Saurom Concierto Sueños Madrid

EL CONCIERTO DE SAUROM EN MADRID CELEBRA CON "SUEÑOS" XX AÑOS DENTRO DEL CÍRCULO JUGLAR

“ESTOY AQUÍ, EN TU CIUDAD, ACÉRCATE VOY A TOCAR, FABRICO SUEÑOS CON MI VOZ, REGALO SENTIMIENTOS EN CLAVE DE SOL”

No ha pasado apenas una semana y aun resuenan esas canciones en los corazones de todos los que estuvimos en la Riviera el pasado viernes, tres de junio, disfrutando del conciertazo que Saurom dio para todos los madrileños que tuvimos la suerte de escucharles.

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OPINIÓN PERSONAL SOBRE EL NUEVO DISCO DE SAUROM “SUEÑOS”

Hace casi dos años justos nos presentaron en concierto su disco Vida y hace una semana, por fin, pudimos volver a escuchar a estos juglares que, una vez más, vinieron repartiendo sueños, alegrías y buenas vibraciones de mano de sus instrumentos y voces… y no podía ser de otra manera, pues su nuevo disco así lo anunciaba ya con su título: Sueños; y aunque no puedo dejar de echar de menos a esos antiguos Saurom que tocaban El arquero del rey o Nostradamus, no deja de sorprenderme su enorme evolución y capacidad para seguir creando magia en todas y cada una sus canciones.

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Portada Canciones sobre música

ESAS CANCIONES QUE HABLAN DE MÚSICA…

Hoy vengo a escribir sobre dos canciones que hablan de la música y que en si mismas no tienen nada que ver: ni en estilo, ni en género, ni en ritmo… pero ambas, con el mismo tema grabado a fuego en sus letras, son capaces de transmitirte lo más puro de la música… a través de ella misma.Épocas completamente distintas (cada una está situada en un siglo diferente) marcan los dos temas, el primero de los cuales es ‘Vivo por ella’, cantada por Andrea Bocelli y Marta Sánchez que nos viene acompañando desde 1996 con su género Ópera-pop.

‘Vivo por ella’ es una oda completa, de principio a fin, a la música como una de las artes más antiguas que nos acompaña en los mejores y peores momentos de nuestra vida. En este tema se refleja a la perfección cómo la música es la musa que nos arropa en todo momento de forma cálida, aunque haya veces que pueda hacerte daño, pero siempre de forma dulce: “Vivo por ella que me da todo el afecto que le sale; a veces pega de verdad pero es un puño que no duele”.

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NACH UTILIZA SU POESÍA DE GUERRA PARA HABLAR DE ESPAÑA

 

A  veces creo que me gusta todo tipo de música, creo que podría oír cualquier tema siempre y cuando tuviese algo que decir sobre el mundo que nos rodea. Nach lo consigue, lo ha hecho y lo sigue haciendo desde que empecé a escucharle con apenas 16 años; sus letras mueven el mundo y describen la realidad con una fuerza pasmosa y un bisturí tan fino que podría desmenuzar el alma de cualquiera en los minutos que dura uno de sus temas. Con A través de mi, su séptimo disco (octavo, si contamos por separado ‘Ars Magna’ y ‘Miradas’), el artista español del rap por excelencia, bajo mi humilde opinión, vuelve al ruedo de la música como siempre lo hace: puro y duro, que ya viene diciendo en voz alta desde la  primera canción del disco que está de nuevo en marcha, listo para volver a rapear y decir lo que tiene dentro sin que le importe quien opine lo contrario.

Empieza con su tema Leyenda, y lo hace suave, con los latidos de un corazón acompañados de una melodía instrumental que va subiendo a medida que pasan los segundos, haciendo que suba progresivamente el ritmo y que la letra vaya cogiendo cada vez más intensidad. El mensaje que lanza en el single es un eco de lo que vamos a escuchar a lo largo del disco: la lucha constante por seguir ahí, trabajando duro en la ambivalencia de la luz y las tinieblas que tiene dentro y que plasma en cada una de sus frases; ambivalencia que todos poseemos y que hace que mueva masas.

Pero si escribo este post es por dos de las canciones que se presentan en el disco: Adiós España y Poesía de Guerra, dos temas para hablar de este país nuestro que está roto desde los cimientos, porque el gobierno que tenemos los ha destruido. Por eso Nach pone la mayor carga crítica y social del disco en estos dos temas, dando voz a tantos españoles que estamos en una situación precaria, subidos sobre la cuerda floja y a merced de lo que los caprichosos vientos del gobierno quieran… sumergidos en una sociedad  que no tiene ni voz ni voto sobre su futuro (ahora encima silenciado por la ley), llega Nach a decir claro como el agua y con toda la fuerza que la música trae consigo, lo que se nos ha y está quitando: oportunidades.

Adiós España es el tercer título de su nuevo disco y el nombre ya lo dice todo pues viene a remarcar que estamos ante un tema  que denuncia la situación que se vive desde hace años en nuestro país: todos esos jóvenes (y no tan jóvenes) que tienen que abandonar su casa y su familia para buscarse la vida fuera. El tema no es una canción de lástima, sino un aliento hacia todos aquellos que se ven en situaciones precarias, sin oportunidades profesionales, con trabajos poco cualificados y sueldos bajos para que se marchen de un país que está más muerto que vivo:
Adiós España, no llores por mí.  
Sé que aquí ya no puedo vivir,me echasteis por fin. 
Adiós España, me largo de aquí.

 

Te has convertido en un desierto, es imposible vivir así.

 

Adiós España, me despido de ti, ya solo quedan medio muertos

 

Es incierto mi futuro aquí

Enfocado sobre todo a los estudiantes que terminan sus carreras, que tienen un máster y que no tienen trabajo de aquello en lo que tanto tiempo y esfuerzo han invertido, con sus voces grabadas al inicio y al final de la canción, dando voz a tantos que están (estamos) en la misma situación. Por supuesto la canción no deja de lado el cómo se ha llegado a este punto, plasmando esa sensación  general de que se ha jugado con nosotros:
Fuimos juguetes del desfalco, nos dejaron mancos
Robando nuestros billetes salvando a los bancos.

 

Y ahora ¿quién pinta de blanco el futuro? ¿Quién lo intenta? 

 

Si con 600 euros no salen las cuentas.

 

Hay dos opciones, largarse a tientas 
o mientras ver si papá te alimenta hasta los 50
Pero hay algo que Nach también deja muy claro, y es que, ante todo, debemos mirarnos al espejo y señalarnos con el dedo para darnos cuenta de que debemos levantarnos y dejar de darle importancia a aquello que no lo tiene y que no determina la vida de las personas:
Junto a Nach está el alicantino Tron Dosh, que también nos pone de vuelta hacia el espejo con sus rimas:
Porque no existe nación. Porque la acción es deserción. Vamos y pecamos de demasiados brazos cruzados, ¿no?
Sin duda Adiós España es una canción con fuerza para darle voz a una de tantas problemáticas que tiene nuestro país, como es el hecho de que el futuro sea tan incierto que esté obligando a sus jóvenes, a su propio futuro, a irse fuera en busca de las oportunidades que aquí nadie puede ni quiere ofrecerles.
En Poesía de Guerra Nach vuelve a la carga, esta vez iniciándola con declaraciones de personajes públicos como Alberto Garzón (diputado de Izquierda Unida), que ya van calentando lo que va a ser el resto de la letra: una crítica activa contra el gobierno y contra las situaciones que vivimos en España, una crítica contra la sociedad y su inactividad. Lo que está claro es que, desde el primer momento, deja claro sus intenciones de escarbar hasta lo más profundo:  “Van a llamarme demagogo por deciros lo que pienso, por ofender a algún bobo con este discurso tenso. Estos versos se derraman y nadan en rabia  para dejaros sin palabras, como el libro de esta patria agria, llena de parias y chorizos de gestos postizos,  de corrupción que nos cae como granizo“.
Una canción que profetiza el mañana que tendremos si no conseguimos romper con la gran boa constrictor que tenemos encima, cada vez más grande y más fuerte. Una canción que llama al despertar y a la necesidad de reaccionar ante lo que sucede a pesar de ser gente corriente; es necesario salir de la narcolepsia que nos convierte en esa masa no pensante y poder decir lo que pensamos y ser consecuente con lo que sabemos que está bien y que está mal:
Qué puedo decir, solo soy gente corriente, 
otro que aprieta los dientes cuando habla el presidente. 
Seré consecuente a lo que dicta mi conciencia, 
si entre Franco o Rajoy hoy no hay tanta diferencia: 
sueldos en la indigencia, impuestos que se elevan… 
pocos que se enteran, ojean las memorias de Belén Esteban” 
Como dice en su canción “Hace falta más pasión y menos controversia, hace falta más acción y menos rezos en la Iglesia” para lograr la fuerza que necesitamos para ir contra aquellos que nos roban el pan, contra aquellos que echan sal en nuestras heridas, contra aquellos que hablan para extender el mal y que,a demás, escapan de los tribunales.
Nach tiene para todos y no deja ningún tema sin tocar en su canción sobre nuestra falsa democracia: “Busca en esta democracia veras que no habrá bonanza y que tras el nombre de Aguirre no habrá esperanza“. Por supuesto la inmigración y el fascismo sobre el mismo también forma parte de su canción, haciendo una crítica potente sobre cómo se les echa la culpa a la gente que, por necesidad, se mueve en busca de oportunidades, en vez de asumir sus propias responsabilidades políticas:
Vi a Europa maltrecha, no son sospechas, 
mientras empresas financien partidos la trampa está hecha. 
Conocen soluciones pero no quieren decirlo, 
supondría perder su poder, no van a permitirlo. 
Es el peligro del fascismo en cada nación, 
salen con traje y con corbata en tu televisión, 
culpan a la inmigración de profanar su Edén; 
ahora Hitler se llama Geert Wilders y Marine Le Pen
Fuerza y pasión en dos canciones que sirven para ponerles los puntos sobre las íes a todo lo que estamos viviendo. Nach se luce una vez más con su poesía de guerra, con sus rimas y su capacidad para desgranar los pensamientos de tantos uniéndolos en una sola voz. Único como siempre, quería destacar estas dos canciones de su nuevo disco, como aquellas declaraciones que necesitamos ahora que estamos, literalmente y por ley, amordazados; pero aún no estamos muertos, ni cansados de luchar, y seguiremos encontrando las formas de seguir manifestando los derechos que nos corresponden, apoyados en lo que haga falta y siempre con los himnos y la música como bandera, para darle alas al mensaje.

* Todas las imágenes de este post han sido obtenidas de las fuentes de Imágenes de Internet

EL PODER DE LAS CANCIONES: PORQUE TAMBIÉN ES POSIBLE LEER LA MÚSICA

En el Matadero de Madrid tiene lugar desde el pasado 29 de enero y hasta el 4 de octubre una de las exposiciones gratuitas más particulares que hasta ahora he visitado. Bajo el nombre de “El poder de las canciones” se exponen 60 temas musicales del pop del siglo XX, 60 temas que representaron un momento de cambios culturales, 60 canciones para hablar de cambios movimientos sociales y artísticos que marcaron un hito en la historia de la música.

La rememoración que se presenta en La Casa del Lector del Matadero, trae al presente las 60 canciones más representativas de la cultura pop del siglo XX, con temas cargados de significado y delatores del período en el que nacieron. Con unas escaleras de un rojo intenso (como un símil de la famosa alfombra roja) se abre la exposición a nuestros pies, para traer a su público el recuerdo nítido de otra época. Pocas cosas traen el recuerdo de una forma tan clara como con una canción, la cual activa nuestra memoria y nos hace retroceder a un instante concreto que permanece más o menos escondido, pero no olvidado.

Así pues esta exposición trae al espectador a 60 iconos (entre ellos 10 españoles) que trascendieron y revolucionaron, a pequeña o a gran escala, la música popular de su tiempo. A través de diferentes pasillos los encontramos: desde la simplicidad de textos inmediatos y poderos, hasta la profundidad de composiciones con carácter de manifiestos; entre la reflexión personal y el compromiso social, aferrándose al detallismo narrativo o al simbolismo poético, y desde un activismo político o una provocadora perversión conceptual, nacieron vibrantes himnos generacionales que todavía hoy perduran en el imaginario colectivo.

Tras subir por las escaleras rojas, como haciendo el paseo hacia la fama, nos encontramos una sucesión de pasillos con todas las canciones abriéndose ante nosotros de una forma muy particular: un especie de libro abierto, con la imagen del cantante o grupo en el exterior (tipo portada), y en el interior unos cascos para escuchar la canción y la explicación de lo que significó esta para su época o para la cultura musical del momento, presentando además la letra completa de la canción que se escucha, tanto en español como en inglés, y resaltando en la parte interior de la “portada” el estribillo o estrofa más significativa de la canción.
Es así como, de primeras, nos topamos con Abba y con Nirvana, con Dancing Queen (1976) y Smells like teen spirit (1991), respectivamente.
Con Dancing Queen de Abba (que curiosamente tenían puesta la versión en español), se nos presenta el tema  para abrir la exposición como la banda sonora de las mejores celebraciones de nuestras vidas, mediante un ritmo sensacional que merece ser bailado. Sin duda un triunfo universal.

Sin embargo yo me quedo con la de Nirvana, Smells like teen spirit como reflejo de un himno generacional que, accidentalmente, Cobain lo hizo suyo como el eslogan perfecto para un manifiesto contra  la apatía juvenil. Con frases crípticas tomadas de las páginas de su diario y un reconocido plagio a los Pixies, la canción corrió como la pólvora vía MTV con un vídeo-motín que se convirtió en espejo en el que distorsionarse. Grande, enorme y perfecta para abrir boca a todas las demás canciones.

Obviamente es imposible ponerlas todas, por eso solo haré una selección de las que son, bajo mi punto de vista, las más significativas.

Es por ello que las que más destacarían, a parte de las dos ya mencionadas que abren la exposición, son What´s going on (1971) de Marvin Gaye, una canción de amor sincera y simple, ingenua pero emocionante que retrata proclamas de pacifismo y hermandad con el telón de la guerra de Vietnam de fondo. Una garganta serena lanzando al viento la crónica de un tiempo incierto.

También, como no, al gran Bob Marley con su tema Get up, stand up de 1973 canción que, a través de la hipnótica cadencia jamaicana, lanza octavillas sin fecha de caducidad. Una llamada que cuestiona credos e incita a la lucha en pos de la dignidad y la solidaridad universal. La rubrican y cantan Marley y Tosh y sirvió de epitafio para el primero: fue la canción final de su último concierto en 1980, previo a su fallecimiento a los 36 años. El mensaje aún palpita.
En la ruta también nos encontramos con Purple Haze (1967) de Jimi Hendrix, una canción con un texto inspirado en un sueño que admite cualquier tipo de interpretación aunque la única certeza que queda clara es que es uno de los más imaginativos, definitorios y monstruosos desarrollos de la guitarra eléctrica digitalizados por el genio de Seattle. Con la “niebla purpura” las cosas no parecían ser de la misma manera… y no lo fueron.

Con los Rolling Stones escuchamos su tema de 1965: (I can´t get no) Satisfaction, a través de la cual los bad boys del pop británico enfocaron el malestar juvenil de unos años sesenta en imparable erupción de revoluciones para todos los gustos y colores. No, no conseguían satisfacción (aunque lo intentaban), pero supieron vender su inconformismo a través de uno de los riffs de guitarra más sencillos y reconocibles de la historia del rock, con un Mick Jagger lascivo y descarado en su modulación.

Avanzando por los distintos pasillos encontramos la canción de “Heroes”, tema que vio la luz de mano de David Bowie en 1977, cuando Berlín no se acababa nunca. Las comillas del título ironizan mientras un romance furtivo entre Tony Viconti, el productor, y Antonia Maab, la corista, desemboca en un réquiem por la supervivencia del individuo frente a un mundo apabullante, cerca del Muro como hielo que quema, donde, como citaba el texto que coronaba la canción “Todos podemos ser estrellas. Todos podemos ser Héroes. Solo por un día”.
Con My generation de 1965 de The who llegó el Punk (o lo intentó) rápido, claro y enfadado. Con el blues en el retrovisor y el molde beat en la cartera, Pete Townshend configuró uno de los gritos de rebelión juvenil más incandescentes y orgullosos de la historia de la música. La definitiva prestación vocal -que incluyó un tartamudeo accidental, después premeditado- de un Roger Daltrey, cool y desafiante, punteaba un texto que exigía para la nueva generación su lugar en una sociedad distinta, renovada: el caos eléctrico final auguraba futuros gritos de guerra.
En 1970 John Lennon lanzó God, frontal, catártico y polémico con Yoko Ono y la Plastic Ono como pilares; estando aún a medio camino en su recomposición tras el naufragio de los Beatles (que también tienen un espacio en la exposición). El piano de Billy Preston guía un medio tiempo que resuena a blues y góspel y que cuestiona, desde su inicio, el poder de las creencias dominantes. El sueño (colectivo) ya se había terminado y Lennon no buscaba refugio ni en la Biblia ni en Dylan, ni en Buda ni en Jesucristo: fin de la magia. El futuro estaba dentro de él.
Más adelante, en 1978, Gloria Gaynor, tras nueve meses de hospital por un resbalón en escena y superar el fallecimiento de su madre, hizo que la música disco brillara de nuevo y para siempre con I will survive, el culmen del renacimiento físico y espiritual tras el abandono amoroso que sufrió. Convertida por la club culture neoyorquina en epinicio de la lucha contra el sida, “I Will survive” trasciende el delirio camp y su propio eslogan: <>, proclamando la reafirmación femenina y convirtiéndose en el himno gay por antonomasia.
En el ámbito internacional termino con The Clash, que lanzó London Calling en 1979. Una canción que reflejaba el apocalipsis social del momento: accidentes nucleares, violencia policial, inundaciones…. Mick Jones y Joe Strummer le ponen banda sonora a un Londres distópico con motores congelados y zombis, con el punk convertido en moneda de cambio y la rabia sin mitigar. Un incendio de percusión marcial (Topper Headon), zumbidos de genética jamaicana (el superbajo de Paul Simonon),  voz de rock’n’roll mutante (Strummer) y la urticaria eléctrica de las seis cuerdas de Jones. Paranoia, resistencia y chulería para decir bien alto <>.
En el panorama español destaco a dos de los diez que presenta la exposición. El primero de ellos es uno de los grandes: Serrat, que en 1971 escribió las canciones del álbum Mediterráneo en la Calella de Palafrugell, mirando al mar que baña Algeciras y Estambul; entre ellas está la que da título al disco y que se convirtió en la pieza más universal de su repertorio. Es la más certera descripción de una existencia insumisa, libre y en contacto con la naturaleza lo que hace que, su evocadora y perfecta poesía, se conviertan en la más preciosa declaración de amor a la vida jamás cantada en castellano. Absoluta obra maestra.
El segundo tema español a destacar es Bailando, de Alaska y los Pegamoides, una moderna banda sonora del ritmo funk y esencia post-funk para el verano de 1982. El “Cuba” de los Gibson Brothers inspiró este himno hedonista rebosante de ritmo tropical. Frívolo pastiche con estilo, lleno de ingenio pegamoide, e insignia de una época movida con el sello personal de cinco talentos precoces con fuertes personalidades  que, finalmente, fueron incompatibles: Olvido Gara, Carlos Berlanga, Nacho Canut, Ana Curra y Eduardo Benavente. Gran éxito.
Una exposición perfecta para leer, escuchar y comprender 60 momentos musicales que tuvieron un peso social y cultural importante. Así el público puede leer sobre la explosión musical que marcó épocas y movimientos sociales, mientras escucha los distintos temas; no es de extrañar que hubiese varias personas a la vez visitando la exposición y paseando por los diferentes pasillos, escuchando los vibrantes himnos generacionales que todavía hoy perduran en el imaginario colectivo.
Si podéis no faltéis, es una exhibición fascinante, para leer y escuchar la música de los grandes compositores del pop, del rock y del soul que se convirtieron en los nuevos trovadores de la época moderna y en espejo y modelo para que las siguientes generaciones continuasen profundizando en el ambicioso empeño de intentar explicar la vida a través del efecto instantáneo de una canción.
* Todas las imágenes de este post excepto la de Nirvana, David Bowie y The Cash, que han sido sacadas de las fuentes de imágenes de Internet, han sido tomadas por Lucía Berruga (L.B.)
la llamada ismael serrano cambio social

LA LLAMADA: ISMAEL SERRANO HABLA DE UNIÓN, DE REBELDÍA Y DE CAMBIO SOCIAL

Ayer hizo un mes desde que se sacó a la venta el nuevo álbum de Ismael Serrano, La llamada, un disco más reivindicativo y rebelde que pretende llamar la atención sobre el mundo en el vivimos, diciendo que estamos vivos y que en nuestra mano está el poder cambiar las cosas.

Con nuevos ritmos entre los que se cuentan tambores batá y bongó, bachatas traídas del mediterráneo, son del Caribe y sambas se pretende convertir la tristeza en cambio social. Por supuesto, y siempre sin perder su inestimable guitarra, la voz de Ismael Serrano nos llega cargada de esperanza con un racimo de canciones donde el mensaje es claro: basta de lamentos, es hora de levantar la cabeza y de alzar la mirada.

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AMARAL UNE SU VOZ A LA SOCIEDAD PARA DECIR LO QUE TANTOS PENSAMOS

Decir que Amaral “lo ha vuelto a hacer” no sería algo justo para este gran dúo que me encanta, porque su música siempre me ha llegado hasta el fondo del espinazo. Sin embargo no es que haya hecho un temazo que pase a la historia por su calidad musical o por una complejidad en las letras que asombre hasta el menos espabilado… no, si el nuevo single del dúo pasa a la historia es porque basada en la sencillez, pero clara como el agua, se ha creado Ratonera, levantando ampollas como solo la música puede hacerlo, ampollas de realidad, ampollas de la situación que la política sitúa sobre nuestras cabezas como la tormenta a punto de estallar sobre ellas, levantando las ampollas de aquellas heridas que cicatrizan una y otra vez sobre la piel y que nunca cierran del todo, abiertas sin parar por la falsa democracia, por la falsa libertad.

Iniciando con “No sé ni cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas” y las imágenes de los políticos internacionales pero, especialmente, los más conocidos de la vida pública española golpeados y llenos de heridas físicas, se nota que la canción llega pidiendo guerra, como un reflejo de la que se está librando en las calles: pacífica (en la mayoría de los casos) pero haciendo el ruido suficiente para que se nos escuche.

Ratonera ayuda a poner voz al movimiento que se ha iniciado hace tanto, con un mensaje más que llamativo, el videoclip muestra la antítesis de lo que se canta, con viñetas y texto donde se puede ver, en clave de humor y satirizando, a la clase dirigente con todo tipo de problemas que, obviamente, en realidad no les afectan en absoluto, pues son esos problemas sociales que ellos mismos deberían ayudar a resolver. Así, de mano del montador e ilustrador Alberto González Vázquez, se ha creado una obra maestra visual donde casi la voz de Amaral queda casi relegado a un segundo plano, donde cuesta fijarse en lo que dice, al menos la primera vez que se ve, inmersos en las imágenes y mensajes del vídeo:
Políticos como inmigrantes ilegales, indigentes, víctimas de las drogas, de la violencia doméstica, de las enfermedades, de la falta de educación escolar… o como manifestantes retenidos por las fuerzas de la seguridad del Estado. Todo ello con mensajes como “Desde 2007 más de 10.000 han sido desahuciados de sus viviendas“, “El 78% de los políticos son analfabetos“, “De los 350 diputados que iniciaron la pasada legislatura solo la completaron 74… el resto fue víctima del Dengue, la desnutrición y el SIDA“, “La maldita heroína ha diezmado las cámaras de representantes de medio mundo” o “Un 38 % de los políticos duerme en la calle (…) y un 58% no puede abandonar el hogar paterno.
Por supuesto no se puede dejar la clave de humor de lado con versos como “1 de cada 2 ha sido atacado por un gremlin“, “3 de cada 4 alcaldes adoran a Lucifer” o “Un 56% ha jurado su cargo en nombre de Satán“.
Brutal, directo y sorprendente para una sociedad que aunque no está falta de ella, no le viene mal una segunda voz que le apoye y haga eco de la situación que tantas familias, jóvenes y adultos viven cada día.
Ojalá sintieras el miedo que generas. Ojalá que lo sintieras.
Puedes intentar que te perdone Dios, no lo haré yo.”
Un pensamiento que tantos tenemos en mente y que marca lo que debe ser el final de una era de corrupción, de podredumbre política y de ignorancia hacia los problemas que viven “otros”.
Estamos en el momento del cambio, tarde o temprano llegará, para bien o para mal pero llegará, así que solo queda decirle a la clase política, lo que, de una forma o de otra, ya se está gritando a pleno pulmón en todas las plazas: tiembla, tiembla, que tu final se acerca. Oh! tiembla, tiembla, el péndulo corto la cuerda y se rompió la rueca.
* Todas las imágenes de este post han sido obtenidas del vídeclip de Ratonera.

IVÁN FERREIRO VOLVIÓ A LLEGAR Y A EMOCIONAR A SU PÚBLICO MADRILEÑO

El sábado, 29 de marzo, Iván Ferreiro llenó la sala La Riviera de Madrid, metiéndose al público en el bolsillo como solo pocos pueden hacerlo.

Lluviosa era la tarde en la que La Riviera abría sus puertas a las 19:30 a los fans que íbamos a ver cantar a Iván Ferrerio. Era una tarde gris pero el estado climático no se reflejaba para nada en el ánimo de las 1000 personas que, calculo, se reunieron allí el sábado pasado.
Yo iba con mi pareja y con una amiga y, aunque nos planteamos hacer cola, debido al mal tiempo, decidimos merendar tranquilamente y unirnos para la apertura de puertas. Así lo hicimos y no tuvimos problemas para situarnos cerca del escenario: en segunda fila que estábamos, lo más cerca que he estado nunca en un concierto.

Sobre las 20:30 la sala ya estaba bastante llena y se empezaba a notar el calor, pero aun así tuvimos que esperar hasta pasadas las 21:00, momento en el que Iván Ferreiro hizo su aparición para no parar de animar a la sala durante poco más de dos horas.

Empezó con una de sus últimas canciones, del nuevo disco Historia y cronología del mundo, Twin Peaks, seguida de una de las más antiguas, una de las que cantaba cuando aún estaba con Los Piratas, grupo por el que conocí a este gran artista; así cantó El equilibrio es imposible, canción intensa donde las haya.
Tras ellas y un “empezamos” inició definitivamente el concierto metiéndose de lleno a cantar otra de las canciones de su último disco, la de Pájaro Azul y todos los que estaban bajo el escenario la cantamos a coro. Volvió hacia atrás en el tiempo con la siguiente canción cuando cantó Abrázamede su primer disco en solitario Canciones para el tiempo y la distancia, para demostrar que este no pasa en sus letras, dejándolas intactas e intachables.
Algo curioso de estar casi en primera fila es que presencias algunos detalles que desde otra posición pasarían desapercibidos, como es que durante las cuatro primeras canciones se dejó a los que venían con el pase de prensa fotografiar y gravar a pie de escenario las actuaciones, aunque a partir de la 4ª canción (la de Abrázame) se les cortó el acceso y ni siquiera se les volvió a permitir sacar las cámaras cuando volvieron a su sitio: tras la valla que marcaba la separación en un metro entre el público y el escenario.
El concierto iba sobre ruedas, se tocaron varias canciones del último disco para hacer gala al nombre de la gira entre las que destacaría mis favoritas: El bosón de Higgs y, grande, muy grande, El fin de la eternidad donde Iván Ferreiro, sentado al piano y cantándola, seguro consiguió poner los pelos como escarpias a más de uno; conmigo lo consiguió sin ninguna duda.
A veces estaba tan cerca que, mientras cantaba y tú le seguías envuelta en la música y en la mágica letra que contienen la mayoría de sus canciones, fijaba en ti su mirada y todo era mucho más intenso, sintiendo la letra aún más profunda si es que era posible. Por tanto no se puede negar ni aunque se quisiera la cercanía de Iván Ferreiro con su público; se le ve en todo momento (cuando no está al piano) moviéndose por el escenario y dirigiendo su atención a todos los que conforman el concierto, haciendo que te sientas parte él, no un mero oyente.
Muy cercano también con los miembros de su grupo que ponen música a sus canciones, no los olvidaba mientras cantaba acercándose a ellos y dejaba vibrar la voz a la vez que ellos hacían vibrar sus instrumentos.
Lo mejor es que Iván no se corta, gesticulando e interpretando con gestos teatrales, pero naturales, las letras de sus canciones, se posicionaba ante nosotros como una figura que no tiene miedo de exteriorizar lo que siente cuando canta. Cogía algunas posturas que rozaban lo cómico, pero que solo podían hacerte ver que él es todo un artista, con mayúsculas. Solo un artista puede decir tanto con una postura o transmitir sentimiento con una estrofa.
Todos estábamos encantados, y a pesar del humo y las luces usadas que le daban mayor teatralidad a la actuación, se nota a la legua al verle subido sobre el escenario que no necesita de efectos para que brille con luz propia y para que sus fans se vuelquen de lleno en los versos que el poeta canta con naturalidad entre gestos que dan énfasis a los detalles, dejando que el tono de su voz, peculiar y que le caracteriza, llegase al alma de cada uno de los que estábamos allí viéndole.
Por supuesto se guardaba un par de ases bajo la manga para sorprendernos. La primera sorpresa de la noche llegó de mano de Eva Amaral, que se unió al escenario entre vítores y gritos de todos nosotros; como no podía ser menos cantaron a duo la famosa canción de Años 80, para el deleite de todos. Sonó de maravilla en directo y todos lamentamos que terminase y que Amaral tuviese que abandonar el escenario que había ocupado por unos minutos.
Pero el concierto seguía adelante, ya empezaban con el adelanto de siempre: se despiden para volver a salir, aunque esta vez desapareció el grupo entero y solo volvió Ferreiro que cantó él solo, sobre el escenario y sentado al piano dos de las grandes canciones que siempre marcarán su trayectoria profesional: M y Promesas que no valen nada.
Solo diré una cosa: IM-PRE-SIO-NAN-TE, las dos. La de M, dulce, lenta y melancólica, como solo puede serlo una historia de amor que termina mal; la voz de Ferreiro arañaba casi el interior de todos y más de una lágrima se escapó. Os dejó la grabación de la canción, la calidad visual no es muy buena, lo siento, y la verdad es que la pillé empezada porque la impresión de saber que la iba a cantar, las primeras notas al piano y los primeros versos de la canción no me dejaron reaccionar a tiempo. Aun con todo aquí está, lo comparto con vosotros como un momento único.
Cuando siguió con Promesas que no valen nada todos seguimos gritando emocionados y vitoreando la elección que hacía de entre todas sus canciones. Esta también la gravé, pero como sabía que era muy larga solo gravé la última parte que terminó enlazando con la canción Insurrección de El último de la fila,. Fue un placer también poderla escuchar en directo, oír al público cantar y darle forma a la canción y sentirte parte de la voz que cierra una de las mejores canciones que se han hecho.

Os cuelgo el vídeo también, solo es la última parte, pero merece la pena, eso desde luego.

Y así se llegó a la segunda sorpresa de la noche: Xoel López, con quien cantó la preciosa canción de Tierray la magnífica obra maestra musical Turnedo; esta última hay que decir que me desgañité cantándola, estaba muy emocionada, no sé cómo una canción puede decir tanto de la vida de una persona solo sumando versos… hay pocas canciones que lo logren, que sientas que te definen pero Turnedo es de esas canciones.
A partir de aquí ya se veía el final del concierto, se empezaba a vislumbrar el borde de la playa y se notaba que nadie del público quería encallar en ella y tener que desembarcar. La paz del piano cortado solo por la voz de Ferreiro había desaparecido y todos los miembros del grupo habían vuelto al escenario para terminar juntos lo que juntos habían empezado dos horas atrás.
Tras la marcha de Xoel tocó  dos canciones más: El Dormilón y Mi furia paranoica, y con ellas dio por terminado el concierto. Aquí os dejo el Setlist del mismo para que no os perdáis ni una de las canciones que cantó.
Sinceramente, y aun sabiendo que era un concierto de su último disco, me sobraron algunas del actual y eché en falta alguna de las canciones pasadas como la de Piensa en Frío, o la de S.P.N.B, que hubiese dado una mano por poder escucharlas en directo, al igual que la de Tan Fácil que, a pesar de ser de Los Piratas, es una de las canciones más especiales para mí. Por ponerme exigente también diré que me hubiese gustado la que daba nombre al disco de Canciones para el tiempo y la distancia, aunque no tanto como la de Extrema Pobreza. Pero bueno, no se puede tener todo porque realmente fue enormísimo el concierto desde el primer minuto hasta el final y lo único que los fans pudimos lamentar, aparte de echar quizás de menos alguna canción, es que se terminase.
La pasión que Iván Ferreiro transmite y que sabe despertar en su público es lo mejor de verle sobre el escenario, todo lo que comunica con sus letras, con su voz que se une al canto continuo de todos los fans.
Deja Ferreiro Madrid para seguir con su gira, pero ni por un momento olvidaremos todo lo que nos ha dejado a su paso. Igual que en El fin de la eternidad, terminó su actuación pero no su música, quedándose en el tiempo y en la distancia como siempre ha hecho porque Iván es esa luz, que mira, “viene hacía aquí, déjala entrar.”

* Todas las fotografías de este post, así como los vídeos, han sido tomadas por Lucía Berruga (L. B.)