca en este espacio Renoir que, de vuelta al impresionismo, parece dispuesto a renovar la tradición de la gran pintura acercándola a la época contemporánea con obras como la que se expone: Las bañistas, pintada en 1919 (imagen de debajo). Así, más allá de sus evidentes diferencias de estilo, estas dos obras constituyen los respectivos testamentos de dos grandes maestros del siglo XIX que, en el albor de la época contemporánea afirman con alegría que el fin último de la pintura es otro que el de ofrecer un canto a la belleza del cuerpo femenino en un paisaje arcádico en la tradición de Tiziano y Rubens.



Y con ambos cuadros se cierra una exposición que pone sobre la mesa ese último canto del cisne de una pintura deslumbrante que morirá con la llegada de las vanguardias y que, a pesar de la existencia de grandes problemas estéticos y de los debates estilísticos de los inicios del arte moderno, pudo tener un último esplendor exponiendo la antigüedad como modelo a imitar y el estudio del desnudo; estilos que además, como se ha visto, pierden su carga moral y ejemplarizante en las obras de los artistas para pasar a convertirse en el espejo de las preocupaciones y los deseos del hombre del siglo XIX.

Una exposición sobre cambios y sociedades que evolucionan, sobre un estilo determinado de arte que va encontrándose al final de su ruta y que se deshilacha rápidamente pero que, a pesar de todo, permite que surjan obras tan espectaculares como las que ahora podemos contemplar en la Sala Recoletos. Si os es posible no os la perdáis, merece muchísimo la pena y, como todo lo que organiza la fundación Mapfre, no pasará desapercibido para sus visitantes.


Domingo 26 de octubre de 2014

TESTIGOS DEL OLVIDO: OCHO GRANDES CATÁSTROFES HUMANAS OLVIDADAS 



Hoy se cierran las actividades de carácter social, cultural y humanitario que Médicos Sin Fronteras lleva realizando desde el pasado día 15 de octubre en Salamanca  bajo el nombre de “Salamanca Sin Fronteras”.

Sin embargo los salmantinos están de suerte pues aun podrán disfrutar, durante una semana y media más, de una de las actividades de su agenda: la magnífica exposición de Testigos del Olvido que se expone en  el patio alto del claustro de La Casa de las Conchas hasta el próximo 6 de Noviembre.

La exposición es una mirada sobre ocho grandes  catástrofes humanas olvidadas a través de las fotografías del maestro Juan Carlos Tomasi, fotoperiodista y realizador de documentales,  capaz de retratar con su lente el lado más humano de aquello que sucede más allá de nuestras fronteras y que no vemos. Para acompañar a las imágenes la exposición cuenta con la pluma de grandes escritores que, en lengua castellana, narran los ocho contextos y le ponen voz a los sin voz.

Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Laura Restrepo, Juan José Millás, John Carlin, Laura Esquivel, Manuel Vicent y Leila Guerriero son los encargados de poner las palabras necesarias para contar la historia del mundo en el que vivimos y que es ajeno a tantos. Palabras en forma de crónica con un enfoque literario y periodístico a la vez, cuyos autores compusieron con plena libertad y otorgando el protagonismo a sus víctimas.

Un proyecto hecho a lo grande, impulsado por El País y por el Instituto Cervantes que se ha extendido por distintas partes del mundo: entre 2009 y 2010 El País Semanal publicó las fotografías y los textos, ampliando después su publicación a medios anglosajones, de lengua francesa y latinoamericana.

Tras este camino finalmente fue inaugurada por primera vez en 2011 en el Instituto Cervantes de Madrid, tras lo cual recorrió diferentes sedes de esta institución como Roma, Atenas, Burdeos o Casablanca.

48 fotografías que transmiten sentimiento en un lugar precioso como es el alto claustro en La Casa de las Conchas, para ofrecer al visitante las problemáticas de algunos de los rincones más devastados del planeta: República Democrática del Congo, Haití, Yemen, Cachemira, Malasia y Bangladesh, Guatemala, Colombia y Zimbabwe.

Lugares en crisis, rincones llenos de sufrimiento que tienen rostro humano, violencia continúa y un olvido mediático sobre el que es necesario alzar la voz.

Con esta exposición la ONG apostó por el compromiso con sus víctimas de la violencia, la enfermedad y la exclusión extrema en América Latina, Asia y África. Los autores de los textos viajaron hasta dichos rincones para narrar después en primera persona unas emergencias con graves consecuencias para las poblaciones que las sufren. 

Os pongo algunas imágenes seleccionadas del total de fotografías expuestas, así como algunos fragmentos de los textos de los grandes autores que la componen.

Los contextos y sus autores:
1) MARIO VARGAS LLOSA, Premio Nobel de la Literatura, escribió para la exposición bajo el nombre Viaje al corazón de las tinieblas sobre REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO, un país rico pero sumido en la miseria de la guerra y el terror: desplazamientos, violaciones, asesinatos y corrupción sacuden esta tierra sin ley.
Un miembro de la comunidad pigmea danza en una reunión del grupo instalado en uno de los recientes campo de desplazados, situado al norte de Goma. © Juan Carlos Tomasi / MSF
El frente de Rutshuru es el más activo desde el inicio de este último conflicto. El parque Nacional de Virunga ha sido el escenario de numerosos combates entre todos los actores armados© Juan Carlos Tomasi / MSF
2) SERGIO RAMÍREZ, escritor nicaragüense escribe sobre HAITÍ con “La piedra bajo el sol” y lo retrata como el país más pobre de América, categoría que ya poseía antes del devastador terremoto de 2010: miseria, vaivenes políticos y falta de futuro atenazan a una población que está acostumbrada al abandono.

Mujeres y niñas siguen sufriendo discriminación y violencia generalizadas en todos los aspectos de la vida pública y privada, una situación que se ve agravada por la falta de acceso a la justicia. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Lo que impresiona, más que la miseria misma, es la convivencia con la miseria, la normalidad con la que la gente aparenta vivir entre las montañas de basura que se van aposentando mes tras mes, años tras año. y que nadie pareciera preocuparse de recoger, las marismas rebosantes de desechos, la vida cotidiana al lado de las corrientes de aguas negras, la falta absoluta de letrinas que vuelve algo natural defecar en los pantanos que luego bate la marea.
Al menos 175.000 menores siguen  realizando trabajos domésticos en condiciones equivalentes a la esclavitud, y casi medio millón están sin escolarizar. © Juan Carlos Tomasi / MSF

3) LAURA RESTREPO, autora colombiana, viaja a las costas de YEMEN y a los campos de refugiados donde cada año llegan miles de personas tras cruzar el Golfo de Adén desde Somalia y Etiopía, huyendo de la guerra, el odio y la pobreza; desde allí escribe “Las reinas de Saba”:

La gran mayoría de las mujeres somalíes que llegan al campo han sufrido maltratos y han sido víctimas de la violencia sexual. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Vienen subiendo y son miles. Mujeres con sus hijos. Saben que muchas morirán por el camino, o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada y no pararán hasta encontrar un lugar donde la vida les abra por fin la puerta. Cueste lo que cueste y por encima de quien se interponga.”

Aparte de sufrir la mutilación genital, las niñas en Somalia son también cosidas, para no tener relaciones sexuales. © Juan Carlos Tomasi / MSF

4) JUAN JOSÉ MILLÁS, escribe sobre CACHEMIRA (INDIA) a través de “Infierno en tierra de dioses” donde la locura se respira en esta tierra disputada con Pakistan desde hace 60 años, una guerra eterna en uno de los parajes más bellos del planeta.
En el psiquiátrico Srinagar, algunas pacientes dibujan en un proyecto sobre salud mental de Médicos Sin Fronteras. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Para algunas familias de Cachemira las embarcaciones son su única vivienda, así como su medio de subsistencia. © Juan Carlos Tomasi / MSF
En todas las escuelas niños y niñas utilizan el mismo espacio físico, la misma educación, pero en grupos separados. © Juan Carlos Tomasi / MSF
5) JOHN CARLIN, periodista británico residente en España, escribe sobre BANGLADESH y MALASIA bajo “El pueblo más triste del mundo”, en el texto escribe sobre los rohingyas, una minoría musulmana de Myanmar salvajemente perseguida por la Junta Militar de su país, con quienes convivió para poder realizar esta exposición. 
Esta mujer se movía por las apestosas aguas del mercado de pescados de Cox’ s Bazar, pidiendo un poco de restos de pescado para su hijo. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Discriminados porque son musulmanes en un país budista, porque suelen tener la piel más oscura que la mayoría de los birmanos y por una compleja historia de resistencia al control central (…) No pueden trasladarse de un pueblo a otro sin permiso de las autoridades militares locales; no pueden casarse ni tener hijos sin permiso; no tienen la potestad de resistirse cuando les confiscan sus tierras poco a poco para dársela a colonos budistas llegados de las ciudades
Escuela de un barrio periférico de Penang. Estos niños no podrán acabar ningún ciclo escolar oficial ya que no pueden acceder a cursos superiores. © Juan Carlos Tomasi / MSF
6) LAURA ESQUIVEL, escritora mexicana, escribe “El paraíso de los canallas” tras recorrer GUATEMALA, un lugar que significa ‘lugar de muchos árboles’ pero entre este follaje se esconden asesinos, violadores y delincuentes; se define como refugio de hienas, contabilizando 15 asesinatos al día y violaciones que multiplican la cifra.

Desde el fin de la guerra civil, en la década de los noventa, el machismo se ha ido reacomodando en más formas de violencia, que si no son explícitas, si son silenciosas, como la económica o la institucional. El día de pago, Juan se dejó el sueldo de una semana en el bar. Tiene tres hijos. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Laura Esquivel captó en Guatemala la situación de violencia que sufren las mujeres, mientras los agresores y asesinos gozan de total impunidad por parte de la justicia. Tan solo el 0,3 por ciento de los casos de violencia sexual denunciados llegan a tener una sentencia condenatoria. © Juan Carlos Tomasi / MSF

7) MANUEL VICENT escribe “Fuego cruzado en COLOMBIA” y se adentra en la selva del país donde el aire espeso puede cortarse como la coca. Estando allí Vicent escuchó escalofriantes historias de campesinos atrapados en el fuego cruzado entre guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes…

En Nariño, muchas comunidades se ven obligadas a dejar sus hogares y sus tierras, a causa de los enfrentamientos entre el Gobierno y las guerrillas, así como por la acción de los paramilitares y narcotraficantes. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Son gentes sencillas, de mucha alma, que entre la guerrilla y los paramilitares han llenado de pánico. Si les hablas de venganza responden: no podemos ser enemigos de nadie, solo queremos vivir tranquilos en nuestra tierra
Los departamentos más afectados por los desplazamientos  son Chocó, Nariño, Antioquia, Córdoba, Cauca, Arauca, Valle del Cauca, Risaralda, Bolívar, César, Meta y la Guajira. Sólo el departamento de Nariño registra el 56 por ciento del total de los movimientos masivos de desplazamiento forzoso. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Por último, pero no por ello menos importante, LEILA GUERRIERO, periodista argentina, habla de ZIMBABWE definido como “Un país que se desangra” pues ha pasado en 20 años de ser un modelo de desarrollo en África a convertirse en un país en quiebra debido al régimen de Mugabe y a una altísima tasa de incidencia del VIH, que están dejando una tierra baldía, con gente sin nada que hacer ni de qué vivir.
Brian toma dos pastillas diarias. Los antirretrovirales le salvanla vida. El Estado no se hace cargo de la compra de estas. Si algún dias las organizaciones medicas internacionales se van del país no recibirá el tratamiento. © Juan Carlos Tomasi / MSF

Cuando la cuarta de sus hijas murió, en 2010, ManGwenya se dijo que ya no tenía nada que perder porque todos los nacidos de su vientre estaban muertos. Pero después supo que la única superviviente a esa masacre, su nieta Nkaniyso, de 17 años, portaba el mismo mal que había aniquilado a su simiente: un virus del género lentivirus que mata, en su país, a 2.500 personas al mes.”
En el horfanato de Bulawayo todos los niños viven en comunidad. Los casi cien habitantes malvive de ayudas internacionales. © Juan Carlos Tomasi / MSF
Y así termino: una exposición que vale su peso en oro y que todo el mundo debería conocer, informarse un poco para alentar proyectos como este en que se da voz a estos contextos, casi abandonados si no fuese por el trabajo de unos pocos.
La vida no debería valer tan poco como algunas de las historias que las fotos y los textos nos cuentan, la vida y los derechos a vivirla de forma digna deberían ser para todos igual y no lo son, que menos que dedicarle un poco de tiempo a visitarla, a comprenderla y a enterarnos de lo que está pasando al otro lado de nuestra televisión, de nuestro ordenador, de nuestro móvil; que menos que estar allí y ver el sentimiento que transmiten los textos y las imágenes para conocer las historias de los olvidados que viven, más allá de la lente y de la pluma, más allá de las imágenes y las palabras, congelados en la retina de todo aquel que quiere asomarse a otras realidades.

Jueves 7 de agosto de 2014

PECADO CARNAL: SIGUE MEJORANDO Y SORPRENDIENDO CON SUS DELICIOSAS HAMBURGUESAS


Han pasado casi dos años desde ese post que os hice sobre mi restaurante de hamburguesas favorito: Pecado Carnal, que, desde entonces, lo he visitado en innumerables ocasiones.
En este tiempo he podido ver cómo mejoraba, cómo ampliaba su carta y añadía platos nuevos, siempre estupendos y deliciosos, dignos de una mención como esta.
El chorizo criollo de entrante que os comenté en el último post ahora tiene muchísima mejor presentación y además la ración es mayor, os cuelgo la imagen que le tomé junto a unas croquetas caseras que pedimos y que eran oscuras y con una masa densa, lo que nos hace pensar que son de setas. Estaban estupendas, aunque el chorizo les ganaba con creces ya que está delicioso, para los amantes de la carne es algo que no se puede dejar de pedir.
La última vez que hemos estado, celebrando por adelantado mi cumpleaños, hemos pedido unos nachos que vienen servidos con guacamole, queso cheddar, crema agria, frijoles y jalapeños; un plato muy bueno, aunque bastante caro, eso sí, ya que son 12,90, aunque en su defensa diré que es una ración bastante grande que, entre cuatro, hemos tardado un rato en terminarla.
Y el plato estrella, como no, son las magníficas  hamburguesas de Kobe. Desde la clásica que os conté la última vez fui avanzando, pidiéndolas con distintos extras para ver cuáles me iban gustando más: el ajo negro, con un sabor peculiar o el queso philadelfia le da un toque suave a la carne delicioso, sin embargo el toque estrella es el extra de queso trufado, me lo pedí para probarlo y te ponen una ración súper generosa aparte para que lo pruebes y te lo eches tu a tu gusto en la carne.
Os cuelgo la foto que le hice a la hamburguesa, la pinta desde luego no me negaréis que es inmejorable…
Ello hizo que la siguiente hamburguesa que me pidiese fuese directamente la Truffled  Kobe Burguer, de queso trufado y boletus, que hace de la carne una delicia. Aunque me encanta y me la he pedido ya un par de veces, creo que lo prefiero como extra porque la clásica tiene el toque del tomate que unido al pepinillo y al queso, hace que sea mucho más ligera y sabrosa, convirtiendo a la carne en la protagonista de la hamburguesa, mientras que la trufada, siendo deliciosa, es más densa y la trufa le resta sabor. Supongo que también va en función de lo que te apetezca tomar o del hambre con el que vayas.
Sin embargo hay todo tipo de hamburguesas: Mexicana con  guacamole y crema agria, o la Wasabi Kobe Burguer con mayonesa japonesa y wasabi picante, o la italiana  cuya imagen os pongo a la derecha: la Portobello Kobe Burguer, con un  portobello (un tipo de hongo comestible) relleno de crema de virutas de bacón y setas, todo con una reducción de verdejo (un tipo de vino blanco).
La de Portobello se la pidió mi padre en la última visita y la verdad es que quedó muy satisfecho… pero es que, como os digo, no hay nada que esté malo en este restaurante.
Por último pedimos los postres, que nunca habíamos pedido porque solemos ir con los vales de Groupalia para abaratar costes, con los cuales la comida sale de muerte y a un precio genial (dos hamburguesas por 15 euros o cuatro por 25, cuando solo una Truffled son 15 euros). Sin embargo, como esta vez, la celebración lo merecía, pedimos un brownie de chocolate y una tarta de zanahoria.
El brownie venía con dos bolas de helado de vainilla encima artísticamente colocadas, y el grosor de su bizcocho era digno de ver… bañado entero en chocolate caliente, apetecía solo con verlo.
La tarta de zanahoria no sé quedó atrás desde luego, el tamaño era inmenso también y estaba bañada en leche condensada (que lo endulzaba un poco para mi gusto) y helado de leche merengada con una capa de chocolate blanco. Estaba delicioso como todo, eso sí, yo recomendaría uno a compartir entre dos, porque siendo cuatro y picando todos de todos nos costó terminarlos terminarlos.
En definitiva, un gran restaurante con unos platos inmejorables. Las hamburguesas, con un precio alto pero más que justificado, son la delicia de todo amante de la carne, y el resto de platos que se ofrecen para complementar, desde entrantes, así como las salsas y productos para acompañar las carnes, llegando hasta los postres y, por supuesto, las bebidas que se adecuan con su variedad de cervezas a la hamburguesa que pidas, hacen que ir a comer a Pecado Carnal merezca la pena, incluso para una celebración especial, porque ellos consiguen elevar el término “hamburguesa” a la categoría de lo extraordinario.
Ya estoy deseando volver


Lunes 7 de julio de 2014

STREET ART O EL ARTE DE HACER DE LAS CALLES UN LIENZO

El Street Art o Arte Urbano, donde las normas más importantes han sido siempre la ausencia de ellas, actualmente se ha convertido para algunos en su imagen de marca


Desde pequeña, quizás porque pinto, siempre me ha encantado el Street art o arte urbano, donde los artistas (denominados por otros vándalos) utilizan la calle como medio de expresión. Los graffitis de las paredes siempre me han parecido, si están bien hechos, auténticas obras de arte que, en vez de estropear la pared, le daban vida al edificio.


Por supuesto que estoy a favor de mantener la propiedad privada y demás, pero sin embargo no puedo evitar que me guste este tipo de arte tan libre y expresivo, usado desde siempre para la reivindicación social donde cada uno hace lo que le sale de dentro, a lo grande, y es parte de su señal de identidad.


A lo largo de todo este tiempo, el arte urbano ha visto su máxima expresión en la conquista de distintos entornos con el fin de expresar una idea, un pensamiento o una realidad a través de ellos. Dichos espacios, generalmente usados por las grandes marcas para hacer publicidad y transmitir sus mensajes, encontraron un poderoso enemigo que se apoderaba de los mismos espacios rompiendo el círculo vicioso de las empresas con algo tan simple como un spray, que devuelve los espacios a las no-marcas, a un colectivo distinto, no enajenado por la publicidad.

Siempre en la balanza entre la reivindicación social, el talento artístico y la delincuencia, el Street art para muchos es considerado un arte libre, distinto a los demás al no recibir subvenciones ni estar patrocinados por museos o encerrados entre las cuatro paredes de una casa. En la obra de Banksy que os cuelgo a la izquierda el propio artista urbano juega a través del arte urbano con su autorretrato y con la capacidad de ver y de reivindicar que otro mundo es posible.  
Es curioso, por no decir chocante, que precisamente el arte urbano, con el debate que ha generado desde siempre, esté usándose ahora de una nueva forma que permite darle un giro que lo haga más “aceptable” para muchos, una nueva forma de “jugar” con él haciendo que diversos artistas se den a conocer al mundo y vivan de ello, como un negocio, e incluso hayan utilizado su arte para promocionar marcas publicitarias. 

Esta variante es crear un espacio dentro de otro espacio, usando la perspectiva para que parezca que realmente hay un nuevo escenario, en tres dimensiones, donde antes solo había una acera o una carretera, con el que los peatones y la gente de a pie  puede interactuar. Realmente a la técnica se la conoce como anamorfosis, que viene a ser producir una imagen mediante un procedimiento óptico o matemático que crea un efecto perspectivo que, en arte, se usa para forzar al observador a un determinado punto de vista preestablecido desde el cual el elemento cobra una forma proporcionada y clara para el que la ve.

Los más conocidos en el manejo de esta técnica son Kurt Wenner, Ruben Poncia y Muller, los conocidos como “pintores callejeros de alta calidad”.

Kurt Wenner es el pionero en estas técnicas, trabajó en su primer mural por encargo a la edad de dieciséis años, a los diecisiete el joven ya se ganaba la vida como artista gráfico. A partir de la perspectiva anamórfica junto con la geometría dio paso a la creación de sus asombrosas obras. Destacan sobretodo obras de carácter clásico entre su gran repertorio, obras de gran detalle de tipo mitológico o resaltando los detalles de las distintas culturas que representa.
Aunque también tiene artes tan bonitas como la que representa a varios personajes de ficción donde destaca Alicia en el País de las maravillas, realmente fantástica. Y por supuesto también tiene obras de carácter publicitario, patrocinando con ellas con determinadas marcas como la de Smoothies, entre otras.














Ruben Poncia es un artista que se sale fuera del ámbito clásico de su compañero artístico, crea escenarios más fantásticos y de carácter creativo, como estas que os pongo aquí, donde se puede ver a la perfección la utilización de la perspectiva para crear los escenarios con los que el público puede interactuar y formar parte del escenario creado. 









Y por último está Muller, para mí el mejor de todos, experto en crear escenarios mágicos que dan vida a las calles con paisajes tridimensionales fantásticos que le han valido un gran reconocimiento a nivel mundial, usando la red social YouTube para colgar sus vídeos con sus trabajos, presentando su pintura de calle contemporánea que le ha llevado a obtener varios premios Guinness. 








Es realmente impresionante toda su obra, la capacidad para crear barrancos, y parecer que las personas que están al borde de la obra se pueden precipitar al vacío si pisan donde no deben.

Por supuesto no es de extrañar que este tipo de arte tan creativo y que a tanta gente atrae, también atraiga a las grandes marcas, que ven en esta forma de atraer público una forma idónea de promocionar sus productos; en este sentido y del mismo estilo que la obra de Muller, fue la campaña que se hizo para Reebok de mano de otros dos artistas de esta índole: Joe Hill y Max Lowy, con la que además ganaron el premio Guinness a la creación artística callejera más larga en 3D.



 Artistas desde luego, como la copa de un pinto, capaces de recrear en plano espacios traídos de fuera de la gran ciudad donde hacen sus obras, incluso del pasado y de las criaturas mitológicas como hace Wenner. De esta forma, desde una erupción de lava, hasta una profunda cascada o caverna, o incluso un dragón pueden aparecer ante nuestros pies sin que ni siquiera tiemble el suelo. 

La evolución del arte urbano que, si bien pierde parte de su sentido al ponerse al servicio de lo comercial, demuestra que la calle ha sido y siempre será un espacio donde el arte pueda fluir libremente, sin barreras que lo coarten.


Jueves 17 de abril de 2014

MAMA DOLORES: RESTAURANTE DE COCINA CREATIVA EN EL BARRIO DE SALAMANCA

Cuando salir a comer se convierte en un placer para los sentidos…


Hoy quiero hablaros de un restaurante que me encanta, se llama Mama Dolores y está en el Barrio de Salamanca, en la calle Príncipe de Vergara 83, y lo localizamos a través de la página Groupalia, aunque actualmente ya no trabajan con ellos.

El vale de descuento que ofrecían nos atrajo por la gran cantidad de platos que destacaban en la carta, propios de la cocina creativa y que se ofrecían como alimentos hechos con productos frescos del mercado, elaborados con cuidado para hacer una esmerada presentación que desemboca en un plato impecable que se convierte en una delicia para todos los clientes que visiten el restaurante. 


He estado dos veces con mi pareja gracias al descuento  que ofrecía la página, ya que el precio por persona suele situarse en unos treinta euros, pues la comida consta de un entrante que está entre 8 y 10 euros y un plato principal estando la todos entre 13 y 16 euros. Con el descuento eran dos personas por 25 euros, lo que sale estupendamente pues es ir a comer a precio de menú unos platos de calidad excelente.


Lo cierto es que el sitio por fuera no llama nada la atención y se podría decir que hasta parece cutre, con una puerta pequeña de metal oscura y los carteles en verde no crean una presentación  adecuada al nivel que tiene; pero todo cambia al entrar, aunque el local no es muy grande entrarán unos 50 comensales y la decoración es agradable, las mesas están puestas de forma elegante y agradable, todo limpio y ordenado.
Además el servicio es muy bueno y en seguida te atienden, colocando en la mesa un entrante compuesto de pan de gamba con salsa de soja, delicias de verdura en tempura y dos chupitos de salmorejo con lo que parecía salsa de pesto; pero si es bueno no lo es solo poruqe lo sean tomando nota y sirviendo los platos, sino porque muestran interés, asegurándose de que el cliente esté satisfecho con cada uno de los platos que pide.

Los entrantes dejaron claro lo que nos esperaba: unos platos elaborados y presentados con un sabor excelente, y así iniciamos en las dos ocasiones que fuimos el menú degustación con los entrantes; en la primera ocasión yo me pedí la Parrillada de pulpo y chipirones con mahonesa de tinta, un plato que debéis probar si vais: todo estaba en su punto, había más chipirones que pulpo pero estaban deliciosos, con base de cebolla entremezclada con la mayonesa mezclada con la tinta que daba una gran intensidad al sabor del plato.
Mi chico se pidió Milhoja de foie de pato y manzana tostada con pequeña ensalada, que estaba ligera y fresca, que daba una mezcla de sabores bastante buena, aunque no le terminó de convencer del todo. Yo desde luego me quedaba con mi parrillada, porque el foie no me gusta mucho y es un plato que para mi gusto cansa. Sin embargo la segunda vez que fuimos su plato le gustó mucho más, pidiéndose unos langostinos envueltos como en tempura en hilos con una base de mahonesa suave y ensalada. Los langostinos se sirvieron pelados, solo conservaban la cabeza y la cola y estaban muy tiernos, con un sabor impecable.
Yo tampoco pude quejarme la segunda vez que fui, me pedí una Torrija crujiente de boletus, con huevo escalfado y jugo de asado que estaba para caerse muerta allí mismo, deliciosa, con un pequeño huevo de codorniz encima de la torrija que, al extenderse su yema se mezclaba con el jugo de asado y el sabor del boletus haciendo del plato una mezcla de sabores deliciosa que hace que el paladar de ponga a cantar con probar el primer bocado. Para repetir.

De platos principales en la primera vez que estuvimos pedimos yo un Centro de bacalao con salteado de habas, zamburiñas y ajada gallega que estaba bueno pero la salsa que tenía con la ajada gallega me resultó muy pesada porque no la había comido nunca y no me lo pude terminar. Fue una pena porque no pude disfrutar del plato como a mi me hubiese gustado, pero lo que me comí desde luego estaba muy bueno.

Mi pareja se pidió un Crujiente de ternera estofada a la antigua con tallarines a la carbonara, le gustó mucho, estaba muy buena con el jugo de la ternera y la mezcla de la salsa carbonara de la pasta. 
Sin embargo, también y al igual que mi bacalao, era un poco pesada debido a la mezcla de la pasta y la ternera rebozada para crear el crujiente… pero aun así  de sabor también estaba magnífica, y desde luego la presentación también lo era. 
La segunda vez acertamos de lleno los dos, si la primera vez los platos estaban buenos la segunda estaban impecables. Yo me pedí una Lubina con gambón que venía con una salsa deliciosa con ñoquis con una ensalada de berros con un tomate a la plancha; solo hay que decir que la mezcla del tomate con la carne del gambón y de la lubina era deliciosa, y los ñoquis estaban muy buenos, dándole un toque diferente al plato.

Mi pareja por su parte se pidió un Risotto de jamón ibérico lascas de paleta ibérica y virutas de queso manchego, magnífico y muy bueno, con una presentación estupenda y muy original, teniendo la loncha de jamón ibérico enrollada en vertical sobre la torre del risotto. Estaba delicioso y la presentación hacía que diese pena comérselo.

Por último pero no por ello menos importantes pedimos los postres, un dulce final para una comida redonda.

Sin duda repetiré, ambas ocasiones la atención ha sido muy buena, la presentación magnífica y la comida inmejorable.  Recomendado al 100%, si queréis una comida especial con la familia o con vuestra pareja, para celebraciones o simplemente para degustar buena cocina creativa no dudéis en ir a este restaurante, estoy segura de que quedaréis satisfechos.


Lunes, 10 de marzo de 2014

EL THYSSEN TRAE A MADRID LA COMPLETA EXPOSICIÓN DE CEZANNE: SITE-NON-SITE

Para los que aún no lo supieseis el Museo Thyssen de Madrid abrió el pasado febrero una exposción para inaugurar su año artístico con Paul Cézanne como protagonista de la misma, por lo que aquí quiero contaros un poco qué esperar de ella y los diferentes salas que alberga.

La exposición de Cézanne marca en particular la constante relación que establece el pintor entre el paisaje y la naturaleza muerta en su obra, una dialéctica que la exposición site/non-site muestra a través de sus 5 salas. En Cézanne el paisaje es el género dominante identificado con la práctica de la pintura al aire libre; sin embargo la diferencia entre Cézanne con los demás impresionistas, que también seguían el arte de pintar al aire libre, es la importancia que le daba al género propio de la pintura de taller: las naturalezas muertas en las que establecería una íntima relación entre ellas y el paisaje introduciendo en sus bodegones elementos paisajísticos y, recíprocamente, llevando a sus paisajes el orden de la naturaleza muerta.
Sin embargo antes de llegar a esta dialéctica en el pintor contaros que la exposición abre con un solo cuadro en una pared, solo e imponente, que no es otro que Retrato de un campesino (imagen de la derecha), que da pie al título de la sala Retrato de un desconocido, primera sección donde se introduce esta obra que fue uno de los últimos lienzos en los que trabajó Cézanne antes de su muerte. A partir de ella se han planteado diversas cuestiones como es el hecho de si este vacío en el rostro se hizo aposta y, por tanto, se pretendía representar que la identidad individual ya no importa, o si, realmente, es él mismo autor de la obra en un retrato indirecto el que está reflejado en el lienzo.
Como veis en la imagen en el cuadro se ve a un hombre cuya identidad no se conoce pues no tiene rostro… su cara se ha quedado sin definir como si el pintor pensase llenarlo más adelante, como también se verá en otras obras de la exposición donde el paisaje y las formas no terminan, solo se definen de forma sutil y a veces ni eso.

En la sala 2, La curva del camino se muestran las obras reflejo del caminante incansable que fue Cézanne, que cada día salía al campo a buscar inspiración para su obra lloviese o hiciese sol, recorriendo la montaña de Sainte-Victoire o los campos de los alrededores de Axis, prefiriendo los viejos caminos a las modernas carreteras. Por eso quizás pintó tan a menudo la curva del camino, de ahí el nombre de esta sala, donde aparecen varias de sus obras sobre esta temática donde trataba de atraer la mirada del espectador hacia el interior del cuadro con obras como El camino del bosque (imagen de arriba a la izquierda).

En la sala 3 seguimos en el bosque pero se introduce la figura humana a través de Desnudos y árboles, donde se presenta cuadros de bañistas que el artista pintó a lo largo de más de treinta años y que forman parte de la única parte importante de su obra que  no está ejecutada a partir de lo natural. 
Entre las obras de este estilo destacará la de Bañistas, de 1880, imagen que os cuelgo a arriba a la izquierda, donde se pueden apreciar en el lienzo las palabras que Joachim Gasquet escribiría más adelante y que publicó más adelante en 1921 en su obra Cézanne:

“(…) Eran grandes seres desnudos moviéndose en plenos campos, toscos como árboles, pero humanos como un verso de Virgilio”.


Aun así en esta sala encontraremos paisajes sin figuras pintados en el Jas de Bouffan, la casa de campo de la familia de Cézanne, paisajes dominados por los castaños alineados como “verdes columnas del cielo” según citaba, de nuevo, Gasquet sobre la obra del artista, apreciable también en obras como Los castaños del Jas de Bouffan, de 1885 y que os cuelgo en la columna de la derecha.

En la sala 4, El fantasma de la Sainte-Victoire, se  muestra esa dialéctica ya citada entre el paisaje al aire libre y la naturaleza muerta del estudio, donde también se aprecia el encuentro del pintor con esta última al aire libre dejando un profundo eco de sus paisajes en sus bodegones. 

André Masson decía: “Mirad estas naturalezas muertas, siguen el consejo de la Sainte-Victoire: son geológicas”. Y, en efecto, en ciertos bodegones de Cézanne el mantel sobre la mesa aparece ahuecado, evocando la silueta familiar de la Sainte-Victoire, la montaña por la que Cézanne paseaba; de esta forma se puede ver como el mantel que se levanta en diagonal en Naturaleza muerta con flores y frutas (imagen de debajo), uno de sus cuadros más bonitos bajo mi punto de vista, recordando el perfil de la montaña, claramente definida en obras como La montaña Sainte-Victoire (imagen de arriba a la derecha).

Pero las sugerencias paisajísticas no se limitan a esas similitudes, también destaca la presencia de un cántaro de gres la obra del artista que, sin ser parecido a la montaña, hace un equivalente a ella en su forma de posicionarse en el cuadro: desplazado hacia un lado pero sin dejar de ser el centro, como se ve en la obra de la derecha Cántaro de gres. Así, en la versión castellana que hace Andrés Sánchez Robayna de la obra de Wallace Stevens De la Simple existencia. Antología poética, aparece unos versos:

“Y tomó posesión por todas partes.
Desnudo y gris era aquel cántaro”

Por último está la sala 5, Juego de construcciones, donde veremos cómo, recíprocamente tras la introducción de elementos paisajísticos en las naturalezas muertas de la sala 4, el artista trata de imponer un orden típico en los temas pintados en el estudio llevando al espacio exterior la puesta en escena y la percepción propia de la naturaleza muerta.

Se suele decir que la naturaleza muerta se caracteriza por una visión táctil que prefiere lo plano a lo profundo, lo cercano a la lejanía… su ideal es el objeto aislado, de limites bien definidos y forma regular. La manera más directa de alcanzar ese efecto en un paisaje es recurrir a la arquitectura, por eso gran parte de los paisajes de Cézanne son construidos, con Casa en Provenza (imagen de debajo), que presenta una construcción solitaria, sin rastro de vida humana, como un magnífico objeto plantado sobre la tierra.


En los bodegones de Cézanne la mesa queda enmascarada por las telas que simulaban un paisaje; en sus paisajes el pintor impone al terreno una estructura como de superficie de una mesa: un primer plano vertical, un plano horizontal y otro vertical de fondo, empujando la mirada del espectador hacia arriba y hacia el fondo, como se puede apreciar, al igual que como se ha visto en Casa en Provenza, en otra de las obras de la sala que, bajo mi punto de vista, complementa a la perfección el final de la colección que alberga exposición,  Los tejados de París (imagen de arriba a la izquierda), pintado en 1881.
Una serie de obras singulares de un pintor singular que, sin dejar de lado el Impresionismo, creó su propio camino en él, creando un arte diferente y complejo, digno de exposiciones como la que el Thyssen mantendrá abierta hasta el 18 de mayo. Si podéis ir a verla os la recomiendo para que podáis contemplar por vosotros mismos esa forma de existir que tienen las figuras en sus cuadros, poco definidas y heterogéneas; existen sin existir, pintadas e incompletas sin necesitar, paradójicamente, más pinceladas. Es así como, en la plasticidad de las formas y los colores, en la pincelada flotante, parece soñar el pintor un delirio que, en nuestros días, continúa.

Martes 15 de octubre de 2013

ESPAZO ENXEBRE: LA ESENCIA DE GALICIA EN EL CENTRO DE MADRID


Ideal para comer o ir de tapas, la comida que sirve el Enxebre se encuentra al alcance de todos… perfecto para los amantes de la buena gastronomía gallega

Hoy quiero hablaros de este restaurante que ha decidido, con gran acierto, traer la comida gallega al estómago de todos aquellos que quieran acercarse a catarla. No solo en Madrid, sino con restaurantes por toda España, el Enxebre ha ido creando su reputación bajo su gran oferta: un excelente servicio acompañado de las delicias del mar y las especialidades de la gastronomía norteña.
El restaurante del que yo os hablo particularmente es el que está situado en la Calle Hileras Nº4, y es uno de esos espacios de los que puedo hablar por experiencia porque ya he ido dos veces y ahora, con la llegada del frío que es cuando apetece comer un buen plato de cuchara caliente, sé que volveré en cuanto pueda. El ambiente es muy agradable, con mesas de madera y grandes sillas para estar cómodo, con las imágenes del mar en sus paredes y una suave música que armoniza la estancia hasta que el sonido de las conversaciones lo ocultan. La comida es excelente y el servicio, como decía, también ya que te atienden y aconsejan en lo que necesites por lo que no te van a entrar dudas sobre si te has equivocado de elección al pedir la comida, lo cual comprobarás que efectivamente es así ante la presentación y sabor del plato que te ponen delante.
Otro punto muy bueno son los precios de la Carta, ya que aunque ir a comer de variedad, es decir, a pedir un poco de todo para probar diversos platos sí que se puede salir del precio necesario para muchos bolsillos (y aun así tampoco es nada excesivo) los precios del menú son realmente impresionantes y además comes de maravilla, hasta reventar incluso. Si es tan asequible es también porque hay varios tipos de menú y distintos precios que se ajustan al bolsillo de cada uno, está el más sencillo que es el Express y que son 7,90 que consiste en elegir uno de los múltiples primeros platos que ofrece, el Menú del Día son 10,90 que ofrece un primero y segundo, también a elegir entre una gran variedad y, por último, está el Menú Ejecutivo, de 17,90 que da a elegir un primer plato entre los ofertados y un segundo entre los especiales del Menú Ejecutivo que son algo más sofisticados que los ofrecidos como segundos platos del menú; y por supuesto todos incluyen bebida, postre o café.

También tiene la excelente opción de pedir platos que no estarían en el menú de por sí porque son más caros o especiales (como la tapa de Pulpo afeira) pero que pagando un suplemento de un euro más se pueden comer como parte del menú. Muy buena idea también es que el menú no solo valga a medio día de lunes a viernes, sino que también es válido por las noches (exceptuando los viernes) por lo que no será la falta de oportunidades ni de ofertas la excusa para no ir a este restaurante.

Mi pareja y yo escogimos la segunda opción: el menú de 10,90 y salimos a reventar la verdad. Yo me pedí unas deliciosas Fabes o fabas con pulpo (imagen de  la izquierda) que estaban deliciosas, por no hablar del tamaño ya que me esperaba una pequeña cazuelita y sin embargo me sirvieron un hermoso plato que me permitió degustarlo quedando realmente maravillada del sabor del guiso ya que nunca  había comido la fabada con pulpo y me pareció realmente excepcional.

Mi pareja pidió Callos a la gallega (imagen de la derecha) y también le trajeron un hermoso plato lleno de callos que estaban muy buenos también. Además, aunque se incluía en el menú pero queríamos probar esos platos, acompañamos los primeros con una tapa de Pulpo a Feira (imagen de debajo) de la carta que nos la trajeron calentita calentita, deliciosa, en tabla de madera, todo con el pimentón y el aceitito que hacían que se fusionasen de maravilla los sabores del pulpo y la patata con la especia que lo bañaba todo. A mí me encanta comer el pulpo así y la verdad es que el pulpo del Enxebre es de una calidad excepcional.

De segundo yo me pedí unos Chipirones enteros guisados en su tinta con arroz (imagen de la izquierda) que estaban muy buenos, a mí me encanta el arroz negro, por lo que me pareció una gran combinación ya que tenía ambas cosas, por un lado el arroz que podía bañar en tinta para comérmelo y, por otro, el sabor a chipirón. Mi pareja se pidió un Churrasco (imagen de debajo a la derecha) que tenía un suplemento de dos euros y le trajeron un enorme plato que apenas pudo terminar. 
Como decía todo delicioso y sin ningún tipo de queja en esta aventura que hicimos de Menú. Sin embargo como decía, y si le echáis un vistazo al enlace de la carta que he puesto más arriba, hay muchísimos más platos para ir de a comer de raciones gallegas que, sin duda, os dejarán también muy satisfechos. En esa línea hice yo también una excursión gastronómica por el Enxebre (esta vez con mis padres) de la que quedamos plenamente satisfechos pues hicimos un variado de platos y así probamos de todo un poco, fue genial.
Pedimos, además de una ración grande de Pulpo a feira, Calamares a la plancha (izquierda) que nos sirvieron con una ensalada y que estaban espléndidos. También pedimos un Surtido de empanadas gallegas que contenía un variado de ternera gallega, bacalao con pasas, pollo con chorizo y ternera con setas… yo estaba muy emocionada porque me encanta la empanada, especialmente la de bacalao, sin embargo fue lo que menos nos gustó ya que a mí me gusta tanto la empanada porque está muy sabrosa y esta le encontramos bastante seca, con una masa y contenido sin gracia que te hacía casi imposible identificar unas de otras ya que no tenían esa frescura que descubrimos en otros platos.
Uno de los mejores platos que pedimos fue el de Pulpo braseado con gambones, fuimos a pedir el pulpo con cachelos, pero la maître nos lo recomendó con gambones y desde luego no se equivocó, estaba delicioso, con un toque picantito… de verdad, fantásticos.
También pedimos un variado de Filloas, un plato en el que venían 4 tipos: de verduras naturales, muy sabrosa y que nos gustó bastante, de ternera gallega que estaba buena aunque fue la que menos nos gustó, la de bacalao que a mí me gustó mucho porque me encanta todo lo que tenga que ver con este pescado, aunque perdía un poco el sabor con el dulce de la masa de la filloa, y, por último, pero no por ello menos importante, la rellena de grelos y marisco que también nos gustó bastante. En general todas estaban buenas, aunque yo me la esperaba más saladas por el relleno que tenían (como la empanada) y sin embargo eran más tirando a dulces. Fue una experiencia nueva ya que nunca las había comido y ni siquiera sabía que eran pero me gustaron bastante.
Y eso fue todo, aunque parezca que estos cinco platos para cuatro personas podría ser poco quedamos más que satisfechos porque como digo las raciones son grandes y no escatiman en cantidad. En conjunto es un restaurante fantástico al que he situado en un alto nivel por su servicio y su alta calidad en sus productos, así como el precio, y prueba de lo bien pensado que está es que, cuando estuve de menú, a las dos de la tarde pasadas ya estaba completa la sala en la que comíamos.

Sin duda una gran experiencia y además muy sana a un precio fantástico que cumple con su eslogan, pues como dice el mensaje de la carta y del restaurante, “Comer natural o ecológico no es más caro… ¡es más sano!”. Pues ya lo sabéis, si queréis comer buena comida gallega, a buen precio, de gran calidad y con un servicio atento y amable, no dudéis que aquí lo encontrareis todo junto. Para repetir y repetir… ya estoy deseando volver. 

Domingo 1 de septiembre de 2013


PISSARRO EN EL THYSSEN Y BODEGA DE LA ARDOSA: ARTE Y GASTRONOMÍA EN MADRID

Es habitual, como dice mi pestaña de Arte y Gastronomía, hablaros de una cosa o de otra en mis post, sin embargo el otro día hice una salida con mis padres y tuvimos ambas cosas en el mismo paquete, lo cual fue una experiencia muy agradable. Fuimos a ver la exposición de Pissarro, en el Museo Thyssen, y tras ello, andando por la Gran  Vía hasta llegar a Fuencarral, nos paseamos por esta hasta la Calle Colón, donde encontramos la Bodega de la Ardosa, una bodega centenaria, de las que ya quedan muy pocas, fundada en 1892.
Respecto a la exposición de Pissarro decir que fue una verdadera delicia. La exposición se termina el día 15 de septiembre, en apenas unos días y la verdad es que merece la pena, aunque es un poco cara: 10 euros o 6 si se tiene el carnet joven o de estudiante. Por lo general yo no haría un post sobre una exposición que cuesta dinero, pues estoy a favor de la cultura gratuita al alcance de todos, pero como encontrar una exposición en las que se junten las obras de este autor es muy complicado porque están repartidas por todo el mundo, os hablo de ella para mostraros algunas de sus obras que esta exposición presenta.
La primera parte de la exposición se denomina Hacia el Impresionismo y se presenta con dos obras muy significativas: La paleta del artista con paisaje (imagen de debajo a la izquierda) y su Autorretrato (imagen de arriba a la derecha), ambos acompañados de un texto que dice así “«Humilde y Colosal» como lo llamó su amigo Cezanne es la figura fundamental del impresionismo y, al mismo tiempo, la menos reconocida de ese movimiento”. 
Con esa descripción que hizo Cezanne, su paleta y su autorretrato podemos hacernos una idea la magnífica obra que se nos va a presentar donde lo que se pretende es hacer una retrospectiva que se centre en el paisaje, tanto rural como urbano. 
Así, en esta primera parte, encontramos cuadros como del de Orillas del Marne (imagen de debajo), donde la forma de utilizar la luz y la perspectiva (teniendo en cuenta que son obras tempranas del pintor) muestran un adelanto de la genialidad y el tipo de pintura que vamos a encontrarnos en esta exposición. También hay más obras como La Varenne-Saint-Hilaire, otro ejemplo de su pintura al natural en lugares próximos a París y que son obras emparentadas con la escuela de Barbizon en las que se refleja la influencia de Corot (a quien conoció en 1857), Courbet y Daubigny.

La siguiente parte de la exposición se titula Louveciennes – Londres – Louveciennes (1869-1872), donde se nos presentará obras con un nuevo estilo impresionista que forjará junto a Monet con el que trabajará.

Un año más tarde con la guerra franco-prusiana Camille se refugia en Londres donde tendrá influencias de otras obras como las de Turner y Constable. De esta etapa destaca el Camino de Versalles, Louveciennes, sol de invierno y nieve (imagen de la derecha).
Uno de mis cuadros favoritos de la exposición se encuentra en este apartado de la exposición y es El bosque de Marls, cuya profundidad y detalle de los bosques, unido al uso de las luces  y sombras hace de la obra una auténtica delicia de contemplar.
En la siguiente parte, Retorno a Pontoise 1872-1882, donde tras su vuelta a este pueblo cercano a París residirá allí con su familia y conseguirá un escenario donde se mezclan rasgos puramente rurales con un incipiente desarrollo industrial. Ambos componentes se reflejan en sus diferentes obras como Campo de Coles (imagen de la izquierda) donde, a pesar de la pincelada amplia y gruesa, se percibe perfectamente la forma de las coles al principio de la obra, también destacan La côte des Boeufsel Hermitage o El estanque de Montfaucault, imagen de debajo
Respecto al desarrollo industrial se ve en obras como las Orillas del Oise en Pontoise que plasman en el lienzo una composición de espacios de pintura casi abstractos por separado pero que en conjunto crean formas perfectamente reconocibles que se fusionan los colores dando lugar a obras como El Oise cerca de Pontoise, día nublado (imagen de la derecha). También aparecerán obras en relación a la vida de ciudad y de lo que se lleva a la vida industrial como con La joven criada, pintado en 1882 u obras donde se entremezclan las casas con el bosque como en el Sendero de la Raviniére, Osny de 1883 (imagen de debajo).

En Los campos de Éragny 1884 – 1903 se nos presentará a través de las obras la localidad rural que sería el último lugar de residencia permanente de Pissarro, allí su pintura se concentrará en los huertos y prados cercanos a su casa con obras como La casa de la Folie, atardecer (imagen de la izquierda), donde los principales protagonistas serán los árboles frutales; de esta forma encontramos varias obras sobre manzanos  como Manzanos en Eragny, otoño o Huerto, cielo nublado por la mañana, Eragny
En estas obras se pueden apreciar el puntillismo o neoimpresionismo, estilo que Camille puso en práctica por su deseo de renovación pero que abandonó hacia 1890. 
La siguiente y última parte de la exposición es En las ciudades, dividida en dos salas donde el espectador encontrará obras completamente centradas en el paisaje urbano como si Camille quisiera compensar su creciente aislamiento de los años campestres en Éragny. De esta forma en las dos últimas salas se recogen las vistas de ciudades como París o Londres entre otras y destacan obras como Los bulevares exteriores, efecto de la nieve (imagen de la derecha).
A partir de 1891, a causa de una enfermedad ocular, Pissarro no puede trabajar mucho tiempo fuera de casa y se ve obligado a pintar desde la ventana de su estudio o de las habitaciones de los hoteles realizando fascinantes obras como Rue Saint-Honoré por la tarde, efecto de lluvia (imágen de la izquierda),  El Louvre por la tarde bajo la lluvia o Pontde la Clef, Brujas, Bélgica. También encontraremos  series como las de Ruán  donde plasmará diferentes perspectiva de los puentes destacando obras como Pont Boieldieu y Pont Corneille, Ruán, efecto delluvia o Puente de piedra de Ruán, día nublado (imagen de debajo).
Termino de hablar de este gran genio remarcando la obra de El puente de Chaing Cross, de Londres, situado en la última sala y con la que me quedé un rato contemplando porque era verdaderamente genial; puede que fuesen los colores o el estilo de la pincelada, pero me pareció simplemente magnífica. Con ella me despido de este gran artista y preciosa exposición que me encantó poder visitar y os doy paso a la segunda parte de aquella bonita tarde.
Tras la magnífica visita que os acabo de narrar, y en la que estuvimos más de una hora, nos dirigimos a la Bodega de la Ardosa, una de las tabernas que, junto con otros pocos restaurantes, forman los lugares más antiguos de Madrid aun en funcionamiento. Aquí os dejo la página web que los reúne a todos y que, desde luego, aunque tarde tengo decidido pasar por todos para probarlos aunque solo sea una vez.
Esta taberna es muy pequeña, además de la barra tendría solo cuatro o cinco mesas (barriles) donde poder situarse a tomar algo. Estaba bastante lleno como parece ser habitual así que al principio nos tocó quedarnos de pie aunque, en un rato, pudimos sentarnos; es un lugar lleno de botellas en los estantes, con ese aire inconfundible de los lugares antiguos, lleno de diferentes lenguas pues suele ser típico que venga gente de fuera a probar sus especialidades. Estas son la tortilla de patatas, las croquetas y el salmorejo; son sus platos estrella y los pedimos todos. 
Las croquetas tienen de varios tipos y se pueden pedir en ración o por separado para poder pedir de diferentes clases, nosotros elegimos la segunda opción y pedimos cuatro croquetas: dos de cabrales (deliciosas y con el toque inconfundible de este queso), una de cecina y otra de bacalao; estaban todas deliciosas, aunque la más sosa fue, como ya me esperaba, la de bacalao.

Lo que estaba también riquísimo (tanto que antes de hacer la foto ya nos habíamos comido la mitad de cada uno) fueron los pinchos de tortilla española que, dicen, son los mejores de Madrid y la verdad es que no los he comido iguales en ninguna otra taberna o restaurante por lo que puede que sea verdad. Nos los pusieron con tres pintas de cerveza Urquell que pedimos estupendas también (ahí el mérito lo tiene la cerveza, por supuesto, aunque estaba muy bien tirada).
Por último y porque a mí se me antojó nos trajeron una tapa de salmorejo, en poca cantidad pero más que suficiente pues, como buen salmorejo, era denso e intenso. Mis padres la acompañaron de más cerveza y, a lo tonto y de picoteo, habíamos cenado.

Fue una experiencia muy agradable el sumergirse en el mundo del arte para después entrar en un lugar centenario que sigue intacto en el tiempo, comer comida típica de Madrid en pequeñas dosis y acompañarlo todo de una buena cerveza. No hay nada como el arte para alimentar el espíritu, pero si ya se puede acompañar de comida madrileña de primera calidad no tiene defectos la velada pues, siempre lo he dicho, el buen comer también es todo un arte. 

Viernes 8 de Agosto de 2013


DALÍ SOBRECOGE A MADRILEÑOS Y TURISTAS CON LA EXPOSICIÓN DE SU OBRA 


El Reina Sofía acoge desde el 27 de abril hasta el 2 de septiembre la magnífica exposición del pintor español acercando su obra a todos los públicos


Hace mucho tiempo que venía con ganas de ver la exposición de Dalí y por fin lo conseguí la semana pasada, aunque para ello tuve que verla en dos veces ya que yo iba en el horario gratuito para poder verla sin pagar aunque me tocase esperar cola. Os dejo el link aquí a los horarios y tarifas para poder entrar el museo a ver la exposición, lo cual se sitúa en 8 euros de entrada que yo, como tantos otros por lo que se podía ver en las colas de gente que se formaban, prefería no pagar y más teniendo esa franja gratuita que se extendía de 7 a 9 de la noche los lunes, miércoles, jueves y sábados, siendo los viernes hasta las 11 y los domingos de 3 a 7 de la tarde. 
El problema es que entre que te dan la entrada y entras al museo no da tiempo suficiente a verla entera ya que es muy extensa, daría tiempo en horario de viernes y domingo, pero en lo que es el horario restante es imposible a no ser que corras mucho y no disfrutes de la exposición. Las colas son enormes la verdad, unos días más que otros ya que la primera vez que fui esperé desde las 6 y entré a las 7 a la exposición, la siguiente llegué a la misma hora y entré a las 8 ya que había más del doble de personas que la última vez. Aun con todo merece la pena y yo la recomiendo al 100%.
La exposición se sitúa en la tercera planta, para lo cual subes por los magníficos ascensores de cristal del museo desde los que se puede ver toda la ciudad de Madrid desde arriba (no apto para los que tengan vértigo) y contemplar a esas horas el efecto que va teniendo la caída del sol sobre los edificios y la llegada de la noche. A partir de la tercera planta se van exponiendo poco a poco nada menos que 11 salas llenas de todas las sugestiones poéticas y de todas las posibilidades plásticas que el gran pintor creó para el mundo. 
La Sala 1 se titula: Del vidrio de multiplicar a la putrefacción.

Aquí se muestran las primeras obras donde nos vamos a encontrar elementos que marcan su infancia pero que estarán presentes a lo largo de toda su trayectoria. Todo comienza en Fígueres, ciudad natal del pintor en el que se desarrolla su vida, y en Cadaqués, pueblo de pescadores y donde pasaba sus vacaciones familiares. En estos lugares desarrolla un arte en el que se presenta la osmosis entre el hombre y el paisaje, él mismo lo dice así en Confesiones Inconfesables: “Estoy convencido de que soy el propio Cabo de Creus (…) soy inseparable de este cielo, de este mar, de estas rocas.” Así Dalí consigue con su obra transformar el entorno en un paisaje mental y universal.

En esta sala encontramos obras como el Homenaje al Noticiario Fox de 1926 (imagen de arriba la izquierda), donde ya empezamos a ver esa inclinación por las formas geométricas y los colores plásticos y lisos sobre el lienzo que reflejan la inclinación del artista por los rasgos cubistas en sus obras.
Sin embargo de todas las obras de la primera sala yo me quedo con mis favoritas: Muchacha de espaldas y Figura en una ventana, ambas de 1925. La primera es bonita, sin embargo la segunda para mi tiene algo especial que la hace destacar por encima de las demás, no sé si son los colores, la composición, la figura de ella dando la espalda al pintor… o todo a la vez, pero esa obra es fascinante y, como todas aquellas obras que me encantan, me emocionó mucho poder verla en persona.

Aunque es de sobra conocida os pongo aquí la imagen arriba a la derecha porque no podía faltar en este post.

En esta sala también se incluyen libros y revistas relacionados con el pintor como la Oda a Salvador Dalí publicada en el 26 por Federico Garcíaa Lorca en la Revista de Occidente mostrando la relación que ambos artistas tenían, al igual que el Autorretrato dedicado a Federico García Lorca (imagen de la izquierda) que le hizo Dalí al poeta. Relación que surgiría en la Residencia de Estudiantes durante 1922, centro de la Vanguardia cultural española. 

Con ello pasamos a la Sala 2: Autorretratos.

Dalí forja su personaje a lo largo de su vida se autorretrata constantemente reflejando tanto su aspecto externo como su aspecto interno ya que muestra sus cambios físicos pero también sus obsesiones y sus pensamientos. Uno de sus autorretratos más destacables es el de Autorretrato con cuello rafaelesco, en el que se vuelve a notar la influencia del cubismo pero también de los metafísicos. Además no puede evitar retratarse mostrando las preocupaciones de la época, por lo que aparecerá en sus obras junto al periódico Comunista L´ Humanité, el cual aparecerá presente (literalmente) y materialmente plasmado en un Autorretrato cubista de 1923: Autorretrato con L´ Humanité (imagen de la derecha).

Dejando atrás esta sala pasamos a la Sala 3: La miel es más dulce que la sangre.

Aparece la llamada Nueva objetividad influenciada por las nuevas Vanguardias del Cubismo, el Fauvismo y el Futurismo que se refleja en la obra de Dalí a través de un mundo nuevo de naturaleza onírica plasmado sobre un lienzo donde aparecen objetos derivados de un mundo mecanizado y metafísico y donde el pintor pinta cuerpos decapitados o desmembrados cuyos órganos sexuales aparecen esparcidos por el lienzo, pudriéndose y flotando en un espacio irreal.
Entre estas obras encontramos Asno podrido, de 1928 o Los esfuerzos estériles / cenicitas (imagen de la izquierda), también del 28, las cuales se acompañan en las paredes de las salas de palabras como estas: “Ahora mismo en la playa las letritas impresas del diario se están comiendo al asno agarrotado, podrido y limpio como la mica“. Sobrecogedor y bastante inquietante, las obras de Dalí se tornan macabras tanto en pintura como en verso y se empieza a ver una descendencia brutal hacia ese mundo onírico que hace que la obra del pintor cambie por completo de una sala a otra.

Sumergidos en esa locura entramos en la Sala 4: Surrealismo, donde las excentricidades del genio aparecerán cada vez más presentes sorprendiendo al que contempla su obra.

Esta parte de la exposición  es una muestra del Método paranoico-crítico que formula el artista para desarrollarlo como mecanismo y transformar y subversionar la realidad. Con el Surrealismo el pintor propone el delirio de la interpretación paranoica y dice: “En verdad no soy más que un autómata que registra, sin juzgar, lo más exactamente posible, el dictado de mi subconsciente: mis sueños, imágenes, todas las manifestaciones irracionales del mundo oscuro y sensacional descubierto por Freud.”

Son muchas las obras que se podrían destacar de esta sala, pues muy pocas pasan desapercibidas. De las más importantes y representantes del Surrealismo y de la obra de Dalí es El rostro del gran masturbador (imagen de abajo a la derecha), del 29, la época más creativa del autor.

Analizándola se ve la gran masa amarillenta que forma un rostro y que no es otro que el del propio pintor lo que la convierte en una obra sumamente autobiográfica en la que se reflejan multitud de miedos y obsesiones de Dalí como la langosta de forma fálica situada donde debería estar a boca; esta era una de sus fobias pues de niño le aterrorizaban. Por otro lado las conchas y guijarros representados hacen alusión a esa playa de su infancia, mientras que las hormigas que salen del vientre de la langosta y suben por la cara son la constante presencia de lo putrefacto y lo descompuesto… de la muerte. Respecto al tema sexual sus alusiones sexuales son muy claras en la mujer que sale de la zona del cuello acercándose a los genitales del hombre y que pone en evidencia uno de los temas tabú de la sociedad del momento, al igual que el de la muerte. No obstante en torno a todo ese sexo está el detalle del lirio blanca, símbolo de pureza, que ha dado lugar a interpretaciones en las que se ve la masturbación  como una forma limpia de sexualidad. La verdad es que es una obra con muchísimos detalles que harían de su interpretación un proceso muy amplio en el que tampoco quiero entrar mucho más. Solo puedo decir que impresiona mucho verlo en persona.

 Pasa un poco lo mismo que con la obra de La Persistencia de la memoria (imagen de arriba), obra que a todo el mundo sorprendió por su pequeño tamaño ya que teníamos la idea de que iba a ser más grande, sin embargo no fue así pero eso no eliminó belleza e inteligencia a la forma de representar la obra en la que, de nuevo, aparece ese rostro sobre el que descansa uno de los relojes.  Lo cierto es que lo principal de esta obra no son los relojes, sino el paisaje que era como una musa para Dalí, la fuente de inspiración de su obra. Sin embargo los relojes (tres blandos y uno rígido) muestran lo que el artista decía: que el tiempo es personal; por ello lo que representan es que la memoria en algún momento se acaba a lo largo de nuestra vida, derritiéndose lo cual lleva a la interpretación de que todo es fugaz y el tiempo es relativo, perdurando el paisaje.

Otra obra que me impacto mucho de esta sala fue la Osificación matinal del ciprés y también la escultura pintada del Retrato de Joella (imagen de la izquierda), donde el paisaje se hace presente al estar pintada el rostro con una mezcla de colores opuestos, dando con los colores fríos el reflejo del cielo y la tierra que chocan contra el muro pintado en un naranja vivo. Ambos tonos chocan dividiendo el rostro de la mujer, creando una composición y visión extraña pero fascinante.

Hay muchísimas obras de esta sala que me gustaría mencionaros, pero no puedo ya que sería demasiado largo y aun quedan muchas otras obras y partes de la exposición que citar y de las que hablar, por lo que solo mencionaré algunas de las que más me gustaron antes de pasar a la siguiente sala: Alucinación parcial. 6 imágenes de Lenin sobre un pianoGuillermo Tell y Huevos al plato sin el plato.

Con ello pasamos a la Sala 5: El Ángelus

En esta parte de la exposición se puede ver como el método paranoico-crítico de interpretación, conjunción de pensamientos e imágenes, es llevado a la máxima expresión en su interpretación de la pintura de Millet El Ángelus, la cual Dalí contempló durante año en la escuela. De esta influencia surgieron obras como la de 1979: Aurora, mediodía, atardecer y crepúsculo (imagen de la derecha) en el que el hace un inteligente uso del color para pasar por todas las horas del día sin perder el toque que Millet supo darle a su obra y que Dalí reflejó tan bien en la suya.

Sala 6: El rostro de la guerra

Como todos los artistas, sensibles a las situaciones sociales que vivieron a lo largo de su vida, Dalí refleja en sus obras los estragos de la guerra debido a su propia experiencia personal en los años que esta duró. Esta experiencia personal es trasladada a unas obras de horror y muerte de forma explícita que llega a ser  incomoda incluso para el espectador.
Entre sus obras expuestas en esta sala destacan dos: El rostro de la guerra (imagen de la izquierda), que representa un rostro demacrado, casi calavérico,  que en sus ojos y boca contiene calaveras que, a su vez, en sus ojos y bocas también contienen más calaveras… y así sucesivamente. Pintado en colores tétricos y oscuros es un cuadro que desde luego sorprende e inquieta al espectador.
La otra obra destacable de esta sala es El enigma de Hitler (imagen de debajo), lleno de pequeños detalles, entre ellos lo que parece ser una fotografía o recorte (pintado) del propio Hitler, hecho con un detallismo impresionante a pesar de su pequeño tamaño. Es una obra muy curiosa, con el teléfono roto que suelta agua y los colores fríos que inundan la obra.

La guerra tuvo mucha influencia en la obra del pintor por eso se analiza el resultado del Surrealismo tras la misma, motivo por el cual la Sala 7 se titula así: Surrealismo después de 1936

Esta nueva etapa viene tras la huida de Dalí de España para escapar de la Guerra Civil, para lo cual viajó por EE.UU. e Italia hasta llegar a Francia, en todos los lugares en los que estuvo siguió perfeccionando el método paranoico-crítico y plasmándolo en sus obras como en la de Playa encantada con 3 Gracias Fluidas. O también como en una de sus obras más famosas: Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar, imagen que juega con espacio y que os pongo aquí a la derecha, realmente impresionante por el juego que hace el propio pintor con la obra y que hace imposible poder seguir el hilo de sus pensamientos, quizás por el simple hecho de que era un sueño.

Sala 8: América

Con la II Guerra Mundial Dalí se exilia con Gala en EE.UU de 1940 a 1948 donde conseguirá que la sociedad americana se rinda ante el pintor que se autoproclama único surrealista al afirmar “El surrealismo soy yo”. Descubre el poder de la publicidad y los Medios de Comunicación con los que proyecta una imagen pública cargada de excentricidades. A través de los medios y la publicidad llega a más público y se dedica a diseñar portadas de revista como las de Vogue, de la cual hay varias cubiertas originales expuestas en esta sala como la que os pongo aquí a la izquierda.
También se introdujo de lleno en el campo de la fotografía e hizo numerosos estudios para crear una obra más pública y visible para la sociedad como El sueño de Venus, pintado para la fachada del pabellón y cuyo estudio se encuentra expuesto en la exposición.

Hay una segunda parte de la sala 8 que encontraréis más adelante, curiosamente antes de entrar en la sala 11, titulada la Etapa mística nuclear en la que se encuentran obras que Dalí hizo para tratar temas religiosos relacionados con los avances científicos del momento, especialmente los de la fusión y fisión nuclear. La bomba atómica y sus efectos influyeron profundamente en sus creaciones, de ahí surgieron obras como las que se exponen entre las que destacan Cabeza nuclear de un ángel y la imagen que os pongo a la derecha: Cabeza rafaelesca estallando.

Sala 9: La vida Secreta

En esta sala, chiquita, se exponen las ilustraciones de su obra autobiográfica de 1942 La vida secreta de Salvador Dalí. En él se afirma que se considera mejor escritor que pintor y convierte el texto en un relato repleto de verdades, de medias verdades y también de falsedades. Se considera su mejor escrito y una obra que, debido al dibujo, se considera la fusión del Dalí literato con el Dalí dibujante, sirviendo como herramienta para narrar sus memorias y conformar un todo: una cosmología sobre el origen, la formación del mundo dalainiano.

Ya llegando hacia el final encontramos la Sala 10: Escenarios, donde veremos a un Dalí que se define como un artista eminentemente teatral que se ve a través de su obra y en la percepción de quienes la reciben. Dalí se pone al servicio de un campo que no le es propio pero en el que se desenvuelve fácilmente: el mundo del espectáculo. En esta sala podemos ver como su creación se expande a la creación de guiones cinematográficos, diseño de decorados y vestuario.
Entre las obras de esta sala destacan los Bocetos para la escenografía de Don Juan Tenorio de 1950:

También está el Proyecto para Laberinto, el ballet para el que trabajó que trata sobre la mitología y el Minotauro. También están los Proyectos para el cortometraje de Destino, que Walt Disney lanzó en 2003 pero cuya inicio se formó en 1946 de mano de la creatividad apabullante de Dalí.
Aquí a la derecha os pongo uno de los proyectos que el artista hizo para llevar a cabo esta obra maestra y en este enlace os pongo el cortometraje para que podáis disfrutarlo.

Antes de pasar a la última sala, ya apartados de los cortometrajes y escenarios de teatro y ballet tenemos la obra de La tentación de San Antonio (imagen de la izquierda), una de sus obras más conocidas también y que no se puede pasar por alto. Pintada en 1946 esta obra refleja, como otras de sus obras, la gran capacidad que tenía Dalí para jugar con los espacios y las perspectivas en sus obras, convirtiendo el lienzo en una ventana desde donde se puede apreciar la profundidad de las mismas.

Por último entramos en la sala 11, que por ser la última no deja de ser menos impresionante o importante que el resto, todo lo contrario, tiene muchísimas obras que merecen la pena. La Sala 11 es El enigma estético, en ella nos situamos ya a partir de los años 60 y, a pesar de los años, se ve todavía a un Dalí cuyos intereses intelectuales continúan expandiéndose, lo cual le lleva a experimentar con nuevos campos que, de nuevo, se tornan ajenos al mundo del arte, introduciéndose así en el campo de la ciencia y la tecnología (lo que le llevará hacia nuevos lenguajes como la estereoscopía o la holografía) y también en un mundo de performances que concibe y protagoniza en su papel de gran agitador de masas. Lo más importante de la sala, sin embargo, es los pasos que da Dalí en su búsqueda de la Cuarta Dimensión, a la cual dedica su obra pintada en 1979 y que se sitúa al final de la sala donde el espectador puede ver la perfecta síntesis del imaginario dalainiano, del Renacimiento Italiano, de la estereoscopía y de sus grandes preocupaciones:

Entre las obras expuestas destacan La máxima velocidad de la Madona de Rafael Retrato de mi hermano muerto, obras en las que los rostros se separan dividiéndose en puntos y esferas que, desde lejos, permiten ver el conjunto que Dalí quiso hacer para el mundo. Sin embargo las obras que me impactaron mucho de esta sala fueron las dos obras que conforman Batalla en las nubes, dos obras con un inteligente uso de la perspectiva que crean un espacio en tres dimensiones perfecto donde poder contemplar la profundidad de la obra. 
Además en la exposición, precisamente para resaltar ese juego de profundidad, están las dos obras colocadas juntas en oblicuo pero con un espejo en medio que reflejaba por ambas caras lo que hacía que, al verlo de frente, se formase un triángulo con la obra y su reflejo resaltando todavía más la gran profundidad que poseen las obras. 
La Sala 11 está dividido en dos partes y Batalla en las nubes es la que da paso a la segunda parte, la cual se presenta  con una publicación de Dalí de 1956 en Amazing Stories que dice así “Creo que en 2001 se habrán fusionado ya el arte y la ciencia. El arte es el reflejo de la absoluta discontinuidad de la materia y la ciencia es su huella. En 2001 los artistas, escultores y pintores serán capaces de plasmar esta continuidad en un nuevo tipo de armonía explosiva“.         Con estas palabras la siguiente obra que se nos presente, justo a la izquierda de ellas, es la obra de Velázquez pintando a la infanta Margarita con las luces y sombras de su gloria, una obra (como bien indica su nombre) oscura pero aun así refleja la importancia de la luz al jugar con los contrastes, que tiene presente ese juego de las dobles dimensiones y de crear diseños sobre otros para engañar al ojo. A mí sinceramente, que no la conocía, me gustó mucho la obra. 
No hay duda de que la exposición es IMPRESIONANTE, larga y muy completa como veréis, digna de un par de horas largas de nuestro tiempo y de pagar por verla para quien pueda. A mi me ha encantado de verdad, me parece que merece muchísimo la pena y no me extraña las colas que trae consigo para poder verla. 
Mientras la veía no podía quitarme la canción de Mecano dedicada a este gran genio “realista y surrealista, con luz impresionista y trazo impresionante” que convierte toda su obra en un delirio colorista. Lo cierto es que mi cerebro la traía a mi cabeza una y otra vez y me veía tarareándola mientras veía sus cuadros, pensando en esa pregunta que no puede evitar quién ve sus delirios plásticos que llevan a “De dónde acaba el genio a dónde empieza el loco. Mirada deslumbrada de dónde acaba el loco a dónde empieza el hada“, con la sutil certeza de esa belleza en cada uno de los pequeños detalles de toda su obra. No tengo ninguna duda, yo estoy con Mecano: 
Si te reencarnas en cosa, hazlo en lápiz o en pincel. (…)
Si te reencarnas en carne, vuelve a reencarnate en ti,
que andamos justos de genios, “Eugenio” Salvador Dalí.



15 de marzo de 2013


LUCES IMPRESIONISTAS, POSTIMPRESIONISTAS Y DE BOHEMIA EN LA FUNDACIÓN DE MAPFRE (II)


Hasta el 5 de mayo se podrán ver de forma gratuita las dos exposiciones que la fundación Mapfre expone en sus salas: Luces de Bohemia. Artistas, Gitanos y la definición del mundo moderno e Impresionistas y Postimpresionistas. El nacimiento del arte moderno.

Como ya venía anunciando desde la anterior entrada en la que os he hecho una reseña sobre la exposición Luces de Bohemia, a continuación os hablaré de mi experiencia visitando la otra exposición que presenta la Fundación Mapfre: Impresionistas y Postimpresionistas, expuesta a lo largo de todo el segundo piso, de forma circular, y que está presentada con el Autorretrato de Van Gogh, lleno de color y pintado con pinceladas amplias que dan mucho contraste a la obra, dando a entender el tipo de obras que se podrán encontrar en sus pasillos. Os pongo debajo el cartel que da pie a la exposición y en la que aparece la obra. 









La exposición empieza a partir de 1886, momento en el que se hizo la octava y última exposición impresionista. A partir de ahí el público empezó a asimilar las novedades artísticas que este movimiento representaba y sus artistas empezaron a ganar cierto renombre; es entonces cuando empiezan a surgir las obras que se exponen en las paredes de la Fundación Mapfre. Sin embargo ocurrió algo: de esta fecha a 1900 la sociedad se vio envuelta en el desarrollo de la modernidad más profunda y radical que llevó a la misma a una evolución en todas sus ramas, incluida el arte. Con estos cambios el Impresionismo evolucionó hacia diferentes actitudes pictóricas que delimitarían los principios estilísticos y abrirían la puerta a los lenguajes de las vanguardias del siglo XX.
Las dos primeras salas de la exposición se dividen en dos de los grandes: Monet y Renoir.
Monet se le presenta en la primera sala con una cita de una carta que él miso escribió en 1893 que dice así: “Cada día descubro cosas que no había visto la víspera. Añado y pierdo determinadas cosas. En fin: Busco lo imposible.”

Con esta cita se inician algunas de sus obras más famosas, las cuales no esperaba poder ver en persona hasta que no pudiese ir a París, como alguna de las primeras series que pintó a partir de 1890: las dedicadas a los almiares, a los álamos y a la catedral de Ruan. Igualmente también se pueden encontrar una de sus obras representativas de su serie sobre los estanques de nenúfares, donde anuló todo resto de la perspectiva tradicional para llegar a un grado de refinamiento pictórico que roza la perfección.  Como se puede apreciar en la imagen de la izquierda Con Armonía Verde. Estanque de Nenúfares, su obra va tomando un tono lírico, mostrando un paisaje casi de ensueño donde, sin ningún problema, cualquier buen poeta podría haber considerado inspirador para componer sus mejores versos sentado bajo la sombra de los árboles que componen la imagen.
Lo extraordinario es que esta atmósfera lírica, más abstracta, también la encontramos fuera del ambiente de campo, siendo muy visible y palpable en sus visitas a la ciudad; así es como también se pueden apreciar estas características en sus obras sobre el Parlamento de Londres de 1904. Sinceramente hay que decir que me emocioné profundamente viendo la obra Londres, el parlamento. Boquete de sol en la niebla, obra que había estudiado en el pasado y que no aspiraba a ver en persona. Como podréis apreciar en la imagen de la derecha es una obra de gran belleza en el que los rallos del sol surgen de la niebla londinense para llegar hasta el agua del río Támesis, donde se reflejan de una manera espectacular, dándole toda la luz que la obra necesita y haciendo un contraste de colores fríos y calientes que realmente impresiona a quien lo ve. Cuando dí mi segunda vuelta a la exposición para pararme delante de mis obras favoritas está fue en una en la que me detuve mi tiempo, para no olvidar ningún detalle ni lo sobrecogida que me hallaba por estar delante de un cuadro de tal belleza.

La otra cara de la moneda la tiene Renoir que, al contrario que Monet que se centró como se ha visto en temas que le permitiesen expresar mejor sus preocupaciones plásticas, obtuvo un gran éxito gracias a sus retratos. Así encontramos cuadros de gran hermosura como es el de Muchachas tocando el piano, otra de las obras que ansiaba poder ver en persona porque desde que era una niña me encantaba hasta el punto de que me planteé intentar pintar la obra, aunque al final no quise intentarlo. En esta obra, cuya imagen tenéis a la izquierda, se puede ver a dos jóvenes que son prácticamente unas adolescentes en torno a un piano (posiblemente tomando sus lecciones diarias); este tipo de obra se debe a que Renoir, dentro de sus retratos, tenía debilidad por retratar a las figuras femeninas en diferentes actitudes.
En esta obra se pueden apreciar alguna de las características del Impresionismo: una atmósfera creada, riqueza en el uso del color y soltura en las pinceladas usadas… todo ello con las notas características del pintor que conseguía darle movimiento a la obra, dotando a los retratos de total libertad, casi hasta el punto de que realmente parecen que, de un momento a otro, la joven rubia, que hasta el momento solo tiene una mano sobre el piano, vaya a empezar a tocarlo con ambas.
El uso de la luz, propio también del movimiento impresionista, tiene mucha importancia en esta obra en particular y en toda la de Renoir en general; en la imagen que os pongo podéis apreciar como la luz entra por la izquierda impactando en los vestidos de las dos jóvenes y dejando que se aprecie su delicada textura.
Dentro de esta fijeza de Renoir por la figura femenina destacan los desnudos al aire libre, en los que encontrará la forma de plasmar sus ambiciones estéticas. De esta forma, Las bañistas  (imagen de la derecha) es una obra que muestra como este artista enlazó su arte impresionista  con  la pintura de los siglos XVI y XVII. Esta obra fue definida como «un Tiziano pintado por Rubens» y en el se ve a dos mujeres desnudas muy exuberantes, tumbadas al aire libre, creando una atmósfera de fecundidad y eterna primavera.

Los siguientes artistas que se nos presentan en la exposición son Cézanne y Toulouse – Lautrec.
Cézanne se presenta, igual que Monet, con una cita de una carta que escribió en 1904 que decía: “Todo en la naturaleza toma su forma de la esfera, el cono y el cilindro”, cita que ayudará a comprender las obras que se presentan en esta exposición ya que la mayoría de ellas son bodegones, como el de Manzanas y naranjas, donde se muestra la importancia que tenía para el pintor destacar estas formas geométricas en sus obras.

Cézanne está considerado como el nexo de unión entre el Impresionismo y el Postimpresionismo ya que, desde sus inicios, sentía la necesidad de romper con las reglas y sobrepasar los límites que impone la técnica impresionista.  Con obras como la de Manzanas y naranjas (obra de la izquierda) este artista introduce el papel de los diferentes aspectos de la composición abriendo el camino al Cubismo y convirtiéndose en el padre de las primeras vanguardias.


Por su parte Toulouse – Lautrec es presentado con la siguiente cita: “Solo existe la figura, el paisaje es y debe ser accesorio” lo cual, al igual que con la cita de Cézanne, se dará pie al tipo de pintura  que nos vamos a encontrar en su apartado. La pintura y dibujos de Toulouse – Lautrec retrata a las figuras destacables de Montmartre con una mirada tierna y solidaria, sin cinismo ni arrogancia. Sus retratos plasmarán a las grandes divas del MoulinRouge y con ellas inaugurará una nueva manera de pintar: con gran simplicidad y austeridad de recursos. De entre este tipo de obras que pinta en esta exposición resalta Mujer con guantes y La payasa Cha – U – Kao, cuyas imágenes os pongo a continuación, la primera a la izquierda y la segunda a la derecha: 






Con estos cuatro grande artistas pasamos a la que ha sido una de mis partes favoritas de la exposición, la dedicada al Neoimpresionismo, cuyo termino fue definido por Félix Fénéon en 1886 para referirse al nuevo estilo pictórico que se presentó creando una gran controversia cuando PissarroSeurat y Signac, expusieron en la última exposición impresionista y se presentaron en ella con obras «puntillistas» que, según marcaba la definición, consistían en aplicar colores puros mediante pequeños puntos, favoreciendo a la mezcla óptica de los colores en el ojo y no en la paleta. 

El Neoimpresionismo marcó una dialéctica de ruptura y continuidad respecto del Impresionismo, manteniendo además una fuerte conciencia de progreso. 

Pissarro es el artista que abre la sala neoimpresionista, presentándose de frente al espectador cuando este entra por ella, y lo hace con la obra Joven Campesina haciendo fuego. Escarcha blanca, una obra que impacta por su gran belleza. En ella se representa, como bien indica el nombre y como véis en la imagen de la derecha, a una campesina que hace fuego mientras otra le ayuda; en este acto se puede ver claramente cada detalle del cuadro a través de la yuxtaposición de los distintos puntos de color: el humo de la fogata que se extiende hasta el marco de la obra, los detalles de los vestidos de las campesinas, la luz del sol en la hierba, los animales pastando… no se pierde ni un detalle a pesar de que no es el tipo de obra “tradicional” ni la construcción de las figuras que siempre se ha hecho, pero el uso del color es sorprendente, captando todos los fragmentos de la luz y de las figuras  que componen la imagen.

Otro cuadro muy bonito que encontramos en la sala es el de Pareja enla calle de Charles Angrand en la que se ve, a través de los pequeños puntos que componen la obra, a una pareja de espaldas que pasea cogida del brazo. Como veréis si pincháis en el enlace que os pongo, es una pintura muy sencilla, con un uso del color muy comedido en comparación con otras de las obras neoimpresionistas, pero aun con ello de una sutil belleza.


Sin embargo, a pesar de la belleza de estos dos cuadros, personalmente me quedo con la obra puntillista de Paul Signac que se puede apreciar a través de las dos obras que este artista tiene presentes en la sala: El palacio de los papas  y La entrada en el Puerto de Marsella. Ambos son espectaculares, tanto en el uso del color como a la hora de entremezclar las figuras artificiales con el paisaje natural. Este inteligente uso del color que ejerce el artista proviene de su cercanía a Seurat, que murió prematuramente en 1891, del que “heredó” la teoría del movimiento puntillista convirtiéndose en su mayor líder. Las dos grandes obras que os muestro a la derecha (arriba El palacio de los Papas y debajo La entrada al puerto de Marsella) surgen a partir de su gran descubrimiento del mar Mediterráneo, lo que le permitió simbolizar su confianza en un mundo mejor a través de obras llenas de luz y de color que consiguieron reflejar un atmósfera de aire puro. Entre ambos cuadros yo elijo el primero debido a su gran colorido y vitalidad convirtiendo la obra en una combinación de colores preciosa que hizo que, en mi segunda vuelta, también me quedase contemplándolo. 

El siguiente artista que  tiene su hueco en la exposición es Van Gogh, el artista cuyo autorretrato es la imagen de presentación de la misma. Para presentar a uno de los grandes la Fundación Mapfre ha  seleccionado la cita de una carta que escribió a su hermano en 1889 y que dice así: “Es difícil conocerse a uno mismo. Pero no lo es menos pintarse a uno mismo.

La exposición de sus obras se centra en el viaje que hizo a Arlés donde trabajó en el poder de la sugestión de los colores y en el significado simbólico que estos permiten aplicar a la pintura. Entre estas obras destaca la de Coronas imperiales en un jarrón de cobre (imagen de la derecha) en el que se realza una técnica muy llamativa en el uso del color que consistía en  aplicarlo resaltando toda la expresividad e intensidad que este permitiese. La obra de Van Gogh está compartida con algunas de Gauguin, a quien convenció para compartir su estancia en Arlés mientras ambos trabajaban en la pintura. 
En contacto con su compañero Van Gogh acrecienta el uso en sus creaciones de una armonía radical de planos de color bordeados con trazos gruesos y oscuros, tal y como se aprecia en El salón de baile en Arlés, una obra que muestra el ritmo de vida de la ciudad francesa y en la que se pueden apreciar perfectamente, como veis en la imagen que os pongo a continuación, los contrastes entre los colores brillantes y claros en contraposición con los oscuros:



En la exposición también se pueden ver obras del pintor de antes de que llegase a Arlés en las que, junto a Émile Bernard (del que también hay obras expuestas en esta parte de la exposición como, por ejemplo, Bañista con vaca roja) y Toulouse  Lautrec,  pintó los barrios de París mediante un uso intenso del color pero en el cual ya se podía contemplar el uso de esa técnica donde destaca el trazo oscuro sobre el claro para crear una composición armónica basada en el contraste. Un ejemplo de este tipo de pintura es la imagen de la izquierda, El merendero de Montmartre, el cual lo pintó dos años antes de viajar a Arlés dejando ya marcadas las influencias que arrastraría desde entonces en su pintura y su familiaridad con esta técnica que, en la ciudad francesa, desarrollaría junto a Gauguin.

La siguiente sección de la exposición se centra en Gauguin y en su estancia en Pont – Aven en 1886, donde consiguió lo que estaba buscando, según la cita con la que la Fundación Mapfre ha decidido presentar a este autor: “Me gusta Bretaña, encuentro allí lo salvaje, lo primitivo. Cuando mis zuecos resuenan sobre este suelo de granito oigo el sonido sordo, apagado y poderosos que busco en la pintura.”

Lo que llamó la atención de Gauguin y de otros artistas que se veían atraídos por este lugar fue el carácter austero, el fervor místico y la naturaleza violenta de Bretaña, que constituyó una revelación para muchos pintores que formaron en aquel lugar una colonia cosmopolita en la que conseguían sobrevivir con casi nada. En este ambiente aparece también Émile Bernard, con el que Gauguin elaboró una nueva manera de pintar, sintética y esencial, que elimina los detalles y contornea las formas planas mediante un tazo negro que recuerda al plomo de las vidrieras, como se puede apreciar en la obra que os pongo a la derecha: Campesinas Bretonas. La obra también destaca porque el artista renegó de la expresión natural del paisaje y lo refleja en el cuadro sin mucha definición, en contraste con las figuras, haciendo que parezca casi difuso y como parte de un sueño. Sobre esta forma de pintar el paisaje natural Gauguin decía: “No copie la naturaleza, el arte es una abstracción. Extráigala de la naturaleza soñando con ella.”


Por último, y ya finalizando la exposición, destaca la obra de los artistas autodenominados Nabis: un grupo peculiar de pintores que conciben la pintura “como un grupo de acordes alejados definitivamente de la idea naturalista”. La peculiaridad se debe a que entre ellos se desarrollan diferentes estilos y formas de pintar que marcaron grandes diferencias entre unos y otros, como por ejemplo el hecho de que Pierre Bonnard y Vuillard explotasen lo intimista y lo sensible mientras que Roussel se centraba en lo bucólico o Paul Ranson y Maurice Denis se decantaban por una pintura más mística, de corte católico como el de Las musas de Denis (imagen de la izquierda). Sin embargo, a pesar de sus diferencias, en todos ellos cualquier asunto banal trasciende hacia la representación de una existencia silenciosa cargada de enigmas. Sus personajes aparecen aislados, incomunicados, haciendo gala de una vida interior que se desarrolla en los lugares más inescrutables del alma humana.

El cuadro que destacaría por excelencia es la composición de Los Jardines públicos, construido por cinco grandes paneles que ocupan toda una pared de la exposición. Cada uno de los paneles representa una escena que se desarrolla en el mismo jardín: Chiquillas jugando, El interrogatorio, Las niñerasLa conversación y La sombrilla roja. Cada uno de ellos es muy impactante, ya no solo por su tamaño, sino por la forma de representar el cuadro ya que, a parte de los personajes que lo conforman y las historias que estos encierran, el paisaje también adquiere una gran importancia y por ello pertenece a la corriente que surge dentro de este estilo: el Art Nouveau, que considera lo decorativo cada vez más importante y ello les lleva a trabajar en grandes decoraciones.
Los jardines públicos de Vuillard son realmente increíbles, la imagen que os pongo a continuación no le hace justicia para nada pero no quería dejar de mostrárosla para ponerle el punto y final a esta magnífica exposición que, si me es posible, volveré a ver aprovechando que aún queda más de un mes para que se la lleven.



No os la perdáis, de verdad que merece muchísimo la pena sacar una hora de tiempo para ver estas maravillosas obras y por si fuera poco gratis. No hay duda de que la labor que está haciendo la Fundación Mapfre por mantener viva la cultura es de un valor incalculable porque nos pone al alcance de la mano el poder conocer a una gran cantidad de pintores y a los movimientos artísticos a los que pertenecen; todo un mundo de riqueza cultural que, con cada nueva exposición, se pone todavía más de manifiesto. ¿Lo vas a dejar pasar?


Lunes 11 de Marzo de 2013


LUCES IMPRESIONISTAS, POSTIMPRESIONISTAS Y DE BOHEMIA EN LA FUNDACIÓN MAPFRE


Hasta el 5 de mayo de 2013 se podrán ver de forma gratuita las dos exposiciones que la fundación Mapfre expone en sus salas: Luces de Bohemia. Artistas,Gitanos y la definición del mundo moderno e Impresionistas y Postimpresionistas. El nacimiento del arte moderno

Empezaré hablándoos de la exposición de Luces de Bohemia sobre la cultura gitana y, posteriormente, en otra entrada, os hablaré de la exposición impresionistas y postimpresionistas para que no se haga tan largo. La primera exposición está dividida en las dos plantas inferiores del edificio y  os presento con este cartel en el aparece el cuadro de Kees van Dongen titulado Gitana, y que, como podéis apreciar, está lleno de color y vida:


Sin embargo el primer cuadro que se puede encontrar en la exposición coronando su primera parte Gitanos en ruta junto a una cita del Proverbio Rom que dice “Quien viaja mucho, aprende mucho” es el cuadro de Las Caravanas, campamento gitano cerca de Arlés de Van Gogh que además aparece en el catálogo de la exposición y en las entradas que te dan en taquilla. Es un bonito cuadro que, como veis en la imagen de la izquierda, está pintado en tonos casi apastelados, muy suaves y nada llamativos, pero que resume de forma magistral la imagen real que ofrecía la cultura gitana y su forma de vida, alejándose de los estereotipos que los románticos habían impuesto a esta etnia.
Como bien indica el nombre y la imagen que representa la obra de Van Gogh, las caravanas de los gitanos destacaron por recorrer los caminos europeos desde el inicio del Siglo XVIII afianzando la imagen de los bohemios como una nación errante que despertaba asombro y curiosidad en la sociedad.

Debido a sus viajes la naturaleza se presentó como el escenario predilecto en el que representar a los gitanos, siempre errantes y tan opuestos a la vida sedentaria de la ciudad. De esta forma las representaciones preferidas eran los campamentos bohemios entremezclados con el paisaje que los rodeaba como la obra de Teniers II de la derecha: Paisaje con cueva y un grupo de gitanos. Eran obras donde aparecían el hombre y la naturaleza en armonía, una vida completamente ajena a las estructuras sociales burguesas donde construían su existencia, de camino en camino,  y con sus propias reglas. Esto es lo que se va representando en las obras y lo que la exposición nos va contando de manera visual, acompañada siempre de frases como “Lo que cuenta no es el destino, sino el camino que se recorre”, que enmarcan lo que estamos viendo ya que, al igual que en anteriores exposiciones de la Fundación Mapfre, se usan citas para encuadrar las obras en un contexto literario, y, en esta,  durante todo el recorrido de la exposición las citas utilizadas son del Proverbio Rom que van presentando los distintos espacios y temas de las obras que se muestran al espectador. 

Durante todo el siglo XIX se renueva la imagen de los gitanos en ruta, en constante movimiento, viéndoselos como una clase social desfavorecidos y siendo representados por los artistas del momento pasando por realistas y románticos. Los grandes como Louis GallaitEdouard Manet  o Camille Corot retrataron a los gitanos haciéndolos cada vez más presentes en el mundo del arte y, de esta forma, los realistas pudieron hacer un arte más sincero y escapar de los géneros académicos entrando en un tipo de pintura que reflejaba la verdadera realidad de la vida moderna. Debajo os pongo, de izquierda a derecha, las obras de estos autores: Arte y Literatura de Gallait, Gitana con pandereta de Corot y El bebedor de agua de Manet. 















Otra sección de la exposición es El mito de la gitana a la cual se le dio mucha importancia. Esto se debió a que la atracción por la mujer gitana mostraba la atracción por “la otra”, por esa mujer que, al ser de una etnia distinta, era capaz de transgredir las normas frente a la mujer burguesa, tan esclavizada por las reglas sociales, y se vestía de atrevidos colores, se soltaba el pelo, y sonreía,  miraba directamente a un hombre o bailaba en público delante de él llegando a embrujarlo con sus sinuosos movimientos que, aunque atrevidos, resultaban cautivadores para los hombres de la ciudad.  
Entre estas  razones destaca el mito tradicional encarnado por la novela corta de Cervantes La gitanilla y renovado por la Esmeralda de Victor Hugo, que hizo que se impusieran como un símbolo de provocación, de libertad y sexualidad. 

En esta sección  de la exposición se pueden encontrar obras míticas en las que la imagen de la gitana adquiere estos matices, mostrándose al espectador tal y como los pintores del siglo XIX la percibieron. Entre ellas destacan la Gitana Pensativa de Courbet (imagen de arriba a la izquierda) y Gitana con pecho desnudo (imagen de la derecha) de Henri Regnault.
En otro estilo, ya no tan sensual sino más enfocado hacia el aspecto maternal de la gitana, aparece la obra de Joaquín Sorrolla Joaquinala gitana, que sale retratada con mucha luz a pesar de vestir de negro y ser una figura muy oscura, además mantiene en brazos al que se presupone que es su hijo ya que casi parece que le esté dando el pecho, vestido con una camisa blanca que resalta sobre la vestimenta oscura de la gitana. 
La siguiente sección que destaca es la de Mitos y Leyendas coronada por la cita “Me podéis matar, pero dejadme cantar mi canción”. Como ya se ha dicho los gitanos eran diferentes y marcaban un estilo de vida alternativo lo que generaba a la par gran fascinación y rechazo, curiosidad y miedo respecto al otro que se veía constantemente juzgado por ser diferente.

De esta sección se pasa a la de El artista moderno,  en cuyo apartado encontramos una frase de Charles Baudelaire en El pinto de la vida moderna que dice así: “Estar fuera de casa y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes; ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, tales son algunos de los menores placeres de esos espíritus independientes, apasionados, imparciales (…).” En esta sección vamos a encontrar  a unos pintores afianzados en la libertad del creador que han roto con el pacto que había entre la sociedad y el artista permitiendo que se asienten sobre los rasgos tradicionalmente asociados a las comunidades errantes. Pasa a destacarse la autoafirmación de la libertad y la individualidad del artista como rasgo más sobresaliente en sus obras.
Entre estos artistas aparece Goya como el primer gran artista moderno que autoafirma su genio creador y lo hace a través de su obra Autorretrato ante el caballete que preside la sección. Sin embargo, como toda persona a lo largo de la vida, el pintor se encuentra con problemas y momentos oscuros que serán reflejados en el arte con total libertad como en la obra de Jules Blin Arte, Miseria, desesperación, locura que es una auténtica maravilla y muy expresivo, ya que el espectador es capaz de captar las emociones del que está retratado en el cuadro y del pintor. Fue un momento de gran liberación pero también de hambre y malos tragos que dieron lugar a un tono más desencantado y melancólico como el de esta obra donde el hombre artista se refleja desarrapado, pisoteando un cuadro y empuñando una pistola… el más puro y auténtico reflejo de la ira y de la impotencia. Ambos cuadros os los pongo debajo, el de Goya es el de la izquierda y el de Blin el de la derecha:















Entramos ya en El Mito de la Bohemia, enmarcado por el proverbio Rom de “Eres feliz, pues eres libre” y situado en Montmartre ya  que la Bohemia se identificó en este barrio de París a finales del siglo XIX y la situó como centro de la vida artística nocturna en torno a los cabarets Le Chat NoirAu Lapin y el Moulin de la Galette. Destaca Toulouse Lautrec  y Van Gogh que se vieron influenciados y atraídos por este mundo creativo y melancólico al igual que los artistas españoles como Rusiñol y Ramón Casas que intentaron emular el espíritu de Montmatre en Barcelona a la vez que relatan y pintan su aventura bohemia en torno al Moulin de la Galette.

Se destacan como obras en la exposición La gitane de Toulouse Lautrec, un cartel que creó y que fue de sus obras más sugerentes con un toque siniestro y melodramático donde se ve a la gitana reírse o, al menos, estar en una posición desenfadada mientras que dos hombres que, según cuenta la historia, son su esposo y su amante están luchando están en el suelo. Como veis en la imágen de la izquierda el aire de la gitana es alegre lo que lo convierte en siniestro y Toulouse Lautrec lo plasma en su obra, capturando lo siniestro en la interacción de las siluetas que están iluminadas en la obra de una mantera teatral, así como en la oscuridad de un callejón. El cartel además era una nueva forma de arte ya que aunque desde el siglo XVII se empezaron a distribuir carteles, solo en el siglo XIX se pueden encontrar muestras de estos como forma de promoción que usaban los pintores. Los carteles de Toulouse Lautrec son muy conocidos pues se especializó en ellos como parte de su obra y se caracterizaron por su color sofisticado e innovador, creando composiciones donde la figuraba quedaba marcada, resaltando sobre un fondo de color plano, pero aun así siempre de una manera un tanto abstracta.
Destaca también el emblema del Cabaret Le Chat Noir hecho por Willette, muy impresionante y de grandes dimensiones aunque  no se pueda apreciar del todo en la imagen de la izquierda, que representa, como veis en la imagen, un gato negro sobre una luna blanca. Es precioso la verdad, muy logrado y una verdadera obra de arte que le da un toque muy adecuado a la exposición que, poco a poco, va llegando a su final. 


Antes de pasar a la última sección de la exposición están dos cuadros de Van Gogh muy significativos del movimiento, por un lado el cuadro de arriba a la derecha: Un rincón de Montmartre que muestra el influjo que el barrio tuvo sobre este gran pintor que lo representó como un lugar tranquilo, de manera notable resaltando los colores apastelados y  dándole el aire frío propio de París con los tonos verdes y azulados. 


Por otro lado destaca su obra Un par de botas, que es la cumbre de como, a través de las distintas obras que se van viendo en la exposición, el artista ha ido progresando en esa identificación con el caminante, casi vagabundo, que marca la senda hacia un nuevo arte y una nueva vida más dura si, pero también más verdadera. Le sigue a este magnífico cuadro (imagen de la izquierda) el poema Mi bohemia de Arthur Rimbaud que dice así:



Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…
mi chaleco también se volvía ideal,

andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!;

¡cuántos grandes amores, ay ay ay, me he soñado!

Mi único pantalón era un enorme siete.
–Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso
rimas. Y mi posada era la Osa Mayor.
–Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.
Y yo las escuchaba, al borde del camino
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo
el rocío en mi frente, como un vino de vida.
Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.

Estas dos obras, una artística y otra literaria, son  las  que  dan pie a la siguiente y última sección de esta magnifica exposición: Las suelas del Viento, que se expone con las citas de “Lo que el viento trae, también se lo lleva” y “No te preguntes si debes morir o vivir; es mejor cantar”.
Dos grandes lemas que ponen el punto y final a Luces de Bohemia. 
Como obras destacadas está el cartel de André Gill Au Lapin Agile de Montmatre (imagen de la izquierda), uno de los últimos supervivientes de los cabarets artísticos del siglo XIX, y la obra de Picasso Azoteas de Barcelona que fue fruto de  la bohemia intensa y trágica del pintor, protagonizada por  el suicidio de su amigo Casagemas, que le llevo reflejar su melancolía a través de una visión azul de los tejados  de la ciudad. Esta obra es el punto en el que Picasso hizo entrar la pintura en el mundo moderno y con ella se llega hasta el final de este recorrido artístico basado en el arte, en la literatura y en la belleza de la vida.  
Como ya supondréis mi recomendación es obvia: no os la perdáis porque  merece muchísimo la pena.



Sábado 23 de febrero de 2013


DIBOCCA: BUENA COMIDA ITALIANA EN EL CENTRO DE MADRID

Hoy quiero hablaros de un restaurante que me gusta mucho y al que llevo yendo mucho tiempo, concretamente unos cinco años. Es el restaurante italiano DiBocca (el que está situado en la Calle Gran Vía), al que llegamos de rebote por una muy mala experiencia en el Nebraska, del que tan bien nos habían hablado. Por suerte, y como bien se suele decir, no suele cerrarse una puerta sin abrirse otra, así que visto lo visto nos marcharnos de aquel “restaurante” (por llamarlo algo) y entramos de morros en el italiano que yo tantas ganas tenía de probar. Según pasamos por sus puertas nos atendieron estupendamente y, hay que decir, que eso no se ha alterado en los últimos años en  los que hemos estado yendo; poco a poco nos fueron cambiando la cara que traíamos del Nebraska y desde entonces hasta ahora siempre es un placer comer allí hasta el punto de que ha sido el sitio elegido por mi pareja y por mi en más de una ocasión para celebrar acontecimientos especiales.

Lo primero que tendría que decir del restaurante es que, además de la situación geográfica que es muy buena pues al estar en pleno centro de Madrid te permite hacer muchas cosas al terminar de comer, es muy acogedor, con sus mesas y sillas de madera, además de los sofás para comer y sus blancos manteles de tela. Además si se va pronto, cuando aun no hay mucha gente, se puede escuchar buena música de fondo y es muy relajante comer tranquilamente con la música de fondo. La decoración es sencilla: una serie de estanterías con gran cantidad de libros que realmente no son libros, solo es un decorado, pero le da un aire distinguido de biblioteca, con la calidez típica de los rincones. Es muy similar a coger un buen libro y acomodarte en un sofá a leerlo tranquilamente… el restaurante DiBocca, a pesar de ser una cadena de restaurantes, fomenta estos valores de comodidad y relajación. Es un buen sitio para ir a comer sin prisas y relajarte con la buena comida italiana.

Como la mayoría de los restaurantes el DiBocca tiene menú del día y la carta para los fines de semana o para quien no quiera tomar menú. A lo largo de estos años la carta ha ido cambiando, han quitado y añadido platos, pero en esencia mantiene casi los mismos platos con los que empecé en el restaurante y la calidad se nota, o al menos tanto entre semana (más comprensible por el menú) como los fines de semana se llena lo cual dice mucho a favor del restaurante. La verdad es que hace ya mucho que no puedo ir de carta pero siempre que puedo voy a comer de menú, no solo con mi pareja, también con algún amigo ya que el precio es muy bueno: 10,95 y comes estupendamente, tanto que a veces no puedes ni con todos los platos, y la verdad es que a todo aquel  que llevo sale encantadísimo del sitio.
Si vas de menú tendrás un aperitivito de aceitunas negras al pimentón y respecto a la comida siempre hay mucha variedad porque además de los platos de la carta que van desde ensaladas, verduras a la plancha, risotto de setas y parmesano o legumbres… también hay siempre un par de platos más como sugerencia de la casa, los llamados platos “caseros” y  la verdad es que pidas lo que pidas está todo estupendo. La última vez que estuvimos, hace un par de semanas, yo me pedí un plato casero que no es que pegase mucho con el restaurante:
Arroz a la cubana (imagen de arriba a la derecha) que venía con un par de lonchas de behicon, dos huevos fritos estupendamente bien hechos (que ya es difícil que te los hagan bien) y arroz con tomate; y como siempre no me defraudaron en absoluto a pesar de ser un plato (que por ser una sugerencia) nunca me lo había pedido hasta entonces. 
Mi pareja se pidió una ensalada de  pavo con manzana (imagen de arriba) y también le gustó mucho la verdad, venía bañada en  salsa rosa, con huevo duro y varios tipos de lechuga para darle color. 

De segundos en el menú siempre está disponible cualquier pizza de la carta, con lo cual ya te compensa pedirte el menú porque la pizza por su cuenta cuesta lo mismo que todo el menú. La última vez que fui yo me pedí una pizza Deliziosa, que como su nombre bien indica así es como está: lleva queso philadelphia, jamón dulce y champiñones. Aquí os pongo la foto de la que me trajeron a mí y de la que se pidió mi pareja: la Quattro formaggi, de cuatro quesos como bien indica su nombre que también está muy buena aunque para mi gusto es un poco fuerte porque el queso azul, como es bueno, domina sobre los demás.
Lo mejor de las pizzas es que son enormes, ocupan todo el plato y además su aspecto es completamente artesanal y ello no varía al pedirlas  en el menú en vez de pedir de carta. Es un detalle curioso porque hay muchos restaurantes, como el Ginos, que sí que reducen la cantidad de comida si incluyen el plato de la carta en el menú. Por ejemplo en el Ginos a mí me gustan mucho los Piadine, unas tortas de trigo enrolladas con queso, bacon y champiñón, que vienen seis o siete por plato (no me acuerdo del todo) y son unos 9 euros, sin embargo cuando un día las pedimos en el menú solo venían cuatro lo cual fue algo decepcionante; sin embargo un día en el DiBocca mi pareja pidió el Carpaccio de solomillo con queso manchego y champiñones crudos y yo le dije que siendo un plato de la carta que es bastante caro (unos trece euros) sería normal que viniese menos cantidad sin embargo vino como si fuese un plato de carta.
Por eso me gusta este restaurante, porque además de lo buena que está la comida y lo atento que es el servicio, tiene detalles que otros no tienen como este. 

Respecto a los platos que destacan de la carta son los platos de pasta. Uno de nuestros favoritos que siempre pedimos mi pareja y yo cuando vamos, o yo o él,  es la de Girasoli de boletus al foie (imagen a la derecha), riquísimos y que nos encantan. La última vez que fuimos me los pedí y, aunque sí que es cierto antes venían con mucha más salsa que ahora, siguen estando de muerte porque tienen el toque justo de foie sin que resulte demasiado fuerte y en el relleno se nota que es pasta fresca 
porque sabe mucho a setas. 
Otro plato de pasta que nos gusta mucho es la Lasagna de boletus (imagen de la derecha), que tiene una base entera de setas frescas que, al mezclarse con la besamel,  lo convierten en un plato muy sabroso que, además se sirve en plato caliente para que conserve el calor hasta el último bocado. La verdad es que todo lo que tenga que ver con las setas nos encanta a los dos así que, como en el DiBocca hacen unos platos con setas muy buenos, estos dos suelen ser de nuestros platos principales en cuanto podemos darnos un caprichito.   

Sin embargo, aunque la pasta está muy buena mi plato principal durante mucho tiempo ha sido el solomillo de ternera con salsa de roquefort y el entrecotte de ternera con salsa de boletus, para no variar. Sin embargo y para mi desgracia el primer plato desapareció durante uno de los varios cambios que realizó el restaurante en la carta, aunque actualmente lo que han hecho es poner la carne por un lado y la salsa por el otro de tal forma que puede elegir la carne que te guste con la salsa que más te apetezca, con lo que la variedad de platos se amplía notablemente. 
La carne siempre la sirven con una guarnición de patatas panaderas y pimientos rojos y verdes que le dan un toque excepcional al plato convirtiéndolo en uno de los mejores platos de carne que he comido cuando salgo a comer fuera de casa. Muy importante para mí también, y lo mejor de estos platos, es que la carne te la sirven al punto que pidas y yo, que soy de carnes poco hechas, si se la pedía asustada así me la traían y esto es realmente difícil de encontrar porque generalmente los restaurantes siempre sirven la carne más hecha de lo normal, supongo que  para evitar que al cliente no le gusté o porque, realmente, no se creen que te guste la carne sangrante; peor en el DiBocca no, no ha habido un solo día en que no pidiese el entrecotte o el solomillo muy poco hecho y me lo hayan traído pasado.
Os pongo arriba a la izquierda una fotografía del plato que suelen incluir en el menú, generalmente el Scalopine de pollo o de ternera con salsa de roquefort, también con su guarnición de patatas panaderas, realmente delicioso. La imagen está sacada de Tripadvisor, que tiene muy buenas críticas del restaurante hechas por los clientes que lo han visitado. 

Por último, pero no por ello menos importante, el postre, en el menú se incluyen varios como el sorbete de limón que, aunque se sirve también en invierno, yo lo recomiendo más para el verano porque te deja helado aunque está delicioso por lo que si no eres friolero es perfecto en cualquier época del año. Uno de los postres que también pedimos mucho son los profiteroles con chocolate caliente y nata montada, nos encantan porque el chocolate está delicioso y es muy espeso convirtiendo el plato en un postre estupendo para ponerle el toque dulce a una buena comida.
Aunque por supuesto yo sin un café no puedo terminar una comida abundante, sea de menú o sea de carta pues se come igual de bien de una forma o de otra, y en el DiBocca el capuccino está hecho como los de verdad con espuma de leche en vez de con nata montada como en algunos restaurantes,  y tiene un toque de chocolate. 
Sin duda una forma estupenda de cerrar una magnífica comida que sin duda recomiendo a todo el que sea amante de la buena comida italiana. 


Domino 25 de Noviembre de 2012


ENTREVISTA A DAVID UTRILLA: FOTOGRAFO

Siendo fotógrafo experimentas varias cosas. Es ser un cazador, un pintor, un mago,  un embustero; también puedes ser un espía 

David Utrilla. Fotógrafo: Juan Carlos Ramos
David Utrilla, de 38 años, es un observador del mundo que, a través de su cámara fotográfica, plasma los momentos que el mundo, sus paisajes y sus gentes, le van ofreciendo. Desde niño ha sido un entusiasta de este arte que actualmente está en todas partes y que se ha convertido en una forma de retratar nuestro día  a día. Sencillo y humilde David se siente relajado plasmando en una imagen  aquello que tenga delante y, aunque no es su medio de vida, actualmente está iniciando nuevos proyectos en este campo.

Si os interesa la fotografía, encontrar una guía para desarrollaros en ella o simplemente queréis conocer más sobre este arte informativo… seguid leyendo.
Lucía: En tu presentación personal de tu página web te defines como un fotógrafo apasionado ¿por qué?
David: Porque sin pasión no te esfuerzas, y sin esfuerzo no avanzas. Además no me gusta la calificación de… profesional o amateur, o aficionado. Me parece más bonito e interesante eso de fotógrafo apasionado, es una forma de decir que sigo trabajando, sigo aprendiendo y me sigo apasionando con la fotografía.
L: ¿Qué es la fotografía para ti?
D: Me gustaría que fuese un medio de expresión, cuando es por encargo siempre intentas poner tu impronta, pero cuando las fotos las haces para ti es cuando experimentas y ofreces  una forma personal de ver las cosas y expresarte con ello.
L: ¿Te dedicas, a lo que para muchos es un hobbie, de manera profesional?
D: A veces,  pero hoy por hoy no es algo con lo que pueda vivir exclusivamente. Por un lado… me gustaría hacer de la fotografía mi medio de vida, por otro no quisiera que por hacer de la fotografía una profesión me haga ver esto de otra manera, me refiero a verlo como trabajo y no como la pasión de la que hablábamos antes.
L: ¿Hace cuánto?
D: Pues no mucho, creo que unos 7-8 años de manera más intensa.
L: ¿A qué edad supiste que te querías dedicar a este mundo?
D: la verdad es que siempre fue una de mis profesiones favoritas cuando era pequeño. Una vez a los 8 años encontré una cámara abandonada cerca de casa y no paré hasta que aprendí como funcionaba todo. Me pareció un invento de lo más interesante y disfruté bastante hasta que logré exponer correctamente mis primeras fotos con ella.
L: ¿Te consideras un autodidacta?
D: Si. No hay nada como aprender las cosas por ti mismo. Además algo como la fotografía creo que es necesario que así sea, estoy seguro.
L: ¿Qué es lo que te gusta de estar detrás de la cámara?
D: Pues supongo que experimentas varias cosas. Es como ser un cazador, un pintor, un mago,  un embustero, también puedes ser un espía y más cosas. Aunque lo que me gusta es estar detrás de la cámara de forma relajada y disfrutando de algo interesante que está ocurriendo delante.

L: ¿Lo mejor del mundo de la fotografía? ¿Y lo peor?
D: Pues lo mejor es que creo que se trata de la forma de expresión más importante, más amplia, y más cercana que existe.
Y lo peor… que te prohíban hacer fotos en ciertos lugares.
L: ¿Hay algún tópico que se le otorgue al fotógrafo?
D: Pues supongo que bastantes. Sobre todo aquellos que normalmente se basan en darle a un botón y todo se hace por arte de magia. Cuando te dicen “sácame guapa” y resulta que es más fea que picio o cuando te piden que “les hagas photoshop”. Cuando miran tu equipo y sueltan “vaya fotos más buenas tiene que hacer esa cámara” por ejemplo.
Luego hay otros que normalmente se basan en hacer lo que todo el mundo hace porque “mola” como queda. Pecar de tratamientos agresivos, mezclar cosas absurdas porque se lo has visto a fulanito… etc.
L: Respecto a la accesibilidad laboral ¿Lo considerarías un mundo abierto o cerrado?
D: Pues creo que ahora es más difícil porque existe más competitividad, la fotografía es más cercana que nunca. Creo que debes ser muy bueno y estar a la última para tener un hueco laborar en este mundo. También hay que decir que cada vez más noto que se considera al fotógrafo como alguien poco meritorio, la tendencia es pensar que sólo tiene que apretar un botón. Cuando alguien quiere comprar una foto tuya y le das un precio normalmente se suelen asustar. No se valora el trabajo  el tiempo que tiene a veces hacer una determinada foto. Y eso es sin duda un desconocimiento muy evidente.
También está el fotógrafo profesional que lleva tiempo viviendo de ello y se enfada porque ahora todo el mundo hace fotos (y algunas veces mucho mejor que ellos). Este mundo va muy deprisa, tienes que estar encima siempre si quieres destacar. Supongo que es como todo.
L: ¿Cuál considerarías que es tu mayor logro?
D: Que mis fotos gusten a los demás. Qué mayor logro que ese.
L: En tu galería fotográfica sobretodo hay paisajes, pero también dices que adoras otro tipo de fotografía como la social o la urbana… ¿Cuándo estás detrás de la cámara te sientes observador o participante de lo que ocurre y te rodea?
D: Observador siempre. Es lo más fácil y lo más real. Aunque también me parece igual de importante poder crear algo a tu antojo y fotografiarlo, por que no. La verdad es que se puede hacer cualquier cosa, todo es interesante.
L: La fotografía y la información van de la mano en el mundo de la comunicación ¿consideras que la fotografía tiene un papel social?
D: Por supuesto, creo que tiene un peso social importante y cada vez más. Sólo hay que mirar Internet, las redes sociales, la mensajería digital, los nuevos dispositivos móviles. Hay fotografía por todas partes.
L: “Una imagen vale más que mil palabras” ¿Cierto?
D: Sólo tienes que poner una imagen en Facebook con un pie de foto de mil palabras. ¿qué porcentaje de personas las leería para completar esa imagen? La imagen es lo que queda.
L: En tu presentación afirmas experimentar con nuevas técnicas fotográficas ¿eso ha cambiado tu forma de ver la fotografía?
D: Mis fotos tienen bastante que ver con eso. De momento la temática que me interesa es mostrar las cosas de una manera muy plástica y con una relación con la luz que lo convierta en especial. La luz y el color en este caso juega un papel muy especial en el mensaje, por eso la técnica tiene que ir muy de la mano en este sentido.
L: La utilización de las nuevas tecnologías para la edición de imágenes se puede considerar manipulación de las mismas ¿Qué opinas al respecto?
D: Lo consideraría manipulación si la fotografía modificada tiene como objeto reflejar la realidad. Se podría hablar mucho de esto porque hay de todo y con muchas connotaciones y contextos. Es difícil y delicada esta afirmación. De todos modos la fotografía de autor creo que debería tener “licencia para manipular” todo lo que se quiera.
L: En tu página web se encuentran tutoriales sobre lo que vas aprendiendo ¿de donde viene esa faceta de compartir lo que sabes? ¿Consideras importante que haya un conocimiento sobre las nuevas técnicas de edición?
D: Me gusta ser generoso con lo que sé. Además es muy grato compartir lo que sabes con alguien que tiene gustos o intereses afines. Cuando decimos que cualquiera puede hacer una fotografía es cierto, pero la calidad implica unos conocimientos básicos que cuestan mucho dominar y entender.
L: Eso me lleva a la siguiente pregunta: digitalización ¿avance o problema?
D: Avance… SIEMPRE. La aparición de la fotografía digital y sobre todo su avance creo que dará siempre más ventajas que inconvenientes. Cuando esto empezó hubo fotógrafos con solera que decían que lo digital jamás podría alcanzar la calidad y fidelidad de la película, y ahora la inmensa mayoría ha visto lo evidente, ha sido superado con creces en todos los sentidos.
L: Tienes una serie de proyectos en mente… cuéntanos
D: Quiero terminar una publicación en la que participo con mis fotos y que aparecerá de manera inminente “Toledo Secreto” en la que estoy inmerso junto a Juan Luis Alonso. Se trata de un libro que muestra un Toledo poco conocido y accesible al turista o visitante. Estará disponible y será presentado a finales de diciembre.
También estoy junto al  fotógrafo Juan Carlos Ramos dando forma a un proyecto de formación en fotografía: fotoclas.es
Y otros tantos en el tintero que con tiempo seguro que saldrán.
L: ¿Para ti estos nuevos proyectos son un reto?
D: Lo son, porque siempre son nuevos y empiezo desde cero.
L: ¿Ya has publicado anteriormente otros libros de fotografía?
D: He documentado otros libros con mis fotos, como son:
Arquitectura Docente de Castilla La Mancha. En este colaboro con otros fotógrafos pero todavía no está publicado.
L: ¿La empresa de formación a que tipo de alumnos estará destinada?
D: En principio a todo el mundo que se quiera acercar al mundo de la fotografía, aunque también realizaremos talleres especializados para un público más avanzado.
L: Y ya para terminar ¿Cómo y dónde ves tu el futuro de la fotografía?
D: Mi futuro lo veo aún muy difuso. Me gustaría que estuviera ligado al profesional con una simbiosis perfecta pero se que es una utopía. La necesidad manda y habrá que hacer de todo.
Si tu pregunta se refiere a la fotografía en general creo que técnicamente se avanzará mucho más. Será cada vez más parecido a lo que capta tu retina o como lo interpreta tu cerebro. Las cámaras serán cada vez más potentes y los fotógrafos tendrán una herramienta más avanzada. Artísticamente también creo que se avanzará en un futuro, creo que estamos por ver lo mejor todavía.

Esperemos verlo pues. Muchas gracias por todo David y mucha suerte. 

Jueves 25 de octubre de 2012

 

PECADO CARNAL

 

Las mejores hamburguesas en pleno centro de Madrid

Para estos últimos días de octubre quería ofreceros un plan para haceros la boca agua. No es habitual encontrar críticas gastronómicas en mi blog pero lo cierto es que comer es todo un placer para muchas personas (me incluyo) y forma parte de nuestra cultura por lo que en esta entrada quería hablaros del restaurante Pecado Carnal situado en la calle Fúcar, muy cerca del metro Antón Martín, un restaurante especializado en una de las carnes más especiales que hay: la carne de Kobe que proviene del buey de kobe japonés llamado también Kuroge Wagyu (res de piel negra). Esta carne es especial ya que el animal es tratado con todos los cuidados posibles: masajes diarios para distribuir su grasa corporal y para que estén relajados y tranquilos así como una dieta a base de sake y cerveza. Esta dieta se usa porque la cerveza estimula el apetito e interactúa con la grasa haciendo que esta disminuya su cantidad en la carne; además hay ganaderos que también les proporcionan baños de sake para que la piel quede limpia y perfumada. Debido a estos tratamientos la manutención del animal es bastante cara, por lo que la carne se vende entre unos 200 y 300 euros el Kilo, siendo una carne muy valorada.

Respecto al restaurante decir que el sitio en si mismo no es muy grande, tiene dos plantas pequeñitas en las que, entre las dos, entran máximo 35 personas. Tiene una barra para aquellos que quieran beber cerveza o un café y no vayan a comer, pero con tres o cuatro taburetes como mucho. La verdad es que la primera impresión es que todo está un poco apretado pero lo cierto es que tiene su encanto.

La carta del restaurante está sobre una pizarra a tiza a la entrada del restaurante y si bien es cierto que es un detalle que puede quedar como vulgar en algunos restaurantes que pretender aspirar a ser más “finos” en Pecado Carnal queda natural ya que es un restaurante al que tu vas a comer, en su mayoría, hamburguesas y por lo tanto en él encuentras los detalles típicos de los restaurantes especializados en este tipo de comida: manteles de plástico, servilletas de papel y botes de salsas en las mesas… vas a comerte un hamburguesa, con las manos, no a que te sirvan el vino en la copa y te retiren la silla para que te sientes.  












         

A mi, sinceramente me encantó, el personal es majísimo y muy atento, nos sugirieron los distintos ingredientes con los que combinar nuestras hamburguesas si queríamos ponerle algún extra y nos hicieron muy buenas recomendaciones. Además nos trajeron una tapa para ir abriendo boca: dos panecillos con ensaladilla rusa, también pedimos de entrante un chorizo criollo que estaba delicioso. Pero, obviamente, el plato fuerte eran las hamburguesas de Kobe: la que yo me pedí, (imagen de abajo a la izquierda) fue la clásica con extra de queso philadelphia. La hamburguesa, como se puede ver, viene con patatas gajo, con piel, que al freírse quedan crujientes por fuera pero tiernas por dentro, manteniendo la textura de la patata. Otro punto muy bueno, a favor de los cocineros, es que pedí mi hamburguesa poco hecha, ya que a mi me gusta la carne roja y poco hecha me la trajeron. Da gusto ir a un restaurante, pedir carne poco hecha y que te hagan caso porque a veces en este punto los restaurantes resultan como una peluquería: pides una cosa y te hacen lo que ellos quieren o ven mejor.

 He de destacar que además en esa ocasión ya era la segunda vez que iba al restaurante y me habían atendido camareros y cocineros diferentes, por lo que hablo sobre seguro cuando afirmo que es un buen sitio, sino el mejor que he conocido, para comer hamburguesas. La carne es deliciosa, se deshace… tiene una textura indescriptible; el pan, propio de la casa, también está muy bueno, al contrario que otros que he comido en restaurantes también especializados en hamburguesas, no se parte ni se desmenuza bajo el peso de la carne, aguanta íntegro lo que te permite comerte la hamburguesa con mucha comodidad. Lo cierto es que la hamburguesa entra sola, ligera y nada cargante, si no fuese por las patatas podrías terminártela y pedir dos más del tirón. Además, a pesar de que la carne de Kobe es muy valorada, estas hamburguesas cuestán, más o menos, lo que le cobrarían por una hamburguesa de carne de vacuno en cualquier otro restaurante, lo cual la hace mucho más apetecible… y más en los tiempos que corren.
No pedimos postre porque quedamos muy llenos entre los entrantes y las hamburguesas, aunque para la siguiente haré un hueco sí o sí.  Si queréis estar actualizados a cerca de este restaurante también podeis acceder a su página de facebook pinchando aquí.
Lo cierto es que si quiero tomar hamburguesas tengo muy claro a donde ir, ya no solo por la calidad de la comida sino por el trato de los camareros que, muy familiares y cercanos, se portaron estupendamente, siendo además rápidos y precisos ya que apenas había que esperar entre plato y plato. Definitivamente es muy buen sitio, puede que no sea un restaurante  lujoso, es más, yo diría que la sencillez es lo que predomina en el establecimiento,  pero desde luego uno se encuentra muy cómodo en él, como en su casa, y puede disfrutar de una de las mejores carnes del mercado como es la de Kobe. Sin ninguna duda estoy deseando volver.

 

 Domingo 30 de septiembre de 2012

 UN RECORRIDO POR EL MUNDO DEL RETRATO DEL SIGLO XX

Izq.: Odalisca con pantalón rojo de Matisse.
Dcha.: Dédie de  Modigliani.



Desde el pasado 26 de septiembre hasta el próximo 6 de enero de 2013 el Museo Nacional de Arte Moderno de París Centre Pompidou se ha situado en las salas de la Fundación Mapfre, en el Paseo de Recoletos, ofreciendo de manera gratuita a quien desee verlo un recorrido muy variado por el rico género del retrato en los distintos movimientos artísticos del siglo XX.

Esta exposición llamada “Retratos. Obras maestras. Centre Pompidou” recorre  a través de 80 obras los últimos años del siglo XIX hasta llegar a los primeros del siglo XXI permitiendo apreciar, por tanto, los cambios en el estilo a través del tiempo y cómo este genero que es el retrato, tan particular y especial, es considerado una de las líneas transversales de la Historia del Arte. Es tan importante debido a que, además de que nos muestra a algunos de los iconos más simbólicos del Arte Contemporáneo, es un genero receptivo a los descubrimientos que las Vanguardias históricas han traído consigo y que, ante todo, ha servido de objeto de reflexión para la sociedad sobre la condición humana y la visión que se tiene del otro, incluyendo al propio artista. 

La exposición se estructura en cinco bloques que son: Los misterios del alma, Autorretratos, De cara al formalismo, Caos y desorden y Tras la fotografía, que en conjunto llegarán desde el año 1892 hasta el 2001. En cada una de las salas habrá frases con reflexiones sobre lo que se está viendo así como citas de famosos autores que transmiten el mismo espíritu inquieto que se refleja en las obras; así es como, antes de situarnos en frente de la impresionante obra en colores ocres y grises que conforman El Hombre de Tours de Juan Gris (imagen de la derecha), encontramos una cita de Jean Bertran Pontalis, de 2006:

“Estamos hechos de mil otros. La ilusión es el yo que pretende ser uno”

Una gran cita, sin lugar a dudas, y muy apropiada con los cuadros que se muestran en la sala ya que en su mayor parte resaltan el estilo cubista y, como se ve en el cuadro de Juan Gris, el rostro del retratado no es un reflejo del mismo, sino una imagen compuesta por múltiples fragmentos del mismo creando de tal forma una imagen singular, que crea en el espectador la ilusión de  un rostro, que, realmente, está allí, oculto tras muchas facetas. 

Pero estas múltiples facetas del yo no se dan solo en la pintura, como bien se puede ver en la exposición (aunque lo predominante sea la pintura) también hay autores que dedicaron su mirada a la escultura, esculpiendo retratos como el de Cabeza de muchacha (imagen de la izquierda), hecho en 1920 por el escultor cubista frances Henri Laurens, el cual lo creó a partir de diferentes vistas, juntándolas todas en una.

Este arte es muy subjetivo por tanto, todo va en función de quién lo mire y de cómo lo mire; bien dice así una de las frases que remarcan la exposición: “El retrato es un asunto de miradas entre el modelos, el pintor y el espectador”. Se ha de mirar la obra con perspectiva, sabiendo que cada forma que compone la imagen es una realidad porque la tenemos delante, es una composición de algo que en conjunto nos muestra a alguien… es un todo.

Otra de las citas que están en la exposición, antes de entrar en el bloque de los Autorretratos, es de Geroge Bruguiere, dicha en 1962 y expresa lo siguiente:

Sin ilusión, sin entelequias de palabras o imágenes, sin literatura, como Alicia, hemos atravesado el espejo. Todo aquí es realidad porque todo es forma. (…) El secreto mágico del arte es mostrar lo que vive y siempre vivirá en el espíritu”.

Muchas de las obras tratan de crear una escena de subjetividad debido a que los artistas de las vanguardias históricas quisieron indagar en la fragilidad del individuo, pero no solo en la de sus modelos, sino en la suya propia, captando miradas errantes que plasmaban en sus cuadros, muchas veces como un reflejo de si mismos intensificando el mundo interior que posían.

Sin ninguna duda, en lo que al autorretrato se refiere, captar ese mundo interior es uno de los ejercicios más complejos y en esta exposición podemos encontrar cuadros verdaderamente impactantes ya no solo por sus peculiaridades sino por como los autores nos miran desde los cuadros: en unos majestuosos como muestra la obra Kees Van Dongen, que se autorretrató como Neptuno en 1922 (imagen de arriba a la izquierda), en otros misteriosos, en otros con una mirada borrosa que hace percibir un alma atormentada. Desde luego el autorretrato que Matisse se hizo en 1900 (imagen de arriba a la derecha) tiene un toque siniestro, con ojeras, casi sin ojos, una pupila disuelta en pintura… parece cansado, enfadado… pero en conjunto es hermoso. Así es el Autorretrato, un estilo donde el autor se transforma a la vez en sujeto y objeto, siendo su propio instrumento.

Saliendo de los autorretratos bajamos al piso cero, donde, tras pasar por diferentes obras que reflejarán otros movimeintos artísticos terminará la exposición.
En las salas sucesivas se encontrarán obras tan impresionantes como La Violación de Magritte (imagen de la izquierda), hecha en 1954 y donde la cara de la mujer que se retrata es la feminidad, es decir, el cuerpo desnudo de la mujer que hace que se conforme su rostro de una forma curiosa, como se puede apreciar en la imagen, siendo los senos los ojos, el ombligo la nariz y la entrepierna la boca. El cuadro crea un gran impacto visual al ser contemplado, ya que el cuerpo o rostro de la mujer de cabellos dorados contrasta con el tono azul del fondo de la obra, que hace parecer una imagen delicada, aunque el nombre de la obra indica todo lo contrario, mostrando que es una obra que refleja una gran violencia en lo que se refiere al significado del cuerpo femenino.
También se puede encontrar la obra de Retrato de Mujer, de Picasso, (imagen de la izquierda) pintado en 1938 donde se puede ver a una mujer morena sentada en una silla, retratada de perfil con los rasgos tan típicos de este pintor. Una obra llena de color, excéntrica, pero que a su vez, quizás debido al reposo de la joven, aporta cierta calma al que lo ve.
Otra obra que quisiera destacar es la de Tamara de Lempicka de 1927: Kizette en el balcón, la cual, debido al contraste entre el cubismo que se muestran en las formas de la ciudad que se ven al fondo y la figura de Kizette, con su rostro redondeado y con sus ropajes claramente definidos, consigue crear un retrato de gran belleza, distinto a los demás. El tono hecho entre grises y negros resalta la figura que sentada en un taburete se agarra a la barandilla del balcón. Perdonadme que no os ponga la imagen, pero son demasiadas las obras que me gustaría mostrar en este post y no me entran. 

La obra final con la que quiero terminar es del artista Chick Close, titulada Arne, que ha sido pintada en los últimos años: 1999-2000, y, por tanto, situada prácticamente al final de la exposición. En esta obra el retrato, de enormes dimensiones, está configurado por rombos que a su vez encierran diferentes figuras en diferentes tonos… pero que en su conjunto forman un rostro que de lejos se apreciará a la perfección, desdibujándose al acercarse. Una gran obra que sin duda nos muestra que el arte estaba, sigue y seguirá en movimiento.

No hay duda de que en cada una de las partes de la exposición aparece algo completamente nuevo, desconocido, de la mano de los diferentes autores que ya sea en pintura o en escultura han dejado su huella en la historia. Como dijo Alberto Giacometti:

“La aventura, la gran aventura, es ver surgir algo desconocido cada día en el mismo rostro: es algo más grande que todos los viajes alrededor del mundo”

Y es cierto, como pequeñas ventanas abiertas a través de los cuadros que esta exposición se nos ofrece podemos ver surgir esa magia, todo lo que el retratado y el pintor mostraban o dejaban oculto… la gran aventura que es adentrarse en el mundo del arte y dejarse embaucar por él. Y no puedo más que cerrar este reportaje sobre la exposición con la frase que remarca la salida de la misma:

Cada vez que un artista hace un rostro, reinicia el arteFrancois Muriac, 1990

Y no diré más.


Jueves 16 de agosto de 2012

FRATELLI LA BÚFALA: UN ITALIANO POCO RECOMENDABLE

Antes de mi siguiente entrada quisiera poner sobre aviso de que nunca he hecho una crítica gastronómica y creo que nunca se me habría ocurrido de no ser por el último italiano en el que estuve, porque me dieron muchas ganas de hablar de él, aunque no positivamente, por desgracia para ellos. Siempre escribo sobre películas, libros, espectáculos o exposiciones a lo que he ido y me han gustado y por eso me gusta recomendarlos, pero este no fue el caso y por eso  quiero hablaros de mi experiencia en un italiano de Madrid que al parecer tiene bastante historia y extensión internacional como se puede ver en la imagen; una experiencia muy negativa en la mayoría de los sentidos. El italiano es el Fratelli la Búfala, situado estratégicamente entre las salidas de Recoletos, Colón y Alonso Martínez. Con una buena ubicación por tanto, al restaurante llegué con mi pareja sin ningún tipo de recomendación y sin haber oído hablar antes de él, si llegamos fue por una oferta de Groupalia, una de las múltiples páginas con descuentos que hay en internet. La oferta pintaba muy bien: dos pizzas, dos bebidas y dos postres por 13 euros, muy buen precio desde luego. Además se vendía como un restaurante de proyección internacional: “Cadena que ha pasado por Francia, Inglaterra o EEUU.” eran las palabras textuales del anuncio, así pues, bastante animados, fuimos a comer.

Desde que nos fuimos acercando no me gustó demasiado por un pequeño detalle: al ser entre semana había menú pero, al contrario que otros restaurantes, el menú estaba fuera del local escrito a tiza sobre una pizarra; podéis pensar que es un detalle tonto pero a mí, cuando voy a comer a un sitio, la presentación es muy importante porque te hace sentirte a gusto y la pizarra escrita a tiza no era la mejor presentación que digamos.

Lo cierto es que el recibimiento fue bueno y agradable aunque extraño pues nos recibió una chica sin uniforme, vestida de calle, por lo que no supimos si era la encargada, una ayudante o realmente una trabajadora del local. El caso es que nos llevó hasta una mesa y a partir de ahí se puede decir que lo “agradable” se terminó. Si bien es cierto que de la carta había muchos productos que no se entendían por estar su composición en italiano y no identificarse qué eran en nuestro idioma, además te contaba toda esa proyección internacional ya mencionada; pero más que hablar de esa proyección hablaba de cómo se había llegado a formar el restaurante y la vida de los tres hermanos que le habían dado forma. Así es como nos enteramos de que posiblemente alguno de los cuadros colgados en las paredes estarían pintados por uno de los hermanos pues al parecer su afición es la pintura. Y hablando del decorado añadir que posee una decoración taurina, con los Búfalos pintados en distintos colores cálidos que le da un toque vivo al local.


Decoración de la pared del Fratelli la Búfala

En general es bastante bonito, con los colores, las mesas de madera y las ventanas propias de un establecimiento construido en un edificio antiguo, eso sí, cuando te sientas y te encuentras con el mantel y las servilletas de papel la sensación de cutrismo vuelve a instalarse en el cuerpo. Un restaurante que se precie no usa manteles de papel, eso es más de los típicos chiringuitos de playa o de algunos bares y heladerías.

Con los manteles y servilletas de papel llegó el momento de pedir la bebida, aunque estaba incluida no pedimos nada fuera de la normal: mi pareja una Coca-cola y yo una cerveza con limón. A la Coca-cola se han adaptado a la hora de poner las nuevas botellas bastante más grandes que las anteriores que apenas llenaban un vaso, pues ahora son de 350Ml; sin embargo en lo que se refiere a una cerveza con limón, acostumbrada a las copas de los restaurantes en los que de vez en cuando como de menú, me encontré una caña, si, de esas que ponen en los bares con unos cacahuetes y da gracias, pues de esas. Era tan pequeño el vaso que en tres tragos no muy largos podría habérmela terminado, así que por ese lado bastante mal también.

Pero no se preocupen señores, que aun no ha llegado lo peor. Al final pedimos la comida y nos decidimos mi pareja por una pizza de 5 quesos y yo por una de queso, jamón dulce (o lo que es lo mismo jamón de york) y champiñones. De rapidez no podemos quejarnos: tardaron 5 minutos escasos en traernos las pizzas, lo que está bien pero yo no pude evitar preguntarme cómo fue posible tal rapidez: ¿acaso las tenían ya hechas y solo las calentaron? No sé a ustedes pero a mí, cuando como fuera de casa me gusta tener la sensación de que algo está recién hecho, no recién calentado… pero bueno, siendo sinceros no fue eso lo que me preocupó, aun podían mejorarlo todo mucho más: mis champiñones eran de lata. Técnicamente aunque fuésemos con una oferta teníamos derecho a escoger una pizza de la casa con las mismas condiciones que cualquier cliente por lo que pensar en pagar por una pizza 12,95 euros, que era lo que la mía debería costar fuera de la oferta, y que los champiñones que trae sean de lata dice muy poco a favor del restaurante y su cocina. Básicamente, por comparar, la última vez que comí champiñones de lata en una pizza fue en un local de comida rápida donde tú pides y pagas por una ventanilla y en 10 minutos te dan tu pizza y te vas a tu casa, no te la comes allí; aquella pizza me costó 4 euros.

Respecto a la de mi pareja el queso de búfala cubría la mayoría de la pizza; para los que lo hayáis probado coincidiréis en que no es un queso demasiado sabroso que digamos, es más, se puede considerar realmente soso, por lo que resultó una pizza bastante insípida para él que es un amante de los quesos fuertes. Pero de eso no se puede culpar al restaurante ya que si vas a un sitio especialista en queso de búfala y ese tipo de queso no te gusta… en fin, que entrar a comer o cenar es un absurdo.

En definitiva, que aunque la pizza no estaba mala, en el sentido de los ingredientes la cosa fue bastante amarga. A favor decir que la masa estaba muy buena, mucho borde, eso sí, pero aun así muy sabrosa.

A mitad de la pizza me había terminado mi caña de cerveza por lo que me tocó pedir un vaso de agua; como ya he dicho al principio el servicio era agradable así que me lo trajeron sin problemas y con bastante rapidez.

Según empezamos a comer, como es normal, empezamos a tener calor, para algo es verano en esta época; el problema es que lo que es el aire acondicionado en aquel lugar parecía no existir. Que el aire estuviese mínimamente puesto hacia que en el sitio hiciese bastante calor, lo que hacía la estancia bastante incómoda en cuanto empezó a entrar gente y el restaurante se empezó a llenar. Así pues a mitad de la pizza, entre el calor y el tamaño de mi bebida, yo ya me había terminado mi caña de cerveza por lo que me tocó pedir un vaso de agua. Como ya he dicho al principio el servicio era agradable así que me lo trajeron sin problemas y con bastante rapidez.

Llegaron los postres y el caos pareció instalarse en el restaurante. Llegó la chica que nos había recibido, la que no llevaba uniforme, y entre el español y el italiano nos dijo que de la carta podíamos pedir todos los platos excepto uno que no se incluía en la oferta. Cuando nos decidimos, al pedir, nos dijo que Il Cannelloni, el plato que mi pareja había pedido, no quedaba porque estaba agotado, así que pedimos los dos el mismo postre. Cinco minutos después uno de los camareros se acercó para comunicarnos que el postre que habíamos pedido era el único que no quedaba de la carta; con sorpresa, y tras un intercambio de preguntas y respuestas descubrimos que no solo quedaba Il Cannelloni, que inicialmente estaba agotado, sino que el plato que no podíamos pedir sí que estaba a nuestra disposición. Véase que la chica que nos atendió no se enteraba de nada o sino no se explica aquella situación.

Como los ingredientes de los postres también estaban en italiano no nos quisimos arriesgar ante la falta de explicación de en qué se constituían los platos y pedimos Il Cannelloni mi pareja y yo la tarta de queso de búfala con frutos rojos. El canelón también era de queso de búfala por lo que volvió a ser bastante insípido y si bien la tarta era obviamente de ese tipo de queso los frutos rojos era inexistentes. Cuando alguien se pide una tarta de frutos rojos se espera encontrar mínimo la imagen que pongo aquí: mermelada de frutos rojos y luego recubierta de arándanos, moras, fresas, etc. en este caso no hubo mermelada, pero tampoco  frutos rojos pues la tarta consistía en una base de galleta, la tarta de queso y cinco, si, cinco arándanos escarchados, ni siquiera frescos y bastante duros, por encima. Así pues nos fuimos sin terminárnoslos.

Antes de irnos bajé a la baño. El aseo de los restaurantes, pasar por ellos, es para mí como una tradición, son bonitos, cuidados y se puede ver el nivel de un restaurante por ellos. En fin, si antes ya he dicho que hacía calor en el restaurante no os podéis imaginar en el baño, la humedad era imposible, no olía bien y la atmosfera en general era muy asfixiante. Dentro el baño era más o menos espacioso, eso sí, no había indicativo en las puertas de cuál era para hombres y cuál para mujeres pues solo aparecían en las puertas dos palabras en italiano que no dejaban nada claro qué significaban y solo había un cuerno en cada puerta por lo que me colé en el de hombres sin querer. Otro fallo para mí.

Lo cierto es que la comida salió bastante bien con la oferta: 6,50 euros por cabeza; que ahora bien, visto lo visto, se entiende perfectamente. Me fui con una sensación bastante amarga y, sin mirar atrás, tuve muy claro que no volvería por allí. Una pena, supongo, porque yo soy de las que, si les gusta un sitio, repiten.

Viernes 13 de abril de 2012

NO TENDREMOS PLAYAS, PERO AHORA, EN MADRID, EL COLOR NOS HA INUNDADO

La exposición de Chagall cautiva a jóvenes y a adultos

Los tejados rojos, 1953
Con juegos de color que pasan del azul al rojo, con un gran contraste del blanco y negro y amarillos para darle luz y vida Marc Chagall cultivó durante más de ochenta años un arte, como lo define la guía de la exposición, que está “inspirado en el amor, los recuerdos, las tradiciones rusas y judías, los acontecimientos históricos o los hitos artísticos de los que fue testigo y, en muchas ocasiones protagonista”. Y ahora este arte está en Madrid dividido en una exposición de pago en el Museo Thyssen-Bornemisza y en otra completamente gratuita en la Fundación Caja Madrid. La que yo he ido a ver es la de la Fundación Caja Madrid, situada a escasos metros del famosos espectáculo navideño de Cortilandia, en la Plaza de San Martín muy amplia y con una gran disposición que  incluye no sólo pintura, sino también escultura y cerámica.

Dos desnudos, 1953
En escultura destacaría La bestia fantástica y Maternidad, y también Dos desnudos, donde la pareja, que está muy presente en sus obras es puede apreciar de forma clara. Y, ya en cerámica, destacaría la obra de Grandes figuras. La cerámica la inició Chagall en los años cincuenta, como una aventura que le haría, posteriormente, entrar en el mundo de la escultura, lo que le permitiría entrar en contacto con los “materiales eternos” como el mármol o el bronce.
Pero lo que más destacaría es la pintura y su despliegue de sensualidad y luces a veces siniestras y a veces de gran calidez. Las obras de Chagall te dejan con una especie de sensación fría por el uso del negro, pero tiene calidez en la pareja que en todos sus cuadros, o en la mayor parte, se esconde de alguna manera, discreta o explícita, sexual. En la exposición de la Fundación Caja Madrid se pueden encontrar pinturas sobre las ciudades francesas, un país en el que, aunque no nació, alcanzó su madurez artística. Así pintó París tras la Segunda Guerra Mundial con una vorágine de colores rojos (como demuestra Los tejados rojos, pintado en 1953 que es verdaderamente impresionante). La guerra ha quedado reflejada en alguna de sus obras, y tras esta y su estancia en Estado Unidos volvió a París donde pintó sus calles y sus monumentos y entabló, a través de sus obras, fuertes lazos con el arte de tradición popular.
El caballo del circo, 1964

El circo azul, 1950/1952

En este arte popular pintaría todas sus obras sobre el mundo del circo, incluidos entre ellas unos cuarenta cuadros que se pueden contemplar en dos de las cinco salas de la exposición que son los preparatorios para El circo de Tériade, todo ellos pintados en 1957. También su unión al arte popular se refleja en la gran constancia y presencia de los animales, muchas veces como tema central, en sus obras donde la cabra y el pájaro no pueden faltar. Se puede afirmar pues que Chagall ama el mundo de los animales y de las gentes del circo a los cuales retrata en sus obras cantando “la gloria de los payasos y de los equilibristas, transfigurados por el sonido de los músicos y de unos animales suntuosamente ataviados”. El color para reflejar este mundo absorbe al que lo ve, con fondos enteramente rojos o azules o verdes Chagall amplió sus obras y en ellas se refleja un mundo mágico.
Chagall tocó en sus obras el tema religioso porque era un hombre con fe en el hombre y en su pensamiento y con la luz de sus obras les dotaba de una condición de eternidad y es esa luz el vehículo para su fe que llega a todos los presentes, creyentes o no. Chagall que, como se ve en su cuadro de La guerra, conoció los desastres de la guerra, y no solo de la Segunda Guerra Mundial, sino también de la Primera, pues el artista recorrió a lo largo de su vida todo el siglo XX y conoció guerras y revoluciones como la de Octubre de 1917; se movió por países y culturas diferentes y vivió verdaderos éxodos como el infortunio del pueblo judío. Todo ello ha quedado reflejado en sus obras, algunas de las cuales se pueden contemplar en las salas de la Fundación Caja Madrid, pero a pesar de ello nunca perdió la esperanza en el hombre ni dejó de reflejar ese profundo amor que tenía por la vida.
La guerra, 1964-1966

El hijo pródigo, 1975-76

En gran medida la religiosidad que hay en sus obras proviene de que en 1930 Ambrosie Vollard, le pidió  a Chagall que ilustrase la biblia y antes de ello viajó a Palestina donde su estancia en Tierra Santa le marcó profundamente haciendo que La Biblia alimentase su imaginario creando obras con mucho impacto y muy singulares, no solo en pintura, pues en escultura también se reflejan pasajes de la biblia como el Sacrificio de Abraham. Entre sus obras religiosas destacaría El hijo pródigo, pasaje conocido por, prácticamente, todo el mundo, que es reflejado en uno de sus lienzos y transmite ternura a pesar de estar bañado en colores más del tipo del marrón tierra y el negro, siempre con el contraste del blanco para darle luz y paz.
Ir a contemplar las obras de Chagall es como entrar en un sueño de color donde la realidad se refleja en un mundo insólito y, en gran medida, maravilloso mediante la mezcla de unos colores sobre otros, del uso del collage, de los óleos, de la acuarela y el papel. Es la gran fiesta del color, Chagall no solo creó un sueño propio que se va amplificando con sus vivencias sino también creó un mundo de ensueño mediante el poder de los colores para las futuras generaciones que le siguen contemplando. El reguero de gente constante sea entre semana o en fines de semana es la prueba.

El tiempo no tiene bordes, 1985

Reloj con ala azul, 1949
Si queréis sumergiros en este sueño de color durante más o menos una hora os sugiero que la visitéis, todavía queda más de un mes para poder disfrutarla ya sea en el Museo Thyssen o en la Fundación Caja Madrid, pero si vais os propongo un reto: buscad la pareja, así como las flores, el pájaro y la cabra, presente si no en todos, en la mayoría de sus cuadros. No os despistéis porque están escondidos entre los colores, en las esquinas, en sus relojes con alas… y creedme, mientras buscáis, el tiempo no corre entre los pasillos de la galería. No os la perdáis.