Literatura con Hª


Martes 24 de Febrero de 2015



EL AMAZONAS DESVELA SUS SECRETOS EN “LA CIUDAD DE LAS BESTIAS”


La trilogía Memorias del águila y del jaguar de Isabel Allende marcó, como muchos otros libros, una etapa de mi vida; sin embargo tanto el segundo como el tercer libro pasaron más desapercibidos de lo que esperaba en relación al primero, ya que sus historias se convirtieron en una sucesión constante de lo que había leído desde el principio, cambiando solo la ambientación, las leyendas y los lugares, y si bien los disfruté nunca pude compararlos. 
A veces pienso que al ser una saga que la gran escritora creó para el público juvenil, el primero me pilló en la edad adecuada, pero los otros dos no tanto… sin embargo, a pesar de que está claro que la trilogía en sí misma no es muy digna de mención el primer libro, La Ciudad de las Bestias, de gran éxito y publicado en varios idiomas, si lo fue y además sigue siendo uno de esos libros mágicos, capaces de transportarte a otros lugares y de hacerte empatizar y conectar con los personajes.
Todo empieza con esta primera obra donde se nos presenta a Alexander Cold, un buen chico que encuentra la paz escalando y tocando la flauta, pero que con 15 años tiene todos los problemas adolescentes echándosele encima: las clases, los amigos, las chicas… además de ese mal genio que asoma, típico que todo el que ha sido adolescente conoce, y que le hace perder los nervios con su familia, especialmente con sus hermanas pequeñas. Sin embargo todo empeora a gran velocidad cuando su madre, muy enferma de cáncer, debe ingresar en una clínica especializada para recibir un tratamiento intensivo; ello obligará a la familia a separarse, haciendo que Alex acabe, a regañadientes, en Nueva York, en la casa de su abuela Kate, una periodista del National Geographic excéntrica, gruñona y muy mordaz que le llevará a su siguiente viaje: el Amazonas.

El objetivo del viaje no es otro que encontrar a la Bestia, un ser gigantesco que habita en la selva, de pelaje blanco y que, al parecer, nadie ha podido ver con claridad pues todo aquel que está cerca aparece muerto o habiendo perdido parte de la memoria tras desmayarse. 
Así, en busca del Yeti amazónico, la expedición se pone en marcha y lo que empieza siendo un esfuerzo enorme para Alex acaba convirtiéndose en la gran experiencia que necesitaba para crecer como persona y olvidarse del miedo, conectando con la naturaleza y con normas básicas que a veces pasan desapercibidas pero que son necesarias para el funcionamiento del mundo: ver con el corazón y que para recibir siempre hay que dar algo a cambio. Alex entra en un mundo donde lo material no es importante, donde podrá apreciar la verdadera esencia de lo que le rodea, donde podrá valorar la amistad y el poder de la solidaridad, así como la de luchar por lo que es justo; todo ello mientras el amazonas se va desnudando al lector, página tras página, mostrando todos sus secretos, su naturaleza evidente y sus maravillas escondidas.
Los personajes también se irán desnudando poco a poco, mostrando la construcción que Isabel Allende hace de ellos para, muchas veces, sorprendernos porque no son lo que en un principio podía parecer, ni para bien ni para mal. El variopinto grupo está formado, además de por Álex y su abuela, por Ludovic Leblanc, famoso antropólogo con los aires un poco bastante subidos; Timothy Bruce y su ayudante Joel González, fotógrafos de la expedición;  el Capitán Ariosto como equipo de seguridad y Mauro Carías, empresario que apoya la expedición y cuyas intenciones, obviamente, no serán lo que aparentan ser; Omayra Torres, doctora que se empeña en acompañar a la expedición para poder llegar a las tribus más alejadas del contacto humano y poder vacunarles en pos de evitar que los indios sigan muriendo por el contacto con humanos; Matuwe y Karakawe, indios integrados en la civilización que les ayudarán para los dialectos y las costumbres de aquellas tribus que se puedan encontrar en la ruta; y, por último pero no por ello menos importante, estará el guia, César Santos, y su hija Nadia.

Nadia es el segundo punto clave de esta novela y será el de Álex ya que gracias a ella su percepción del mundo cambiará para siempre y la amistad que desarrollarán los chiquillos, arraigada además en las aventuras que viven, se extenderá a lo largo del tiempo. Ella, unida de manera intensa a la naturaleza, pone la visión poco espiritual de él patas arribas haciendo que se cuestione cosas que antes nunca se hubiese ni siquiera planteado; con la ayuda de un chamán amigo de la niña, los dos jóvenes se adentrarán en la peligrosa selva y conocerán de primera mano a la Tribu de la Neblina, una tribu oculta a la que casi nadie tiene acceso pues viven en el Ojo del Mundo, llegarán a conocer el secreto mejor guardado, aquel que atrajo a su expedición: los secretos de esas criaturas llamadas Bestias; e incluso el libro llegará a la mítica ciudad de El Dorado.

Los poderes místicos y las creencias mueven las páginas y la pluma de Allende para hablar del significado de los sueños, de los poderes premonitorios, de la capacidad de ser invisible, de animales totémicos que marcan el cómo somos, así como las creencias en el alma y en un ideal: que las injusticias se pueden denunciar, que podemos luchar para parar el avance de un mundo cuando, este, se come al otro. Porque lo cierto es que el libro habla de un lugar precioso, y te mete de lleno en toda la belleza que ofrece, pero también en la explotación que se hace, ilegalmente, del Amazonas; uno de los grandes pulmones del planeta que cada día es deforestado y explotado en busca de piedras preciosas, crear terrenos de cultivo y construcción, y que lleva a la destrucción del hábitat natural, de las especies únicas que habitan en ellos y a la desaparición, con toda impunidad, de las tribus de la zona.

Es por este otro lado combativo de Allende, de siempre buscar la forma de concienciar escribiendo sobre lo que pasa en el mundo, que a pesar de ser una novela de carácter infantil o juvenil un adulto puede leerlo y disfrutarlo, especialmente porque  va más allá de los aspectos “terrenales”, físicos, entrando en un mundo mucho más etéreo, donde los valores son universales para todos.
Aunque las dos continuaciones me las leí y no me disgustaron, no consiguieron la profundidad ni la intensidad que logró calar en mi La Ciudad de las Bestias cuando lo leí, es por ello que me centro en el libro que les dio pie como una forma de entrar en otro tipo de lectura para que quien lo lea, si quiere ir más allá, juzgue por sí mismo el valor de estos libros.




Viernes 17 de octubre de 2014



EL PRIMER VERANO DE NUESTRAS VIDAS



14 años después de El príncipe de las mareas, Pat Conroy vuelve con una nueva historia capaz de conmover al lector, convirtiendo a Charleston, Carolina del Sur, en el centro del mundo



Por si no lo sabéis ya por diversas entradas como Los libros de mi infancia o Mientras haya esperanzas y recuerdos… ¡habrá poesía!, mi libro favorito por excelencia es El príncipe de las mareas; no sé exactamente porqué, supongo que porque me llegó al alma, porque me sentí identificada con varios de sus personajes… o porque me caló de forma inevitable la forma de narrar la historia de la familia Wingo, así como le enorme y triste belleza que impregna cada una de las páginas, desde el principio hasta el final de las mismas.
No es de extrañar, por tanto, que cuando, por pura casualidad y mientras buscaba información del autor, encontrase su nuevo libro bajo el nombre de El primer verano de nuestras vidas, me lo apuntase de inmediato en mi lista de regalos pendientes aprovechando que llegaba Navidad.

Y así es como cayó en mis manos la nueva obra de Pat Conroy

Introducción

Para los que os hayáis leído El príncipe de las mareas la sinopsis del nuevo libro ya os traerá recuerdos del estilo de historia y personajes que en él os vais a encontrar: chicos problemáticos, con vidas familiares destrozadas a través de las cuales se podrán encontrar grandes diferencias sociales que, en más de una ocasión, marcarán el ritmo de la historia de una ciudad profundamente clasista y racista.

Todo empieza con Leo, que en el verano de 1969 con 18 años y a punto de empezar su último curso en el colegio que dirige su exigente, estricta y religiosa madre, se encuentra prácticamente recuperado del abismo en el que entró cuando encontró a su hermano Steve, adorado y querido por todos, muerto en la bañera tras haberse suicidado.
Sin embargo, antes de iniciar el curso y de que termine el verano todo cambiará cuando su madre le pide que ayude a los nuevos alumnos Sheba y Trevor, dos gemelos carismáticos, hijos de una madre alcohólica y un padre violento que los persigue allá donde vayan; Niles y Starla, unos huérfanos huraños que han huido de un centro tras otro; Molly y Chad, hijos de buenas y adineradas familias pertenecientes a la alta sociedad; e Ike, el hijo del primer entrenador negro del colegio. Leo será el núcleo de un círculo íntimo de estas variopintas y distintas amistades cuyos lazos durarán décadas y marcarán los acontecimientos del libro. La sinopsis define al extraño grupo diciendo: “Él será su salvación; ellos serán su vida”.
El estilo no ha cambiado por tanto: suicidios, alcohol, violencia, abusos y traumas infantiles con un profundo peso en el desarrollo de estos chicos, será lo que ponga el marco a una historia que, por supuesto, va mucho más allá que todo esto.

Los giros en el tiempo y el cambio de contexto también es algo que se repite pues en El príncipe de las mareas lo que marca la historia es que Tom tiene que viajar a Nueva York tras un nuevo intento de suicidio de su hermana gemela; será allí donde desgrane la historia de su familia a la psiquiatra de su hermana, creándose un giro entre el pasado que le cuenta a la psiquiatra y al presente que vive con ella y en esa ciudad tan distinta a Charleston.

Aquí el cambio en el tiempo y en el espacio proviene del viaje que hacen 20  años después de haberse conocido todos; cuando Sheba, convertida en una actriz famosa, vuelve a Charleston y les pide a todos que le ayuden a salvar a su hermano, desaparecido en San Francisco y del que del teme que esté enfermo y muriéndose de Sida al igual que todos sus amigos homosexuales, que ya han fallecido a causa de la enfermedad.
De esta forma, además del giro y cambio en el tiempo y el espacio, Pat Conroy traerá al lector la problemática del Sida de aquellos años.

La tercera parte del libro tendrá lugar otra vez en Charleston, al regreso de San Francisco, donde de nuevo tendrán que unirse para superar diversos desafíos de ese pasado que les ha marcado para el resto de sus vidas.

Los personajes

Leo como protagonista contará con una balanza con la que deberá jugar para poder equilibrarse: una madre demasiado estricta con el hijo que la queda  y un padre dulce y amable que hará de mejor amigo y apoyo fundamental para él. No siendo precisamente agraciado y conocido por tanto como El Sapo,  tras la muerte de su hermano el nuevo grupo de amigos y su sentido del humor, formarán su propia coraza para poder vivir consigo mismo y con el mundo que le rodea.

Sheba y Trevor son dos hermanos de extraordinaria belleza y cualidades artísticas, siempre juntos e inseparables, el pasado les persigue de la mano de su padre: abusador, controlador y violento, será el monstruo de sus pesadillas y de la pandilla, ya que en su obsesión no le gusta que sus hijos tengan contacto con el mundo, queriéndolos solo para ellos para así poder controlarles mejor.
Niles y Starla, dos huérfanos rebeldes y ariscos a los que la vida no les ha tratado bien provienen de la zona de las montañas de Carolina del Norte, lo que les convierte en lo más bajo de la sociedad, casi al mismo nivel que los negros en aquella época. Ambos huyen de allí a donde les mandan, incapaces de establecer lazos, buscando a su madre y a su abuela, a quienes detuvieron y llevaron a la cárcel, momento en el que los dos hermanos se quedaron solos.
Junto a ellos dos estará Betty, una chica de color del orfanato que Leo unirá a sus tropas. También estará Ike, hijo del entrenador negro del colegio y profundamente marcado por el odio racial de la época hacia su raza, lo que hará que no tenga simpatía hacia los blancos; cambiarse de instituto por el trabajo de su padre no le será fácil, pero la presencia de Leo, como cocapitán del equipo de su padre junto con él, unido al resto de la pandilla, hará del proceso algo más sencillo.
Por último estarán Molly y Chad, una pareja de la alta sociedad, expulsados de su antiguo colegio por posesión de drogas y admitidos en el que dirige la madre de Leo, lo que hará que también queden a su cargo para la nueva “integración” junto con la hermana de Chad, Fraser, una chica atlética y no físicamente atractiva, todo lo contrario que Molly, en una sociedad que, como bien indica Leo, prima la belleza. 
La adaptación de estos chicos de la alta sociedad con huérfanos, “negros de la montaña” como les llaman a Niles y a Starla, un homosexual y gente de color hará que no todo sea siempre tan fácil, pues la educación inculcada por sus padres les marca impidiendo que acepten al resto con normalidad.
A pesar de todo los lazos que esto jóvenes crearán durarán décadas, siendo el modelo de amistad y lealtad que todo el mundo querría.
Opinión Final
A lo largo del libro se describe Charleston como la tierra soñada que todo el mundo debería visitar, se va perfilando la personalidad de cada uno de sus personajes y se va desenredando la trama que, de forma sencilla pero marcada por la complejidad de sus protagonistas, tendrán al lector pendiente de todo lo que les va pasando.
Es así como Pat Conroy consigue nuevamente saber entrelazar los hechos del pasado y del presente, creando con una narración sencilla y cercana que hace que el lector se encariñe con los personajes y con lo que les va ocurriendo. Solo tiene, bajo mi punto de vista, un falló en el guion grave que obviamente no os diré para no desvelaros nada, aunque podemos hablarlo en los comentarios; también deja algunas cosas en el tintero que no se explican, pero eso no le quita hierro a la trama ni hace que se vea menos deslucida o no se entienda.
Entretenida, profunda, tierna y con un trasfondo triste que hace que se empatice con los personajes Pat Conroy vuelve a mostrar las mayores y más grandes cualidades del ser humano, así como también las más viles; vuelve a traer la superación personal, el valor de la amistad y de los lazos familiares, así como la importancia de aceptar a todos por quienes son y no por como son.

A través de chicos distintos en raza, educación y posición social muestra como la unión es posible, y la unión hace la fuerza, incluso cuando las penalidades de cada uno cobran vida y nos asolan.

Me quedo con una frase que define a Leo, con el que empatizo bastante, y con la que estoy más que de acuerdo:
“La vida real es imposible para alguien que ha nacido con la capacidad de actuar”
Si he de ser sincera diré que como El Príncipe de las mareas no hay ningún libro y no lo habrá, pero eso no le quita valor a una obra que, sin duda, se ha hecho esperar más de lo necesario. Quizás había huellas que borrar, quizás era necesario que pasase tiempo entre la historia de Tom Wingo y la de Leo King para que sus mensajes, independientes pero similares, pudiesen calar en lo más hondo de cada uno de sus lectores.





Viernes 25 de julio de 2014

COMPONIENDO VERSOS AZULES


Hoy quiero traeros algo personal… es completamente novedoso en mi colgaros algo de cosecha propia (exceptuando mis opiniones personales en cada uno de los post que hago), pero hoy me apetecía, para finalizar el mes y ya que ha sido muy intenso, soltar unos versos y dejar que fluyan desde mis dedos hasta la pantalla de aquel que los quiera leer.
Lo cuelgo en Literatura con Hª porque es donde va catalogado todo lo que tiene que ver con la palabra en prosa o en verso… pero sin hacer ninguna pretensión por mi parte en lo que respecta a esta digna mención; solo son palabras mías que van desde dentro hacia afuera de mi persona y que pretenden, como máxima aspiración, colarse desde fuera hacia dentro en alguien que, por casualidad, caiga por aquí:
Tarde era,
Y de un azul electrizante, el cielo de la tarde
Del día en que tu decidiste aparecer,
Como si el tiempo no hubiese pasado
Y como si el pasado no importase.

Pero los rasgos de nuestras vidas,
Manchadas de óxido y de versos tristes,
Vinieron hasta nosotros,
Movidos por el viento fresco
De aquella tarde en que tarde decidiste volver.
No recuerdo que atardeciera
Ni recuerdo el sol desvaneciéndose,
Recuerdo la luna nueva que apenas iluminaba
Y las luces artificiales desperdigándose
En un crepúsculo triste que hasta amargaba.
Y sin embargo tu sonrisa no era tardía,
Ni triste, ni siquiera oxidada,
Parecía la de siempre,
La que podía encontrarme,
O encontrar un vestigio de luz

Donde antes solo había silencio y versos tristes.

                                    Lucía Berruga Sánchez



Sábado 28 de junio de 2014


LA LADRONA DE LIBROS: UNA HISTORIA QUE CONQUISTA  EL ALMA DE SUS LECTORES



“Érase una vez un pueblo donde las noches eran largas y la muerte contaba su propia historia…”

Este es sin duda uno de los mejores libros que me he leído, profundamente triste y tierno, tiene la capacidad, como pocos, de robarte y romperte el corazón en mil pedazos usando solo la tinta y las palabras.
Me ha costado mucho ponerme a escribir este post desde que me terminé el libro, no sabía si quería volver a meterme en sus páginas y traeros lo mejor de él conmigo (que es muchísimo) para animaros a leerlo, si es que no lo habéis hecho ya.
Todo empezó, como las buenas historias, hace ya mucho tiempo, estando yo en Burgos a pesar de vivir en Madrid, huyendo un poco de la rutina y de la sinvergüenza de la vida, que, como canta Ismael Serrano, a veces tiene el mal gusto de seguir su curso sin contar conmigo; y así estaba yo, fuera de rumbo o en una encrucijada, según se mire, así que una amiga me acogió allí en aquella preciosa ciudad. Allí dormí con la cabeza mirando hacia su biblioteca personal, y así fue como descubrí dos libros: La soledad de los números primos (del cual ya os hice la reseña hace tiempo) y La ladrona de libros. Ambos me fueron recomendados fervientemente y yo, sin dudar, me los apunté.
El primero me lo leí, pero el segundo lo fui posponiendo hasta que o no, tragedia, anunciaron la película; yo quería ir a verla pero no sin haberme leído el libro antes, así que esta navidad me lo pedí junto a otros tres amigos de papel como regalo de reyes, aunque llegué tarde, porque la película se estrenó pocos días después de estos. No fui a verla, obviamente, me enfrasqué en las páginas que la muerte narraba y dejé que me contase su historia, la suya y la de Liesel, así como la de todos los que la rodean, la historia de la Segunda Guerra Mundial y de sus estragos… solo puedo decir que a día de hoy aun no he visto la película.

Es posible que lo que llame la atención del libro desde la primera página sea el peculiar narrador: la Muerte, que nos cuenta lo que ocurre desde su punto de vista, como ese ser que avanza sin descansar llevándose las almas de todos con los que se cruza y que les ha llegado su hora; observadora incansable del mundo que la rodea la Muerte, como ser sobrenatural que todo lo ve, consigue llevarse con sus palabras el alma del lector que, enamorado de cada línea, seguirá a todos y cada uno de los personajes que ella describe, todas y cada una de las vivencias, de los detalles, dejándose atrapar por ella.
Y no es una historia cualquiera, es una de las pocas que merece ser contada, según confiesa la propia narradora, una historia que contiene la vida de muchas personas, pero todas ellas serán guiadas por Liesel que, como un hilo conductor, nos permitirá ver su vida en la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, con sus aventuras y desventuras y donde, ante todo, descubrirá el poder de las palabras. 
Serán las palabras las que den el poder a Liesel de ver el mundo de una forma distinta, determinando su relación con él y con las personas que la rodean, las cuales marcaran su vida al igual que ella será fundamental en la de los demás.
Las palabras traerán luz a Liesel en una de las épocas más oscuras y tristes de la Historia, le darán valor y esperanza, así como alegría, pero sobretodo, le darán la capacidad de expresarse, dejando un reguero de tinta que la Muerte va siguiendo, llevando de la mano al lector por él. 
Lo mejor del libro es su sencillez, la capacidad de su autor para contar una historia íntegra, con todas sus
luces y sombras, desde el punto de vista de los civiles que pertenecían a un bando que ha sido catalogado como uno de los más crueles de la historia y, aun así, no recargarla ni hacerla pesada, dejando la guerra en sí misma como el marco de todo lo que va sucediendo. 
Es por ello que la inocencia de Liesel se percibe como una voz propia a pesar de la voz de la narradora, permitiendo que, a pesar de todo el horror de la época, de la tristeza, de lo oscuro, se perciba la belleza que la pequeña niña nos lleva a vivir con momentos cómicos y tiernos junto a su familia, sus vecinos y sus amigos.
Sin embargo, por algo cuenta la historia la Muerte, también tendrá momentos tristes y dolorosos que se van desvelando poco a poco y que, aunque no se quieren creer, sientes en el fondo de tu ser, mientras lo lees, que van a ocurrir. Es la crudeza de la tristeza lo que hace que, junto a todo la ternura que desprende la historia, el relato sea completo, llegando hasta lo más profundo de cada uno de nosotros.  
Los personajes están perfectamente construidos, todos y cada uno de ellos se hace su hueco en el lector; no os quiero desvelar nada porque merecen la pena cada uno de ellos: los padres adoptivos de Liesel, su mejor amigo Rudy al que es imposible no querer a través del papel, y, por supuesto Max, el chico judío que da la vuelta a la vida de Liesel y a la de su familia y, por supuesto, a la historia; sin él no podría ser ni meramente similar a como es. Pero no quiero hablaros más de ellos, me gustaría que lo leyeseis y os enamoraseis vosotros de sus cualidades, de sus capacidades para dar a las páginas de papel un sentido como hacía mucho que no encontraba en un libro.
Creo que La ladrona de libros es el ejemplo perfecto de cómo un libro puede hacerte trizas y a la vez mantenerte unido por dentro, tratando de convencerte a ti mismo de que es solo un libro. Hacía mucho tiempo que un libro no me cambiaba el humor, pero lo cierto es que cuando me lo terminé lo único que quería era quedarme en la cama, tumbada. Supongo que es parte del poder de las palabras.
Imprescindible, realista, triste y enternecedor, es un libro que merece ser leído y valorado por todo tipo de públicos; quizás yo no lo recomendaría para almas sensibles…  pero aun así, aunque seas de esos a los que se le humedecen los ojos con los detalles de la vida o de esos a los que se les escapa de vez en cuando alguna lágrima sin su permiso, yo te animo a que lo leas, es simplemente perfecto.

Martes, 18 de marzo de 2014



LA MARCA DEL GUERRERO, DE T. F. FAMUX, PRESENTA UNA FRESCA NOVELA MEDIEVAL



El pasado diciembre en la feria del cómic que os relaté compré un libro por recomendación de Alberto Santos, el editor en español de los libros de Star Wars y de Star Trek, que, como en todos los expocomics y expomangas, tiene su stand donde promociona los libros de los que dispone, entre ellos, los de los nuevos escritores que empiezan ahora a publicar.

Como todos los años me quedo con ganas de comprar alguno ya que no lo hago por problemas económicos esta vez iba decidida a comprar alguno si se daba la ocasión, con el extra además de que los autores suelen estar para firmarlo. Así fue como cayó en mis manos La marca del guerrero de T. F. Famux, la joven escritora española nacida en 1986 que, desde muy pequeña sintió el gusanillo por la escritura y empezó a escribir historias, redactando a los 14 años una saga de fantasía épica de cuatro libros. Ganó concursos de relato corto como el de San Fernando de Henares y siguió escribiendo hasta ahora, que ya con un trabajó estable, se embarcó en La Marca del Guerrero.

Hablemos del libro: el libro cuenta la historia de un reino constituido sobre los cimientos de una sociedad humana que pasó por dos épocas de derrumbamiento: la del Fuego y la del Castigo, épocas donde la destrucción y sus consecuencias llevaron al género humano al borde del propio exterminio. Para aprender de sus errores y no volver a cometerlos los hombres reconstruyen la sociedad feudal sobre los principios que en el pasado no respetaron y que les llevaron a las épocas de destrucción, dichos principios son la protección de la naturaleza y la regeneración de la tierra, manteniendo la paz en sus tierras y evitando la guerra.  

Por supuesto, como suele pasar, la realidad es muy distinta a este sueño idealizado y más utópico e irreal es cuanto más se asciende en la escala de poder, donde los intereses económicos chocan con los éticos y donde juega un profundo papel la Iglesia, como institución poderosa pero corrupta, que ayuda a mantener un sistema de poder que, para variar, solo favorece a los más altos mandatarios feudales. Si lo piensas, realmente, es igual que la situación que se vive actualmente: el poder vive por el poder, y el pueblo paga el mantenimiento de ese poder, con hambre y miedo e incluso, a veces, con su propia vida.

Todos los personajes del libro entran en un juego de poder entre el honor  y la ambición donde la balanza se desequilibra, conformándose el relato en torno a la determinación que todos han de sacar de sí mismos para cuestionar su destino y poder encontrar su verdadero camino.

Con una reflexión de fondo sobre la idea de que aquello que “el destino” te ha reservado quizás no sea tu verdadero lugar y donde esté en tu mano poder cambiar tu historia, destacan personajes como Armiat, un muchacho de doce años de familia humilde que no aspira más que a vivir en paz como herrero, sin embargo es “bendecido” por los dioses con la marca del guerrero en su piel, una cicatriz donde se distingue claramente una daga curvada sobre un escudo (como la portada inicial del libro de la izquierda) que le obliga a servir al rey de por vida como miembro del ejército.

Un hecho que debería ser signo de honor y llenar de orgullo a la familia es acogido con tristeza, pues no es plato de buen gusto ni para él ni para sus padres que ya perdieron a uno de sus hijos en el eterno servicio del ejército y otra de sus hijas también fue mandada al ejército donde, para mantener en secreto todo lo que tiene que ver con lo que allí ocurre, no se les permite ningún tipo de comunicación en lo que les quede de vida con su familia.

De esta forma el muchacho, como una de las piezas centrales del libro, se ve alejado de todo lo conocido y enfrentado a lo desconocido, a un mundo hostil que desatará un conflicto de poder en torno a él.
Personaje, pues, clave para situar el libro puesto que en torno al ejército se establecen las relaciones con la Iglesia y el juego político de los altos nobles, Armiat ayudará al lector a desvelar los grandes secretos que se entretejen en el juego político.

Lo que es obvio es que, como en toda situación corrupta, algo está cambiando: los nobles quieren más poder, el pueblo quiere más justicia y los salvajes, aquellos que luchan en las fronteras del reino, quieren acabar con el rey para poder volver a establecer el orden, su orden, en el reino. En estos cambios, por tanto, será donde intervengan el resto de los personajes.


Entre ellos destacaría a Maltes Aivanek, hijo menor de dicha familia, la cual ambiciona el poder del rey, motivo por el cual este les mantiene a raya no permitiendo que ninguno de sus hijos se case con ninguna de sus hijas. Maltes vive en un mundo hostil donde no encaja, más preocupado por las flores que por las luchas de poder de su padre Sefeide y su hermano Taisham . Con un gran potencial que nadie conoce, sensible e inteligente, se convertirá en una pieza de ajedrez clave para el juego político que se desata a lo largo del libro. Hay que decir que, aun así y  aunque me ha gustado mucho este personaje, en algunas ocasiones me resulta poco creíble, mostrando una forma de ver las cosas y de actuar que no creo que fuesen posibles en un mundo real.

Otra pieza en este juego será la segunda de las hijas del rey: Aremis Amoyda, muy temperamental y que tampoco siente encajar en el papel que su destino le ha otorgado. Su rebeldía le hace enfrentarse constantemente con su posición y con su padre, negándose a aceptar las leyes que la vida de noble le impone, incluido aceptar el pretendiente que su padre disponga para ella y actuar como la noble que es.

Estos tres personajes librarán por tanto su guerra particular y serán los que, a pesar de su edad, vayan entretejiendo los hilos de toda la historia, acompañados por dos personajes que, en unión, formarán una extraña pareja. Ambos serán Imanae Salvino y Truton Someti.


Imanae Salvino es el joven señor, el más joven entre los nobles del reino y señor de las Tierras doradas se verá envuelto más pronto que tarde en las triquiñuelas políticas de los nobles. Sin verse afectado por la corrupción al llevar tan poco tiempo en el cargo y como hombre de honor, se ve metido también a la fuerza en una lucha entre nobles donde deberá mostrar su honor y evitar que la avaricia de los demás le arrolle por el camino.

Por último, pero no por ello menos importante, está Truton Someti, señor de una familia menor que sirve por un pacto familiar que se remonta a varias generaciones a los Aivanek, siendo por tanto el peón de los juegos sucios de esta familia. Truton es uno de los mejores personajes del libro, se percibe su gran inteligencia desde el principio; obviamente se puede ver que de peón no tiene nada a lo largo de la historia, aunque se ve forzado a su juramento de obediencia lo cual le limita. Aunque parece un hombre cruel y no tiene muy buena reputación debido a su manejo de las plantas y su amplio conocimiento de los venenos no se tardará en descubrir que bajo su máscara de arrogancia solo es un hombre muy inteligente y también bueno que solo pretende proteger lo único que le importa: a su familia y a los hombres que viven en su tierra y trabajan a su servicio.

La estructura del libro, por tanto, como os imaginaréis, es similar a la de Juego de Tronoshistorias independientes unas de otras donde sus personajes juegan su papel, esbozan la trama para luego irse entremezclando unos con otros y conformando la historia de sus páginas.

T. F. Famux ha sabido hilar la historia y crear un mundo muy creíble, con intrigas políticas, con personajes que luchan por no perder su identidad y por lo que es justo, con gente buena y con gente avariciosa y cruel, con leyes, con el poder de la religión, con la fuerza de la cultura y las tradiciones… un libro entretenido que no cuesta leerse y que muestra una sociedad aplicable a la realidad, donde todos los actos tienen consecuencias y donde cada pequeño acto repercute en los demás; da igual tu posición en la sociedad, seas noble, un plebeyo, un rebelde… todos y cada uno de nosotros tiene un papel en ella, un destino, una meta, y nuestras vidas y decisiones influencias repercuten sobre el destino de los demás.

Personalmente aunque tardé en leérmelo porque he tenido mucho ajetreo en los últimos meses  los personajes me acompañaban fuera del libro, pensaba en ellos cuando no me lo estaba leyendo, pensaba en lo que podrían estar haciendo o qué sería de ellos cuando siguiese la historia. Los buenos libros tienen la virtud de crear personajes que te acompañen incluso cuando no estás entre las páginas, deseando volver con ellos para poder acompañarles tu a ellos y vivir sus historias.

Es una historia con un poco de todo, sin perder el toque de fantasía que trae consigo la novela medieval, y que incluso deja un poco de espacio para el romance. Personajes en general muy bien construidos con personalidad capaz de transmitir su mensaje y darles vida en una historia compleja como son aquellas que desarrollan tramas de luchas de política y poder. Algo que tiene mucho mérito para generar una historia coherente y que atrape al lector. Puede que a algunos les resulte liosa la trama al incluir a varios personajes, a mí personalmente no me ha costado hacerme con ellos, pero aun así es lo único que podría echar para atrás al lector.

En total el libro son treinta capítulos contando con el prólogo y el epílogo y creo que se queda abierto para poder hacer un segundo libro donde se cierren algunos puntos que, sin ser del todo necesario que queden cerrados, dejan la puerta abierta para poder continuar la historia porque, como pasa en este tipo de novelas tan intrincadas donde para llegar al final incluso los más nobles y buenos han de mancharse las manos y cometer actos turbios. Además tampoco es un libro especialmente descriptivo, sino que va pasando por la historia de forma bastante rápida y general, contando lo importante para poder cerrar la historia pero sin profundizar en exceso, lo cual puede ser bueno pero también puede dar lugar a qué cueste enlazar unas partes con otras pues el tiempo en el libro va pasando con ligereza, y el lector ha de seguirlo para no perderse. 
Yo he disfrutado bastante, ligero, agradable, intenso cuando tenía que serlo, con una historia amena y entretenida T. F. Famux ha creado una novela medieval fresca, apta para todos los públicos y que da pena terminar y despedirse de los personajes. Habrá que esperar para ver si se hace una segunda parte, seguro que conseguirá gran cantidad de seguidores.

Os dejo el enlace a su página de blog para que podáis echarle un ojo y que conozcáis el estilo de la autora: http://lamarcadelguerrero.blogspot.com.es/
También comentaros que, aunque soy defensora del papel, ya lo tenéis en versión digital, a un precio más que razonable de 1,99 que podéis comprar en este enlace. El precio de la edición digital ha sido una lucha que la propia autora ha tenido que pelear, pero ahí está para hacerlo lo más accesible posible al lector, porque, citando a T. F. Famux en una frase que dice mucho de ella: “Cultura, siempre, accesible”.
Así que no os lo penséis, dadle una oportunidad y disfrutad de una buena y completa historia. 



Lunes 11 de Noviembre de 2013



RESEÑANDO LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT, DE JOËL DICKER

La verdad sobre el caso Harry Quebert es un libro que cayó en mis manos hace tres semanas como un regalo atrasado de cumpleaños y la verdad es que no había oído hablar de él, pero al parecer, venía pisando fuerte pues se estaba preparando para traducirse a 33 idiomas. El autor, Joël Dicker, con 28 años ya se ha convertido en un fenómeno global  y, con su libro, crea un paradigma ya que la historia gira en torno a un escritor de 30 años, Marcus Goldman, que, aunque ya era conocido y tenía labrada su carrera como escritor, se hace extremadamente famoso con su segundo libro creado a raíz del caso Harry Quebert, su amigo y profesor en su época universitaria, y se nos va contando cómo llega hasta allí, los acontecimientos que le llevaron a escribir el libro y lo que pasó durante y después de ello. Y de ahí el paradigma, porque el joven escritor de La verdad sobre el caso Harry Quebert, se ha hecho famoso a sus 28 años con su segundo libro, que es precisamente el libro que, en la ficción, lleva al protagonista de la novela a alcanzar la fama completa y total.

Lo cierto es que desde Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson no había vuelto a leer un thriller policial porque, aunque me gusta, no es el que ocupa el mayor espacio en mí, cada vez más, creciente biblioteca; pero como ya había leído varios libros sobre este género y además se presentaba como una de las grandes obras del año, premiada en 2012 por el destacable premio de novela de la academia francesa, y que, era un regalo y yo nunca cierro las puertas a un libro gratis, esa misma tarde me lo empecé a leer.

Aunque lleva en la cabecera de mi cama tres semanas realmente me he leído las 660 páginas en una semana, en los pocos ratos que he tenido, perdiendo horas de sueño, lo he engullido, como me suele pasar cuando un libro me gusta.


Respecto al autor decir que Joël Dickers ha conseguido a sus 28 años lo que muchos no llegan a lograr a lo largo de su vida: convertirse en un escritor de éxito, aunque él ya apuntaba a maneras, pues consiguió a los 10 años ser nombrado el editor más joven en Suiza, y actualmente es profesor de francés. Curiosamente ha obtenido el triunfo con su segunda novela, ya que la primera, Los últimos días de nuestros padres, aún no ha salido a la luz y se publicará en 2014 por Alfaguara.
Respecto a la trama todo comienza cuando Marcus Goldman que, tras el éxito con el primer libro se encuentra ante la “enfermedad” del escritor: el síndrome de la página en blanco, ha de entregar un nuevo libro con un plazo que cada vez se cierra más para evitar acabar en los tribunales por haber roto su contrato con su editorial y eso le lleva a recurrir a su amigo y mentor, el que fue su profesor en la universidad y le ayudó a convertirse en quien es, el escritor de éxito Harry Quebert, que alcanzó la fama con su obra Los orígenes del mal. Quebert le invita a trasladarse a Aurora, un pueblo de New Hampshire, para ver si allí recupera la inspiración y puede volver a escribir. Estando allí Goldman descubre por accidente que su amigo y maestro tuvo una relación secreta 33 años atrás, con 34 años, con una chica de 15 años, Nola Kellergan, que desapareció de forma misteriosa y violenta a finales del verano de 1975.
Cuando pasado un tiempo, y sin haber escrito una sola línea para su nuevo libro, Goldman vuelve a Nueva York, se descubre por accidente el cadáver de la chica en el jardín de Harry junto con una copia del manuscrito de su famoso libro. Ante ello  Harry es detenido y Goldman acudirá de nuevo a Aurora con la esperanza de poder ayudar a su amigo, para quien todo se va volviendo cada vez más turbio al confesar que el manuscrito de su famoso libro, Los orígenes del mal, fue escrito y dedicado para Nola en el que se cuenta la relación que tuvo con la chiquilla de 15 años en forma de carta.
A partir de ahí la historia se nos narrará en tres tiempos: todo lo que ocurre en torno a 1975, las historias de los habitantes de Aurora y la historia de amor de su maestro y Nola por un lado, por otro su propia historia con Harry y, por último, lo que va ocurriendo a tiempo real desde que se descubre el cuerpo de Nola. Goldman a pesar de lo que le dice todo el mundo decide quedarse en Aurora e investigar para poder descubrir la verdad y limpiar el nombre de su amigo, lo que le llevará a encontrar la idea que buscaba para su nueva novela, y para ello contará con la inesperada ayuda, aunque siempre reticente, del teniente Galahowood, un policía sarcástico, con poca paciencia, cuya confianza Goldman tendrá que ganarse.
Obviamente la historia está pensada para que nadie sea lo que parece, de esta forma todos sus personajes muestran inicialmente una cara que no será la auténtica, incluida Nola, Harry y, por supuesto, el propio Goldman. Se nos plantea una novela con grandes giros inesperados, en la que tendremos que ir siguiendo las miguitas de pan que se nos van dejando y donde iremos viendo los secretos que un tranquilo pueblo y su gente, aparentemente inofensivos, esconden.
Para mí una de las mejores partes del libro es la propia relación de Marcus y Harry, del alumno y el maestro, con sus enseñanzas y los consejos. Eso lleva a crear una historia de fondo que servirá como hilo conductor de toda lo que se nos cuenta ya que, al comienzo de cada capítulo, se nos presenta con uno de los múltiples consejos que Harry le da a Marcus sobre lo qué es ser escritor y lo que implica y es el acto de escribir un libro.

Esos consejos son una agradable ruptura de la tensión de la novela ya que serán consejos que, realmente, se pueden aplicar a la vida diaria, lo cual supone un contrapunto que permite reflexionar y que, para los que nos gusta escribir, suponen una apertura a nuevas perspectivas y puntos de vista sobre la escritura. También servirán, a veces, para adelantar la idea de lo que va a ocurrir en el siguiente capítulo.

La historia en espiral, la trama del caso, bastante extendida a lo largo de las páginas para poder dar esos giros de guion, me recordó mucho a la historia de Los hombres que no amaban a las mujeres, donde un escritor (en vez de un periodista) ha de desvelar lo que ha ocurrido en torno a la desaparición de una joven,  aparentemente dulce e inofensiva, que obviamente va a guardar un secreto bastante oscuro, y donde todos los que la rodean tendrán algo que esconder. Un thriller donde nada es lo que parece, donde se repite bastante sobre los sucesos del 30 de agosto de 1975 para ir descubriendo cada vez más detalles sobre la desaparición de Nola, que harán que lo que empezó de una forma acabe convertido en una historia completamente diferente.
Serán esas sorpresas y cambios en la historia lo que hace que el lector no pueda dejar de leer y lo que hizo que yo no pudiese soltar el libro, porque necesitaba saber cómo continuaba. Sí que es cierto que a veces se hace un poco largo y pesado, ya que cuando parece que la historia está cerrada vuelve a abrirse porque ocurre algo que lo cambia todo. De esa forma se repite mucho algunos sucesos de aquel verano porque se vuelve sobre ellos para especificar lo que realmente fue pasando y que cambia el desarrollo del caso policial y de la trama.
Creo que no se puede discutir que sea una gran novela, que tenga su éxito justificado, ya que todo el peso de la historia lo llevan unos pocos personajes, por lo tanto han de estar bien construidos y ser creíbles para poder seguirles y seguir queriendo ir detrás de ellos siguiendo sus pasos y sus descubrimientos. Dicker lo consigue sin problemas y además crea una red de unión de todos los personajes que vincula unos a otros y que, poco a poco, se van desvelando dándole sentido a la historia pero también despistando al lector ya que es muy difícil imaginar quién es el verdadero responsable de la desaparición y muerte de Nola hasta el final del todo, donde, casi un poco atropelladamente, se nos desvelará junta toda la información que complementa las lagunas informativas y preguntas que han ido surgiendo en los últimos capítulos del libro.
Por un lado esa gran cantidad de información final está muy bien pensada y hace que el lector se quede asombrado ante el giro inesperado de los acontecimientos que cambian en cadena, como si todo hubiese sido una partida de dominó y hasta entonces no hubiesen tirado la pieza correcta que hubiese desencadenado el movimiento de descubrimientos de todas las pistas hasta llegar a la verdad; pero por otro lado está el hecho de que provoca en el lector la sensación de que se podría haber resuelto todo mucho antes, de que sobran páginas y que, para soltar todo al final, podría haberse dosificado mejor y haber creado el impacto final no de una vez, haciendo que casi te atragantes con toda la información y el ritmo trepidante de la narración, sino más lentamente, pues todo el libro transcurre de manera entretenida pero siempre poco a poco, en contraposición con el final, donde todo se nos presenta de golpe.

Sin embargo, a pesar de estos detalles mencionados, de lo que no hay duda es que la obra de Dicker cumple con su cometido y no decepcionará a quien empiece a leer desde su primera página, continuando con la historia hasta la última de la misma. Además de la historia lo que consigue esta “adicción” hacia el libro es el hecho de descubrir, aunque ya se espera, que todos los personajes no sean ni buenos ni malos, por lo que son muy reales, cercanos al lector lo que provoca que este les vea como somos todos: llenos de conflictos internos, con esperanzas y con los errores cometidos por el camino cargados sobre la espalda. Esa forma de plasmar la esencia, casi real, de los personajes, hace que sigamos con ellos hasta el final, necesitados de conocer qué es de ellos.
Lo único que no me ha resultado creíble de los personajes es, precisamente, lo que debería ser uno de los puntos fuertes de la novela: la relación de amor entre Nola y Harry; si no me ha parecido creíble es porque parece más una relación de amor platónico que una relación pasional, contando con que es un amor prohibido en el que la pasión debería mezclarse de lleno en ella, es una relación basada en el respeto, hasta tal punto de que Nola siempre habla de usted a Harry, cosa incomprensible para mí en una relación de amor. Eso hace que no sea cercana y que por tanto se vea rara ante el resto de las realidades que se van descubriendo con el paso de las páginas.

A pesar de la pérdida de interés en algunos puntos que pueda sufrir el lector (normal también puesto que el libro es muy extenso), Dicker conseguirá recuperarlo de nuevo sin problemas, consiguiendo mezclar el bien y el mal en su historia, llegando al equilibrio que todos los amantes de la lectura buscamos en un libro.
Interesante, casi brillante, con buena narrativa y un argumento y ritmo muy sólido, La verdad sobre el caso Harry Quevert se ha convertido justificadamente en uno de los libros del año, que obviamente se seguirá extendiendo y dará la vuelta al mundo. 

Jueves 22 de agosto de 2013


MIENTRAS HAYA ESPERANZAS Y RECUERDOS ¡HABRÁ POESÍA!


Con estos versos de Bécquer quería empezar este post sobre, simple y llanamente, poesía. Para mí la poesía es sentimiento, solo eso, es el lenguaje del alma y la mente combinados y hechos palabras. Como lectora y escritora de poesía puedo decir que el poema es algo muy íntimo y profundo que sale de uno como un pedacito de sí mismo, heterogéneo, que se queda grabado en algo físico cobrando forma y cuerpo de una forma completamente nueva llena de creatividad y vida.
Es curioso como la poesía puede albergarse en lo más profundo el alma al aprendernos un poema, hacerlo nuestro y ya no olvidarlo, como si las estrofas, los versos, las rimas, el ritmo y la métrica de la misma fuesen una constante a seguir que nuestro cerebro repite y nuestro corazón siente al decirlas a través de los labios volviéndolas a dar vida, a sacarlas a la luz a pesar de haber sido escritas hace años. Cuando el papel donde estaba plasmada originalmente ya se deteriora y quiebra nuestros labios vuelven a abrillantar sus palabras con la humedad de nuestra saliva y con el blanco de los dientes de nuestra sonrisa que asoma al darnos cuenta de que nuestra memoria aun posee su esencia, porque ya es nuestro, forma parte de nosotros, y siempre lo fue, desde el primer momento en que lo almacenamos en nuestro pequeño rincón secreto.
Es curioso como no olvidas nunca el primer poema que te aprendiste, yo por lo menos aun lo recuerdo, debe haber algo en la forma en que lo entonabas, en la forma en la que lo recitabas, en que lo recordabas… en cómo y porqué te lo aprendiste. Es curioso, olvidamos muchas cosas a lo largo de la vida, pero aquellos poemas, para los que nos gusta la poesía, que hicimos nuestros siguen ahí, como una fotografía vieja que de vez en cuando sacamos del cajón para que la de la luz del sol.
El primer poema que yo me aprendí y que aun recuerdo lo memoricé cuando tenía 9 o 10 años, es de Rafael Alberti, y me gustaba porque hablaba de flores, de un jardín, hablaba de senos cuando ni siquiera yo sabía lo que era aquel término culto del pecho femenino, pero recuerdo que sonaban tan bien las palabras en tan poco espacio de papel… la sencillez le otorgaba una gran belleza. Es curioso porque yo recordaba el título como Dialoguillo entre madre e hijo y, sin embargo era un poema religioso: Dialoguillo de la Virgen de Marzo y el niño; supongo que es curioso cómo aprendemos un contenido y desechamos el envoltorio, cumpliendo con aquello que dice que “la belleza está en el interior”. Aquí os lo dejo que es muy bonito, aunque claro, era un poema que nos pusieron en el colegio para esa edad por lo que no es muy elaborado:
– ¡Tan bonito como está,
Madre, el jardín, tan bonito!
¡Déjame bajar a él!
– ¿Para qué?
– Para dar un paseíto.
– Y, mientras, sin ti, ¿qué haré?
– Baja tú a los ventanales;
dos blancas malvas reales
en tu seno prenderé.
¡Déjame bajar, que quiero,
Madre, ser tu jardinero!

Recuerdo este poema porque se lo recitaba a mi abuelo cuando era pequeña, le gustaba mucho que se lo recitase y ese buen recuerdo hizo que lo guardase con mayor cariño en mi memoria.
Sin embargo, a pesar de los grandes poemas que los grandes genios escribieron y escriben para nosotros, aquellos poemas que yo mejor recuerdo y que más significaron para mi fueron aquellos que encontré en los libros que me leí durante mi infancia y mi adolescencia. Hay dos libros muy significativos en mi vida, de los que ya os hablé en la entrada Los libros de mi infancia, en los cuales encontré dos hermosos poemas que nunca he podido olvidar y que siempre me han servido como referencia para expresar mis sentimientos.
El poema que da nombre a la novela de El príncipe de las mareas de Pat Conroy es un poema algo oscuro pero de una belleza apabullante por la forma en que utiliza las palabras, por esa luz taciturna que parece resurgir poco a poco entre las sombras de los versos. Es un poema que habla de pérdida pero también de lucha y creo que por eso me gustó tanto, al igual que el libro, porque, en una época mala de mi vida como fue mi adolescencia, las palabras, eran de las pocas armas que yo tenía. No es un poema alegre y no tiene flores pero, para mí, tiene la magia de esa profunda y rara tristeza que sale de dentro y que, no se sabe cómo, infunde esperanzas:
Yo ardo en una magia taciturna y profunda,
olfateo lascivia como una garza en llamas;
todas las palabras las convierto en castillos
que asalto luego con guerreros de aire.
Aquello que busco no se obtiene pidiendo.
Aptos son mis ejércitos, y bien preparados.
Esta poeta encargará a sus batallones
que conviertan sus palabras en sables.
Al alba les demandaré belleza,
como prueba de que su entrenamiento fue bueno.
Por la noche rogaré que me perdonen
mientras los degüello junto a la colina.
Mis armadas avanzan a través del lenguaje,
destructores ardiendo en el mar.
Preparo la isla para los desembarcos.
Con palabras recluto un ejército oscuro.
Mis poemas con mi guerra con el mundo.
Yo ardo en una magia profunda y sureña.
A mediodía los bombarderos ruedan por la pista.
Hay quejidos y pena en las grandes mansiones
y la luna es una garza en llamas.
El otro poema se encuentra en el libro de Querido Nadie, de Berlie Doherty, y para mí siempre ha sido el reflejo del más puro amor. 
Si he de pensar en un poema de amor me viene este, corto, intenso, profundo y muy tierno, escrito por Yates con una hermosura que solo las palabras escritas en verso pueden reflejar.
Si yo tuviera telas bordadas de cielo,
tejidas con oro, con plata y con luz,
transparentes telas de un azul sereno.
De noche, de luces y de amaneceres,
A tus pies pondría todos mis tesoros.
Pero en mi pobreza, poseo tan sólo
los sueños que ahora a tus pies extiendo,
pisa suavemente, que pisas mis sueños.
Este poema para mí ha sido como un candelabro encendido en medio de la noche, creo que no habría mejor manera para reflejar el darlo todo a la otra persona. De nuevo la hermosura de la sencillez, bella y resplandeciente como tener un trocito de la luna en la palma de tu mano.

Estos son los tres poemas que quería destacaros, los que marcaron mi época de crecimiento personal y de amor hacia la palabra escrita, tanto en prosa como en verso. El tenerlos juntos y  en medio de la novela poder encontrar fragmentos de una prosa tan intensa, hicieron que disfrutase todavía más de estas dos grandes obras.
Como todo gran escrito, estos poemas, en especial los dos últimos, y el significado que tuvieron para mi hicieron de mi una persona quizá no diferente, pero si más libre y capaz de expresar mis sentimientos con mayor fluidez. Hay algo realmente mágico en la poesía, algo misterioso que a cada uno se le muestra y se le desvela de una manera diferente (de ahí precisamente el misterio) pero que hace que nunca más vuelva a ser el mismo, quizás porque ha quedado almacenado en su memoria o porque al leerlo revive sentimientos y recuerdos que creía no tan a flor de piel… no se sabe con certeza, pero lo que sí es cierto es que la poesía puede cambiar la vida de aquel que le deja entrar en ella.
La poesía es ver las cosas a través de los ojos de otros, es abrirte y disfrutar del sentimiento de llenarte con palabras que son de otro pero que, de repente, son tuyas, es estar en tu sillón y encontrarte en un paraje cálido o helado, o sentir la pérdida, o ver a las golondrinas volar por tu ventana, es intimidad y es vida. Sin saber cómo se forma en nosotros y llena los rincones que poseemos, yo al menos así me sentí cuando vino y se instaló para quedarse.
Quería terminar como lo hago algunas veces, citando a un autor, y en este caso no se me ocurre a nadie mejor para nombrar que al gran poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, quien escribió:
Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio

Con vosotros he querido compartir parte de ese misterio que tiene para mí, no desvelarlo del todo pues como toda magia perdería su encanto, pero espero que os haya gustado. 


Miercoles 19 de junio de 2013


LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS: RESEÑA Y CRÍTICA

Un libro sobre la proximidad incompleta, sobre el encuentro imposible, sobre el “estar juntos” pero no lo suficiente para tocarse de verdad.

La soledad de los números primos describe, con la metáfora de lo que los máticos han denominado “números primos gemelos”, la vida de Alice y Mattia. Estos números especiales son algunos como el 11 y el 13 o el 41 y el 43, números que están casi juntos pero entre los cuales existe siempre otro número que les impide tocarse. Así son Alice y Mattia, dos personas que, desde su juventud y por acontecimientos que les han ocurrido en su niñez, están destinados a querer estar juntos  pero siempre habrá barreras que impidan que lleguen a tocarse de verdad. Este libro trata de la vida, de las personas y del amor que circula por ambas en los tiempos que corren, de la dificultad de encontrarlo y de reafirmarlo o mantenerlo sujeto.  Así son Alice y Mattia, dos personas cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias que han vivido en su niñez y, pese a la fuerte atracción que los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación.

Desde los dos primeros capítulos su autor, Paolo Giordano, marca un recorrido a sus personajes que, se ve, no va a ser fácil de llevar. De esta forma nos narra acontecimientos inquietantes e inesperados que marcarán el resto de la historia y que nos adentra en un mundo de silencios y grandes errores que parecen no tener marcha atrás, nos lleva hasta esas grandes lagunas de inseguridad por las que todos hemos pasado y hasta traumas del pasado que nos persiguen a lo largo de toda nuestra vida.
Desde luego os puedo decir que este libro o te encanta o lo detestarás, o, en el menor de los casos, pasarás por sus páginas sin que te aporte nada. Es un buen libro pero incluso ahora, tras haberlo leído y releído no podría decir si me gusta… es tan sencillo que se hace complejo, sus personajes son realmente desesperantes en algunos puntos y  ves, a lo largo de los capítulos, como ellos mismos se van rindiendo y eso es lo realmente desesperante del libro, te guste o no. Sin embargo el universo oscuro que Giordano consigue crear nos atrapa y hace que nos identifiquemos con sus personajes: dos seres humanos que representan dos historias truncadas que son incapaces de superar u olvidar y que les dejan marcas reales y tangibles en sus vidas.
Creo que a los que no les ha gustado este libro es porque estamos acostumbrados a las historias felices, en las que el afán de superación triunfa y la gente se sobrepone de sus tragedias. Queremos vivir en un mundo en el que todo fluya perfecto y donde el disimulo de las heridas internas sea la constante rutina del día sin embargo en este libro se refleja como dos almas heridas viven sus días sin poner remedio al dolor y sin ningún intento de superación del mismo, solo se dejan llevar por el día  a día, sintiéndose completos cuando están uno al lado del otro y, sin embargo, sin atreverse a dar el paso final quizás porque los dos sienten que están condenados a estar solos.
Alice y Mattia se encuentran en el instituto y viven esa experiencia de ser diferentes a todos aquellos que los rodean, como dos bichos raros que nadie comprende y con los que no quieren tener relación, sin embargo desde que Alice posa sus ojos en Mattia trata de acercarse a él porque siente, de una forma extraña, que es lo que necesita y que hay una conexión entre ellos que elimina las imperfecciones de ambos y hace que se sienta aceptada sin embargo Mattia, aunque se siente atraído hacia ella por esa conexión especial, la rechaza de forma continua para quedarse encerrado pero a salvo tras una gruesa coraza que Alice intentará atravesar una y otra vez sin conseguirlo del todo. Así se pone en marcha este proceso que durante sus vidas adultas se seguirá repitiendo y que aunque ambos, como ondas oscilantes en el tiempo y en el espacio, se acercan atraídos por la complicidad que sienten al estar juntos pero se vuelven a separar como por una acción de rebote, alejándose de nuevo para volver a acercase y, de nuevo, distanciarse otra vez. 


La verdadera protagonista de esta novela corta es la soledad, lo cual hace que nos sintamos identificados con lo que nos narra y con sus personajes o, todo lo contrario, que los detestemos por su extrañeza y su forma de no enfrentarse a la vida lo que les hace permanecer solos. La gran complejidad de ambos lleva a un esfuerzo por comprenderlos que muchas veces el lector no está dispuesto a hacer y realmente en más de una ocasión te dan ganas de sacudirlos para que despierten o reaccionen, en especial a Mattia cuya forma de ser desespera hasta el más fuerte.
Es por estos caracteres que tienen ambos que cuando me enteré que se había hecho una película me pareció un gran error porque son muy difíciles de comprender sobre el papel a través del cual se puede profundizar en la historia, por lo cual no veo que la interpretación pueda ser viable de forma que el espectador no se aburra o pueda comprender la forma de ser de los protagonistas. Las imágenes que os he puesto son de la película, pero desde luego no hay nada como leerse un buen libro y yo creo que al adaptar la película ha hecho que mucha gente no se lea este gran libro y se quede solo en la pantalla, perdiéndose la mayor parte de esta triste, pero hermosa historia.
En definitiva diré que este es un libro ágil y fácil de leer, sencillo pero con personajes muy complejos, cargado de emotividad y de detalles que perfilan muy bien lo que está ocurriendo sin que el paso del tiempo sea lo más destacable pues los acontecimientos se van enlazando a pesar del paso del mismo, a veces de una forma inconexa sin que sepas cuánto ha pasado de la historia anterior a la nueva, pero suficiente para que todo esté relacionado.
Si nos centrásemos en una cita en vez de en la metáfora de los números primos yo elegiría la de “las barreras no te protegen, te aíslan”, porque son esas barreras las que intervienen en la vida de Mattia y de Alice y, como siempre, son ellos mismos las que las ponen. A través de ellos nos asomamos a su interior y vemos su sufrimiento, la presencia intangible de las palabras no dichas y, ante todo, la incapacidad para decirlas.

No quiero deciros nada que pueda desvelaros el ritmo y sucesos del libro porque eso haría que perdiese su encanto y me gustaría que lo leyeseis y compartieseis vuestra opinión conmigo. Aunque os adelanto que es un libro que deja un regusto algo amargo en la boca, que se ha de releer y que te deja masticando y reflexionando sobre la vida y las personas, sobre cómo nos movemos unos en torno a otros en esta vorágine que es el mundo y el tiempo. Una novela muchas veces seca e incluso brutal que marca cómo sobreviven los débiles en una sociedad que se aprovecha de los mismos, que analiza problemas como la anorexia o las auto-lesiones, que te arrastra y arrasa quizás porque nosotros mismos somos muchas veces incapaces de salir de nuestro propio pozo.
Creo que es lo único que destacaría como negativo de la novela: esa incapacidad de la que ya he hablado para dejar el pasado atrás y vivir, no solo sobrevivir al día a día. Sin embargo no todo tiene que ser siempre dedicado a los finales felices o historias positivas, a veces viene bien ver las cosas a través de los ojos de aquellos que no encuentran la salida fácilmente.
Espero que os haya gustado la reseña si habéis leído el libro, y, si no lo habéis hecho, que os animéis a hacerlo a partir de ella, porque realmente merece la pena. Mis felicitaciones al autor.



Viernes 1 de marzo de 2013


EL LABERINTO DE LA FELICIDAD: UN LIBRO PARA ENCONTRARSE A UNO MISMO


“La Felicidad no se busca, se encuentra”


El libro del que os hablo hoy es muy cortito, o al menos se lee rápidamente, en un par de horas como mucho, pero que el tamaño no os engañe: es un pequeño pero gran libro que engancha, emociona y que da valiosas lecciones sobre, precisamente, lo que pongo en el título de este post: encontrarse a uno mismo y hallar el camino que todos, en algún momento de nuestra vida, perdemos.

Lo cierto es que no soy muy de leer libros de autoayuda, no me van demasiado pero el ejemplar que guardo en la cabecera de mi cama lo encontré hace mucho en una estantería pequeña de un centro comercial y, como muchos libros antes que él, algo me llamó y supe que me convenía leerlo porque me iba a gustar. Este no es un libro para cuando estas en plan depresivo, ni siquiera para los tristes o melancólicos (que también les ayudaría), no, es un libro que le enseñará a cualquiera persona que lo lea, de manera sutil y en forma de fábula, unas pautas que en el fondo todos tenemos y sabemos pero que, de vez en cuando, viene bien echarles un ojo y mantenerlas firmes para evitar que el día a día las arrolle y que acabemos perdiéndolas de vista.

Si este libro me gustó fue porque es como echarte un vistazo a ti mismo y darte cuenta de lo importante que eres y de lo necesario que es mantener vivas las ilusiones y las pasiones que toda persona posee. La vida a veces se hace difícil y eso es así, descubrir las maneras de allanar el camino es importante para que no se haga todo tan cuesta arriba y podamos seguir con nuestra forma de vivir sin provocar demasiado estragos. Eso es lo que pretenden sus autores Álex Rovira y Francesc Miralles con El laberinto de la Felicidad: abrirnos los ojos para ver esas pequeñas cosas maravillosas del mundo que nos rodean para allanar el camino y darnos las pistas que nos permitan ver las cosas de otra manera y ser felices.

Cuando leí este libro me sentí muy identificado con la protagonista, Ariadna, que pierde el sentido de la vida y debe encontrarlo pasando por un laberinto en el que deberá encontrar las respuestas  a todas las preguntas que la vida nos va poniendo por delante según crecemos y que ella ha  ido perdiendo en el transcurso de su rutina diaria, impidiéndola volver a ser quién era antes e incluso recordar quién era esa persona de antes. Ariadna se adentra en este viaje sin siquiera quererlo y sintiendo que lo ha perdido todo pero sale transformada de su viaje por el Laberinto de la Felicidad y, con ella, el lector que la acompaña, demostrándonos que el sentido de la vida está en las cosas pequeñas que nos rodean.

 Aunque suene un poco místico las preguntas más difíciles de encontrar suelen ser las más simples de contestar si buscamos la respuesta en nuestro interior, pero a veces sacar tiempo para nosotros y mirar lo que realmente queremos, hacia dónde vamos y descubrir para qué vivimos realmente, se torna difícil y arduo. Sinceramente, yo no me di cuenta de muchas cosas a las que no prestaba atención y que eran importantes en mi vida o, todo lo contrario, a la cantidad de cosas que sí que les prestaba atención y que no eran importantes en mi vida, hasta que me leí este pequeño libro y las descubrí, por eso quería compartirlo con vosotros, para que os animéis a leéroslo y no dejéis pasar esos detalles que hacen de nuestra vida un camino más sencillo y feliz.

Para iniciaros en este camino por el Laberinto de la Felicidad os dejo aquí la página donde, al final, podréis encontrar un enlace de PDF con el primer capítulo “El bosque de los lamentos”, por si os animáis a leéroslo. 

El laberinto de la felicidad consta de varios capítulos cortos, de unas cinco o seis páginas, con letra bastante grande dejando mucho espacio entre líneas de manera que resulta muy fácil de leer, haciéndose aun más corto de lo que es. Sin embargo no dudo al afirmar de que cada una de sus líneas transmite un hermoso mensaje, lo que hace que su lectura no tenga desperdicio.
Es un libro muy especial que contiene además muchas frases o citas que pueden calentar el corazón como una buena manta en invierno, ellas son esos pequeños descubrimientos que vamos obteniendo del mundo y  de lo que realmente importa.

No quiero desvelaros nada del libro porque es una auténtica joya de principio a fin y cualquier cosa que dijera haría que perdiera parte de esa magia que tienen sus páginas, sin embargo no quiero dejar de lado la oportunidad de citar alguna de esas mágicas frases o reflexiones que podemos encontrar en las páginas de este libro, todas ellas maravillosas que se convierten en enseñanzas únicas de una forma sencilla y sutil y que calan muy intensamente.
Una de mis frases favoritas y para que os hagáis una idea de los pensamientos que podéis encontrar en sus páginas es la reflexión que hace un pequeño pigmeo a Ariadna:

“Por muy pequeña que sea tu ventana el cielo sigue siendo igual de grande”


Esta es una frase muy necesaria que se ha de recordar en los momentos oscuros que a veces nos rodean porque, aunque parezca que todo se ha empequeñecido, el mundo exterior sigue estando ahí, llenándolo todo de cosas maravillosas que se han de aprovechar y descubrir. Es una reflexión para guardar, como dice Ariadna, en el fondo de nuestro corazón para los días de sombra. 

Muy interesante también es la reflexión que se hace sobre cómo vivimos en función de las opiniones que se dividen en tres escalones que, cada uno tiene en su cabeza:
El primero es la opinión que tenemos de los demás, que sólo sirve para crear prejuicios. El segundo es la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros, que genera miedos, engaños y malentendidos. El tercero es la opinión que tenemos de nosotros mismos, que hace que nos miremos el ombligo e inventemos problemas. Conviene limpiar de vez en cuando las opiniones de estos tres escalones para lograr una vida auténtica y feliz
Lo cierto es que vivimos atemorizados por el constante peso de la opinión de los demás, sin darnos cuenta que lo que hacemos lo hacemos para nosotros mismos y por y para nuestra felicidad porque, si no es ese el auténtico motivo, entonces no lo estamos haciendo bien. Hemos de hacer una limpieza de opiniones para no caer en el error de sentarnos sobre alguno de estos tres escalones que pueden llegar a cambiar la forma de vida que llevan las personas.
Solo os pongo estás dos reflexiones, si os han gustado y queréis más tendréis que ir a buscarlas dentro de las páginas de este maravilloso libro que, a pesar de su sencillez, cala muy hondo. No olvidéis aun así que, como todo laberinto, la salida es difícil de encontrar  y de ver, como una pequeña mariposa, es más, como la Mariposa de la Luz que, desde el primer momento, ya va alumbrando sin ser vista el camino dentro del libro hacia la ansiada salida. Tampoco debéis olvidar que para encontrarla tendréis que acompañar a Ariadna al fondo de si misma para que aprenda a quererse a si misma y a la vida tal y como es y como viene, alcanzable solamente cuando haya aprendido a ser realmente feliz.
Además, como toda buena guía, el libro aporta al final un apartado de pistas para poder encontrar el camino hacia la salida del laberinto: una serie de citas de otros autores como Jean Nidetch que, aun estando fuera del libro, tienen muchísimo sentido conservar presentes para encontrar ese sentido de la vida y esa felicidad que, a veces, se nos escapa de las manos:

“Son tus decisiones y no el azar lo que determina tu destino


Por eso comparto este post con vosotros, porque, a pesar de haber dejado ya el libro a varias personas, no deja de ser suficiente y porque, como bien pone al final de la historia es un libro que tiene dos alas, como la Mariposa de la Luz, y del lector depende que siga volando para mostrar a quien lo necesite el camino hacia el centro del laberinto. 


Lunes 21 de Enero de 2013


LIBROS A LA CALLE:  LO QUE PODEMOS LEER ENTRE VÍAS Y VIAJES


Después de un mes sin publicar nada quería “empezar” el año en el blog hablando de literatura, pero no de un libro, sino de los fragmentos de poesía, novela o ensayo que nos vamos encontrando los usuarios del Metro de Madrid cuando viajamos.

Quería haber terminado el año hablando de educación y contando un poco mis vivencias en este campo tan amplio que parece haberse perdido. Pero, debido a la falta del tiempo por mi trabajo en la universidad, la dejé incompleta y he decidido eliminarla y escribir sobre algunos fragmentos que me he ido encontrando cuando viajo hacia a la universidad en la línea 3 de metro. En el fondo este tema también tiene mucho que ver con la educación, porque (como ya os he venido contando) leer es uno de los pilares de nuestra educación, sirve para desconectar, para meterse en otros mundos y para aprender cosas nuevas. A mí siempre me ha gustado leer y desde el primer momento, desde que empezó esta propuesta de Libros a la Calle, me gustó leer los fragmentos de las obras elegidas por el metro para colgarlos en los vagones y permitirnos conocer nuevos estilos literarios, así como a sus autores.

Si he elegido este tema para desarrollar el primer post de este nuevo año (que ya era hora) es porque el otro día, a las ocho de la mañana, iba sin mucho que hacer en el vagón de metro cuando, como ya tengo por costumbre, me puse a leer el fragmento que tenía delante. Era un poema de amor de Tomás Segovia, escrito en 1966, llamado Los ojos del día y me encantó, tanto que fue lo que me hizo decidir con qué tipo de post quería empezar este nuevo año. Aquí os lo dejo y espero que lo disfrutéis tanto como lo hice yo entonces, y como lo sigo haciendo cada vez que lo leo:

De tan poco que pesas, mi suelo se construye.
Aun estando tú lejos el amor me rodea.    
Aunque duerma sin ti duermo en tu lecho.
No tengo yo tu amor, por él avanzo;
En él se pone triste esta tristeza.
De tan poco que pesas es tuyo todo el suelo.
Tu amor, tan fácil de llevar, me empuja.
Tus delicados labios gobiernan hondas zonas.
De quién somos si tú te llamas mía.
Fue hecho para ti este ser que tus manos,
tan seguras de qué tocaban, han tocado.

Pero no es el único autor al que nos podemos encontrar, en total son doce textos que reflejan, cada uno en su estilo, la importancia de las letras en nuestra vida. A través de una carta escrita a los reyes magos por Marcela, dada vida por Ana García – Castellano, se puede ver la inocencia infantil de una niña que pide una hermanita nueva a los mágicos reyes de Oriente. También destaco el texto de Josefina AldecoaHistorias de una maestra, donde se pueden encontrar frases tan emotivas como: “Nunca he vuelto a sentir con mayor intensidad el valor de lo que estaba haciendo. Era consciente de que podía llenar mi vida solo con la escuela.” Este fragmento de la obra realmente me gustó, ya no por la vocación que siento hacia la enseñanza y porque me gustaría acabar dando clases… sino también porque el sentir que estás donde debes estar y que lo que haces sirve para algo llenándote como persona, es un sentimiento muy grande, difícil de encontrar pero que, al leer esa frase del libro plasmada sobre el vagón de metro, recuerdas cómo te sentiste y lo hermoso que era. A veces el valor que tiene lo que hacemos es suficiente  para llenar nuestra vida.
Por último me gustaría resaltar la última frase del texto Monte Sinaí  de José Luis Sampedro porque me sentí plenamente identificada con lo que ponía. El caso es que estos últimos meses no han sido excesivamente fáciles y por eso se ha quedado todo un poco en pausa, incluido mi atención a vosotros, mis lectores y, a veces, se me olvida que en mi vida es muy importante el seguir escribiendo y compartiendo cosas con quien quiera leerme. Por eso, cuando leí el fragmento de Monte Sinaí y llegué a la última frase mientras hacía el transbordo de Moncloa  a Ciudad Universitaria algo saltó en mi interior y me hizo saber que tenía que compartirlo con vosotros porque este tipo de cultura no puede ni debe pasar desapercibida entre los viajeros, pues algunos textos son como un rallo de esperanza. Os dejo, pues, el fragmento que termina el primer post del año que, aunque escrito con retraso, confío en que os guste y os haga fijaros más en este tipo de lecturas que, no hay duda, amenizan el viaje a cualquiera de sus lectores:

Domingo 18 de Noviembre de 2012


EL CUADERNO DE MAYA

Un libro que muestra cómo se pasa de estar perdida al verdadero renacimiento intimo y personal


Hoy quiero presentaros a Maya, una chica de 19 años a la que las circunstancias y las malas decisiones la llevan hacia la mala vida de cabeza y sin remedio. Escribe su cuaderno, el que compondrá este libro de Isabel Allende, en Chiloé, parte de la Región de los Lagos de Chile, entre el paralelo 41 y 43, latitud sur,  que está conformado por un archipiélago de unos nueve mil kilómetros cuadrados de superficie con doscientos mil habitantes y pequeñas islas, las mayoría sin habitar. Es allí donde se refugiará de las consecuencias que la vida que ha llevado la ha generado y no os engañéis, a pesar de su edad Maya es toda una experta, o quizás no y todo lo que la ocurre se debe a su juventud.

La sinopsis y en las primeras páginas del libro Maya se describe a si misma así: “Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de opciones y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa “hechizo, ilusión o sueño”. Nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto.”  Creo que fue esta introducción al personaje lo que me hizo enamorarme del libro y querer leérmelo, creo que en parte me recordó un poco a mí. En el fondo yo creo que todos nos hemos sentido un poco así, un poco Atila, ofuscados con el mundo que nos rodea… creo que Maya refleja en este libro hasta que punto una persona puede llegar a estar perdida y cómo esa desorientación te lleva a ir tomando las decisiones equivocadas. Creo que nadie se puede librar de algo así a lo largo de su vida, todos nos hemos equivocado y todos hemos seguido hacia delante con nuestras decisiones. Maya reencauza su vida en una isla perdida del mundo y, en ella, a través de sus cuadernos, nos cuenta su pasado, sus decisiones, sus errores, combinados con la nueva vida que lleva en Chiloé, lo que aprende de los demás y de si misma, sus pensamientos e ideas, mostrando a todo aquel que la lee como se puede empeorar aun más pero, también, salir de cualquier bache.

No se puede decir que el libro sea de acción, no es una historia super trepidante que te enganche al completo y necesites saber que pasa, también tiene de eso, pero no, El Cuaderno de Maya es ante todo la historia de una persona y de todas aquellas que la han rodeado y la rodean, es una historia de vivencias personales e íntimas, es un diario donde muchos se encontrarán con ellos mismos, identificados en los pensamientos de esta, muchas veces niña y muchas veces mujer, de diecinueve años.
Además de la sinopsis también encontramos al abrir el libro una cita que dice así:


Un pasado persiguiéndola.
Un futuro aún pos construir.
Y un cuaderno para escribir toda una vida


Maya se nos presenta en esta historia desde el principio como un personaje peculiar, sincera en sus palabras, inteligente y muy caótica en ciertos sentidos. Lo cierto es que el libro está dividido en dos partes: pasado y presente, y según se va desvelando el pasado se va entendiendo porqué Maya está recluida en Chiloé sin poder comunicarse con nadie del mundo exterior. Todo empieza así: Maya dirigiéndose hacia esa isla perdida del mundo huyendo de muchísimos problemas que empiezan cuando su punto de referencia, su familia, se desmorona ante una muerte. Si hay algo que se puede apreciar de la vida de Maya Vidal es que su familia no era para nada tradicional… al contrario, criada por sus abuelos y con un padre piloto que nunca esta en casa sino, literalmente, en las nubes Maya crece en una cultura y educación extraña, sin un talento musical como quisiera su abuela que quería que fuese una niña prodigio que concursara en la televisión…. pero con un don para las palabras pues como escribe ella en su cuaderno “apenas aprendí el abecedario comencé a leer con voracidad y a llenar cuadernos con poemas pretenciosos y la historia inventada de mi vida, amarga y triste”, eso hizo que su abuela se centrase en la literatura como una fuente de recursos explotables en ella. Así es como Maya dice que “a mi Nini le debo el gusto por los libros y un vocabulario nada despreciable, pero a mi abuelo le debo todo lo demás”. Sus figuras de referencia por tanto eran su abuela, mujer estricta y de carácter, amante de las historias de crímenes y gran creadora así como fanática de la conciencia social, y su abuelo, astrónomo con la cabeza en las nubes que buscaba un planeta inexistente, flexible, que convertía todo lo que hacía Maya en un juego, con bondad e inocencia.
La vida de Maya por tanto transcurre normal, hasta que “las fuerzas catastróficas de la naturaleza” le alborotaron la sangre y nublaron el entendimiento de tal forma que, en conjunto con la presencia de la muerte, la protagonista pierde el norte.
Cualquier persona sabe lo que es perder a quien se quiere, nadie se salva de conocer a la muerte, pero como dice Maya “un dolor así, un dolor del alma, no se quita con remedios, terapia o vacaciones; un dolor así se sufre, simplemente, a fondo, sin atenuantes, como debe ser”. Yo me he sentido muy identificada con ella y creo que muchos lectores también lo habrán hecho o lo harán cuando lean su cuaderno porque durante mucho tiempo “mi tristeza era mi compañera, no quería curarme de ella como si fuera un resfrío”. Extraña, huraña y desafiante contra todo lo que le rodeaba Maya empieza un camino cuesta abajo que le llevará a los más oscuros rincones de la sociedad y del alma, de la mano de amistades nada favorecedoras para ella que no la harán crecer como persona precisamente, sino perderse a si misma aun más. El camino, marcado por las drogas (tanto legales como ilegales) harán que pierda su infancia a grandes zancadas: accidentes, abusos, trafico de drogas y de dinero… todo ello pasando por diferentes lugares y situaciones hasta llegar a Las Vegas, donde encontrará la cumbre de toda decadencia humana, ya no solo de lo que la rodea sino de si misma.

No quiero destriparos nada, ya os lo leeréis si os animáis, pero destacar que serán estos acontecimientos los que harán que se tenga que refugiar en Chiloé huyendo de su pasado, donde todo empezará a cambiar para ella: “el año pasado cometí demasiados abusos con mi cuerpo, me podría haber muerto tirada en la calle; aquí me estoy recuperando y para eso no hay nada mejor que el baño del mar”.

Pero no solo en el pasado hay una historia, en el presente se va desarrollando un entramado de relaciones que marcarán la vida de Maya  y sus escritos. Manuel Arias, el amigo de su abuela que la acoge en su casa, y sus costumbres, así como las de las gentes de Chiloé, su naturaleza, su cultura y su comida, como el curanto (mariscos y ocasionalmente también distintos tipos de pescadocarnepapas, embutidos y legumbres, donde cada capa de ingredientes se cubre con las grandes hojas de una planta llamada pangue o nalca, o en su defecto, con hojas de repollo. Todo esto se cubre con tierra y sacos mojados, a modo de una gran olla a presión, en la que se cuecen los alimentos durante una hora más o menos). Por lo que, demás de leer una buena historia Isabel Allende nos vuelve a transportar  a su amado Chile, enseñándonos cómo es la vida de allí a través de los ojos de Maya. Así, a través de ella, conoceremos alguna de las tradiciones como es la tiradura de una casa, que consiste en trasladar una casa navegando en el mar, siendo desplazada por lanchas que tiran de ella y luego trasladarla por tierra mediante el uso de bueyes. Es con esta costumbre (imágenes  de arriba) como también se pude ver, a través de la descripción que la protagonista hace del suceso, como la sociedad de Chiloé se basa en una cooperación y en el trueque, de manera que en el libro se ve como vecinos, parientes y amigos, se unen en esta tarea: unos ponen las lanchas, otros  los bueyes y el dueño de la casa pone la bebida y la comida.  

Lo que si habría que destacar es que Maya está basada en su hijastra, y lo cierto es que ya viene de lejos el gusto de esta autora por mezclar las vivencias reales de sus conocidos y amigos con la ficción. Es bien sabido que es de esta mezcla de donde saca el carácter y personalidad de sus personajes, ya que generalmente son personas cercanas a ella, por eso no es de extrañar encontrar caracteres parecidos como lo son, bajo mi punto de vista, el de Nini, la abuela de Maya y la de Alexander Cold, la excéntrica Kate Cold en la trilogía Las memorias del águila y eljaguar.
Con un lenguaje muy rico y cuidado, intimista en la mayoría de las ocasiones, con sus toques ya conocidos del español sudamericano, Isabel Allende en El Cuaderno de Maya habla por tanto de este lugar misterioso poblado de leyendas; en estas tomará un papel muy importante Manuel Arias ya que está escribiendo un libro sobre la mitología del Chiloé y será por él y por Maya por quienes conoceremos los detalles más íntimos de esta tierra. Al lector se nos recrea el mágico Chiloé donde todos podemos renacer, incluso las almas más dañadas por el mundo. Maya renace en ese lugar perdido en el Sur y nos lo muestra con una reflexión que yo misma he aplicado a mi vida en alguna que otra ocasión:
A veces, en las horas de insomnio siento el pinchazo de la culpa por todo lo que hice antes, pero se disipa al amanecer (…). Despierto, bostezo, me estiro en la cama y suspiro contenta. No es indispensable golpearme el pecho de rodillas ni pagar mis errores con lágrimas y sangre. Según dice mi Popo, la vida es una tapicería que se borda día tras día con hilos de muchos colores, unos pesados y oscuros, otros delgados y luminosos, todos los hilos sirven. Las tonterías que hice ya están en la tapicería, son imborrables, pero no voy a cargar con ellas hasta que me muera. Lo hecho, hecho está; tengo que mirar hacia delante.”
La verdad es, querido lector, que si nunca has hecho cosas  de las que te arrepientes contra ti mismo o contra los demás, por sobrevivir a situaciones que escapan de tu control, será un libro que pase por tus manos sin aportarte gran cosa excepto una buena historia con la que mantenerte entretenido. Pero para los que si se han encontrado en situaciones diversas o han pasado malos momentos en los que han tenido que superar verdaderos muros para poder seguir con su vida este libro les mostrará como es posible salir adelante y resurgir de las propias cenizas.
Por supuesto en este libro no falta una historia de amor, ni los fantasmas que nos acosan por las noches (tanto buenos como malos), ni tampoco los rastros y secuelas de la dictadura que es también típica de las obras de Allende. No hay mucho más que pueda decir, solo que lo leáis porque es muy bueno, es un gran libro sobre la amistad, el amor, la autosuperación y, sobretodo, la vida; la vida con todo: sus altos y sus bajos… la vida de todas las personas y la sencillez y pureza de unas en contraposición con la ambición y la destructividad de otras.
Terminaré con una cita de Khalil Gibran con la que creo que Maya estaría de acuerdo:

Del sufrimiento surgen las almas más fuertes. Los caracteres más sólidos están plagados de cicatrices.”


Martes 9 de octubre de 2012


EL TEMOR DE UN HOMBRE SABIO

 

“Todo hombre sabio teme tres cosas: la noche sin luna, la tormenta en el mar y la ira de un hombre amable”



Como un amigo que se despide diciendo “hasta la vista“, me despedí de Kvothe hasta su próxima aventura cerrando el libro de El temor de un hombre sabio y, al igual que os hice la reseña de El nombre del viento, no podía dejar de hablaros de su continuación.


¿Mi opinión? Que es magnifico, genial, incomparable… que continua con el ritmo de la historia de una manera trepidante, que te mantiene sin descanso leyendo una página tras otra, descubriendo en cada una de ellas los diferentes caminos que se irán formando ante él y que nuestro héroe tendrá que ir escogiendo para seguir avanzando.


Imagen de Patrick Rothfuss

Al igual que en El nombre del viento la historia comienza con un silencio triple, comienza de nuevo en esa pequeña taberna donde un simple posadero llamado Kote cuenta su verdadera vida, pero no la que vive tras la barra de su establecimiento, sino la que vivió y de la que todos hablan sin conocer los verdaderos detalles que encierra.
Poco a poco volvemos a retomar esa historia del mago, del bandido, del héroe, del asesino de reyes, del trotamundos… la leyenda de quién es Kvohte, la cual se  irá esclareciendo ante nosotros.

Para los que habéis leído mi reseña sabéis que la primera parte me gustó muchísimo. Por entonces intenté guiaros y explicaros lo que ese primer libro, que se corresponde con el primer día en que Kote narra su historia, implica, y como me impactó por la narración y por la historia que su autor, Patrick Rothfuss, nos planteaba. Pues bien, ahora comienzo con el segundo día así que para los que querais seguirme os digo: poneros  los cinturones que arrancamos.



La dinámica se mantiene haciendo que las más de 1000 páginas se hagan fáciles de leer. Los personajes siguen construidos de manera maravillosa, cada vez se conocerá un poco más de aquellos que rodean al protagonista y se les irá viendo con más claridad.


Representación artística de los Chandrian
Aunque si es cierto que Rothfuss no tiende a enrollarse en los datos descriptivos, sino que tiene una forma de tratar todos los puntos de manera precisa, sin ser cargante pero tampoco dejándose detalles por el camino, hay un par de partes de este libro que se hacen un poco más lentas debido al detalle y la descripción haciendo que el narrativo disminuya a la mitad de esta segunda entrega dejando de ser tan hipnótico: debido a unos líos en la universidad Kvothe decide abandonarla temporalmente viajando a Vintas para acogerse bajo las alas del Maer, intentando buscar que sea su mecenas. Para los que lo hayáis leído ya sabréis a que parte me estoy refiriendo. Esos capítulos están bastante bien porque vamos a ver a un Kovthe actor, interpretando sus papeles a la perfección y moviéndose dentro de la corte con ligereza; sin embargo la parte de un viaje que realiza por encargo del Maer, donde se introducirán nuevos personajes que, al igual que los de la universidad, estarán perfectamente bien narrados, se hace más larga… el camino, su estancia en el Reino Fata… así  como cuando es acogido por el pueblo de Adem se abusa de una descripción a la que no estamos acostumbrados, en especial a la hora de nombrar los distintos tipos de movimientos de lucha que ni siquiera se explica en qué consisten. Se vuelve algo pesado en ese punto, aunque el viaje también ayudará a nuestro protagonista, así como al lector, a comprender a los enemigos que persigue desde su infancia: Los Chandrian.

También en este viaje volveremos a ver el nombre del viento contestar a las llamadas de Kvothe, pero esta vez de manera controlada, ayudándole en su camino… y todo gracias a su viaje, ya se lo dijo Elodin, su maestro nominador, antes de irse:


Antes los jóvenes se marchaban a tierras salvajes, incultas. Buscaban fortuna, tenían aventuras, perseguían secretos y tesoros… Pero en realidad lo que buscaban era el nombre del viento.

Las cosas han cambiado. Ahora todavía hay menos bordes que antes. El mundo es menos salvaje. Hay menos magia, más secretos, y sólo un puñado de personas que saben el nombre del viento. Debes irte. Persigue el viento. No temas los riesgos que puedan aparecer.” 

Representación artística del protagonista Kvohte

El libro es excelente, en conjunto no pierde nada de su brillantez por esos pasajes donde le ritmo narrativo se vuelve más lento y ello se debe a su protagonista que nos ofrece una forma de ver la vida y de vivirla con la que nos identificamos rápidamente: quisiéramos ser como él, tener esa mente privilegiada, ese carisma que atrae, la fe que tiene en si mismo, su fuerza… su pasión en todo aquello que hace y como consigue las cosas a base de esfuerzo, porque, en el fondo, bajo toda esa máscara de actor de troupe y su mágnifica y constante escenificación hay una gran humildad; es muy inocente, a pesar de lo rápido que ha tenido que madurar, y tan impulsivo como el adolescente que en realidad es, lo que hará que se meta en más de un lío a lo largo del libro.

Desde luego al segundo no le falta nada de todo lo descubierto en el primero: aventuras, secretos, magia… pero no es solo que se nos cuente una historia de fantasía, o de peripecias, o de amistad, o de honor o de amor… no, también es el cómo se nos cuenta, es cómo la narración nos evoca y nos despierta hacia la superación personal, hacia la calidez de saber que lo que obtienes es fruto de tu propio día a día. La saga de Rothfuss te atrapa y no te deja salir, hay que leerla porque se vive como si formase parte de uno mismo, como un refugio del exterior. Ya lo dije en la reseña del primer libro de la saga: un libro es bueno cuando te envuelve como una manta y te aísla del mundo que te rodea… y las dos primeras partes lo han conseguido sin ninguna duda creando un maravilloso mundo literario al que escaparse en cualquier momento y que hacen que el mundo de fuera, el real, se desvanezca entre hojas de papel y tinta.


Estoy deseando, junto a otros tantos fans, que salga ya la tercera y última parte de la saga que sin ninguna duda será muy interesante ya que aun le queda por narrar a nuestro héroe, en un tercer día, el final de su historia y, con ella, el recorrido de los caminos que aun tiene por delante para poder resolver todos los misterios y cerrar todas las puertas que los dos días anteriores de constante narración y lectura nos han dejado.

Todos esperamos con impaciencia a que Kvothe vuelva a la acción… esperemos que no nos haga esperar demasiado.

 

Lunes 21 de mayo de 2012

SABOR A CHOCOLATE

El sabor de una novela corta

 

No hace mucho que cayó en mis manos un libro pequeño, corto, suave, de los que dejan un sabor intenso en la garganta y en la boca del estómago. Sabor a Chocolate es su título y surgió de la mano de José Carlos Carmona teniendo por destino el XIII Certamen Literario de la Universidad de Sevilla en colaboración con Alfaguara (Punto de lectura) donde consiguió el primer premio de manos de un jurado presidido por Arturo Pérez-Reverte que en 2008 recomendó su publicación. Así Punto de lectura lo publicó y ahora, en 2012, se ha editado nuevamente por Planeta, editorial por la cual ha entrado en nuevas manos, entre ellas las de una servidora.

Es una novela muy corta, con posibilidad de lectura en una o dos horas ya no solo por su brevedad sino por su intensidad que te impide, en el momento en que se empieza, parar de leerla. Incluso ya con la presentación que nos hace la contraportada del libro se puede apreciar su carácter, su fuerza:

Hace más de sesenta años, Adrian Troadec vio a una chica salir de una clase de música. Dos guerras mundiales después, aún funciona la fábrica de chocolate que abrió para conquistarla.”

Y realmente en estas dos frases se resume la historia que  los miembros de la familia Troadec van viviendo a lo largo de la historia mientras sucesos importantes que han marcado la verdadera Historia del siglo XX se entremezclan con los sucesos que se nos van narrando. La novela de capítulos muy cortos con tono de cuento consigue una narración sencilla y directa, escrita con amor, cuidado y cariño, como quién hace un pastel de chocolate para sus seres queridos. Y lo más increíble, la cantidad de sucesos diferentes que van apareciendo en sus contadas 141 páginas y que cuando terminas se van recordando, reconstruyendo nuevamente la historia en tu cabeza, pero con una sensación como el buen chocolate negro: agridulce, que gusta pero que tiene un toque amargo que es difícil de eliminar.

Es una novela de amor pero no es para corazones sensibles, es una novela con hechos históricos pero no es enciclopédico, lo que destacan son las sutiles pinceladas. Se aprende, se disfruta y emociona… incluso desespera, tanto que hay que releerse algunos capítulos. Los incrédulos creerán que se les está poniendo a prueba porque es una sensación constante de: “¿tanto esfuerzo para llegar a esto?”

La segunda parte del cómo se presenta la obra al lector resume muy bien esta sensación de historia truncada, de historia feliz lejana, que se evapora de manera sutil: “Entre dos continentes, partidas de ajedrez y notas de violín, Sabor a chocolate es una sinfonía incompleta de amor y de sueños. Una novela tan intensa y adictiva como el mejor chocolate.”

Es un libro que refleja esos aspectos de la vida muy profundos y el cómo el seguir viviendo necesita de ellos. No es un libro común, de entre sus páginas surgen ideas que, al menos para mi, nunca antes se habían planteado u ocurrido: que el mantenerse vivo muchas veces es por la curiosidad que nos supone la misma vida, así lo descubre el protagonista Adrian Troadec y se lo hace ver a su sobrina cuando esta vive malos momentos:

“Eleanor Trap no podía comprender por qué la gente seguía viviendo si cabía la posibilidad de sufrir un dolor tan profundo como el del desamor. Su tío Adrian Troadec en una carta de mayo de aquel mismo año le contestó que se sigue viviendo por cobardía. Y por curiosidad.”

En su portada se menciona: chocolate puro, y realmente lo es… es una mezcla de tristeza y de dulzura, aunque en muchos casos resalte la tristeza más que el dulzor… pero siempre con unos toques de ternura imposibles de explicar sino quizás con una reflexión  profunda de la vida a partir del amor, como la que hace Alma:

“El tiempo transcurrido que se veía en los tres rostros le mostraba a cada uno sus propia decadencia física. (…) Era la vida con sus heridas la que se exhibía en aquellos lienzos. No obstante, a pesar del tiempo y el cansancio, los tres se sintieron inmensamente felices. Alma pensó lo fácil que era ser feliz y lo difícil que ella se lo había puesto a la vida.”


Desde luego ternura y drama no le faltan, no tanto por la historia en sí sino por la numerosa cantidad de vidas y seres que se involucran en ella, a los que no llegamos a conocer en profundidad pero con los que sí que podemos empatizar hasta el punto de querer zarandearlos para hacerlos reaccionar.


Esa es la verdadera magia que contiene la novela: el poder hacer una radiografía nítida sobre los personajes y los escenarios a pesar de que en los temas que va tocando no abunda la profundidad.  Tiene el poder de atraerte con una sutileza en las líneas y las palabras impropias de una novela corta, sencilla y desde luego más que digerible, pues no se hace nada pesada, sino todo lo contrario, resulta fresca, como el buen chocolate.

Miercoles 25 de abril de 2012

LOS LIBROS DE MI INFANCIA

   Hay senderos que nunca se olvidan… los que recorres con los libros son de esos

Debido al Día del libro del pasado 23 de abril he pensado mucho en mis libros favoritos… desde que me inicié en la lectura con unos 7 años no he podido parar de leer. Muchas veces miro para atrás y recuerdo mis primeros libros, aquellos que releí tantas veces que podría repetir de memoria casi como una buena película, cuyo guion has oído tantas veces que puedes repetirla con los ojos cerrados. Así pues en mi nueva entrada quiero hablar de esos libros, más amigos que otra cosa, que me han acompañado en cientos de viajes y en miles de noches bajó la luz de una lámpara. No puedo citarlos a todos, eso sería imposible, así pues me quedaré con los más importantes para mí.
Los libros han marcado un camino en mi vida, como una senda y cada uno de ellos es importante. Con bastante tristeza he de admitir que no recuerdo el título del primer libro que mi madre puso en mis manos, pero sé que hizo una profunda mella en mí: fue el que me abrió las puertas de la lectura. No recuerdo su nombre pero si recuerdo que trataba de piratas y de sus aventuras, de tesoros y hasta de amor. Recuerdo que yo no me lo quería leer cuando mi madre me dijo que lo hiciera, pero recuerdo muy bien también como el hacerlo me impresionó brutalmente: fue como asomarme a un precipicio, me dio vértigo el introducirme tanto dentro de unas hojas de papel, el olvidarme del resto del mundo… y ahí fue cuando me inicié en las exploraciones al centro de mi misma y de otros mundos, cuando empezó una época de viajes y aventuras que aun no ha terminado y espero que nunca termine.
Los siguientes libros que recuerdo son dos que me leí en el colegio, el primero de ellos es Alas de mosca para Ángel de Fina Casalderrey, cuya protagonista es Estrella, una niña con discapacidad mental de gran corazón que a lo largo del libro demostraba un carácter inocente pero fuerte, muy puro y con una gran creencia en el amor y en la amistad. Era un libro sencillo y tierno que me encantó; y luego ya más avanzado,  de mi último año de primaria recuerdo Apareció en mi ventana, de Alfredo Gómez Cerdá, con su dulce e intrigante mukusuluba, esa criatura mágica con una chispa en los ojos, siempre grandes, que te demostraba que era feliz, que no hablaba pero que si te escuchaba y te hacía sentirte menos solo, que se alimentaba de papel y madera y por el que harías cualquier cosa. La vida de Gil se vuelve patas arriba cuando el mukusuluba aparece en su ventana, de improviso. Ese libro me marcó mucho en el sentido de que hasta he llegado a llamar, cariñosamente, a un par de amigos con ese apodo, sin decirles qué era o qué significaba, pues era algo muy mío y ellos esas personas de ojos grandes que me escuchaban y me hacían sentir bien.
El libro que marcó mi entrada al instituto fue uno de fantasía, sobre el valor de la amistad y del tiempo con personajes tan peculiares como Casiopea, esa tortuga capaz de viajar en el tiempo y que se comunicaba mediante frases escritas en su caparazón… efectivamente, estoy hablando de Momo de Michael Ende, la niña con capacidad de escuchar y de que todo el mundo le cuente sus problemas, pequeña y de gran corazón, que se deberá enfrentar a los ladrones del tiempo, los hombres grises, siempre con su cigarrillo gris de humo aun más gris.
Una vez que entré en el Instituto los libros se dispararon para mi y empecé a engullirlos como parte del día a día, me metí en la Historia a través de A donde llegan las nubes, un libro muy duro en mi opinión para mis 13 años de edad, sobre la conquista de México de Hernán Cortés y sus hombres que mostraba las dos culturas: la de los conquistadores y la del mundo de los aztecas. También me introduje en la historia con Sinuhé el egipcio de Mika Waltari, cuya hermosura en la  narración y en la historia de su personaje se me quedaron grabados para siempre… fue tan triste en su conjunto que me emocionó de manera muy onda y me llevó a releérmelo en múltiples ocasiones.
Fue así como entré en el mundo egipcio a través de este libro, pero también me introduje en la prehistoria con la serie de Los hijos de la tierra, de Jean M. Auel que inicié con El clan del Oso Cavernario a mis 14 años ya. Estos son los libros que destacaría que me ayudaron a retroceder a la historia que nos hacían estudiar en el Instituto.
Otra manera de aprender historia pero de una forma más indirecta fue con el libro Cuando Hitler robó el conejo rosa de Judith Kerr, libro que cuenta la historia de Anna y su familia judía que, ante la llegada de Hitler al poder, se ven obligados a abandonarlo todo. Anna tiene que abandonar incluso su peluche de la infancia: un viejo y gastado conejo rosa… a lo largo del libro se va viendo como Anna va perdiendo toda su inocencia y como ha de adaptarse a todos los cambios, mientras su peluche de toda la vida se queda en una vida anterior, donde ya nada será como había sido antes.
Pero si he de destacar un libro por encima del resto será el que me acompañaría durante mucho tiempo, el de Querido Nadie de Berlie Doherty, un libro que le robé a mi hermana mayor porque me impresionó la manera en que era redactado, la delicadeza de la narración, el sentimiento puesto en él, un libro con narrativa pero también con genero epistolar, donde la joven Helen, que termina ese mismo año el instituto le escribe a su futuro hijo, el cual crece en su vientre, unas cartas llenas de consternación y amor, narrando su mundo, y al que el llegará en algún momento y todas ellas empiezan de la misma manera: Querido Nadie. La otra cara de la moneda la pondrá Chris, que narra como vive todo lo que está ocurriendo, su amor por Helen y su incapacidad para enfrentarse a lo que va a llegar. Es un libro increíble que me apasionó durante mucho tiempo y aun lo hace y que me enseñó lecciones como que, si te aprendes un poema, lo haces tuyo, independientemente de quien lo escriba… forma parte de tu memoria y te pertenece.
El libro cumbre de mi vida me llegó también más pronto de lo que debería con una historia terrible sobre el suicidio y la locura, pero también con el poder de la curación, de la mente y del amor, de la posibilidad de volver a la luz desde la más siniestra oscuridad. Ese libro fue El príncipe de las mareas de Pat Conroy, estremecedor e impactante entró en mi vida a través de una biblioteca pública y me gustó tanto que me tiré 3 años buscándolo hasta que por fin pude tenerlo en mis manos. Este libro cuenta la historia de la familia Wingo, sureña y racista, donde los tres hermanos Wingo desarrollan su vida en medio de las marismas, siendo muy pobres y con un padre maltratador y una madre muy hermosa y con aires de grandeza que les condenará al desastre.

La historia se narra desde Nueva York a donde Tom Wingo viaja para poder contar la historia de su familia y ayudar a su hermana gemela Savannah tras su tercer intento de suicidio y, así, de manera espectacular el libro va contando cómo se desarrolla la vida de Tom en Nueva York que ha dejado atrás a tres hijas y a una mujer que le es infiel, una vida que no le llena porque está atascado en una infancia y un pasado muy oscuro; y también, por el otro lado, cuenta cómo fue su infancia: el colegio, el crecer entre el racismo y más puro conservadurismo con una hermana enferma desde niña y un hermano capaz de morir por lo que quiere. Y mientras Tom va desgranando su historia y la de su familia a la doctora Lowenstein para curar a su hermana irá curándose poco a poco a si mismo.


Desde luego la película está bien, pero como el libro no hay nada. Es interesante desde el punto de vista sociológico y desde el punto de vista psicológico. Es una obra de arte, retrospectiva y a la vez actual, capaz de sacar lo mejor y lo peor de todo aquel que se adentre a leerlo, eso si, sin olvidar una profunda emoción que brota de dentro, de muy dentro del libro, que emociona y cautiva.
Obviamente me he leído muchos más libros que me han gustado y me he releído hasta la saciedad, he leído sagas muy buenas y ahora mismo estoy con tres sagas a la vez y me encanta, pero estos fueron los primeros libros que leí y que me engancharon con un anzuelo hondo y profundo, los que me enseñaron a amar la lectura; y cada uno de ellos se hizo un hueco en mi vida con sus historias y sus personajes y estoy segura de que el cómo soy yo nunca sería igual si ellos no hubiesen hecho mella en mi vida, si no hubiesen formado parte de mi día a día.  Estos son los libros de los que os puedo hablar, mágicos y llenos de vida, sí os falta alguno de ellos por leer buscadlos, dejad que sigan haciendo camino.

 

Martes 17 de abril de 2012

 VIAJES, ACCIÓN, MÚSICA, AMOR Y MAGIA… ¿SE PUEDE PEDIR MÁS?

 

Con un silencio triple, así es como da comienzo el prologo que introduce El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss y así es como quiero empezar yo mi nueva entrada de Blog: dedicándole un profundo silencio porque realmente lo vale.

Sabes que un libro es bueno cuando, desde la segunda frase, ya te ha envuelto como una manta y te aisla del mundo que te rodea;  es en ese preciso momento cuando sabes que te va a enganchar y no te va a soltar y te introduce en sus páginas con un abrazo silencioso. Por eso es por lo que quiero empezar este post mencionando ese silencio triple, porque es con un silencio profundo, de esos que luego son rotos con un magnifico rugido de reconocimiento, como yo quiero empezar a hablar de este libro.

Ese silencio de reconocimiento, ese silencio sepulcral que está presente en el momento de finalizar un acto, como una asimilación de lo vivido…  el silencio que se extiende un momento antes de que empiecen los aplausos… el relámpago antes del trueno… y es que, desde el prólogo hasta su última página el abrazo en el que te envuelve Rothfuss con su historia se merece no un silencio de apreciación sino tres, uno por cada uno de los días en los que la historia de la vida de Kvothe, su protagonista,  se narra. Yo estoy por el primer silencio aunque el segundo ya ha salido a la luz y estoy deseando envolverme en él y aislarme de todo lo que me rodea para entrar en sus páginas.

Desde el primer momento que vi su portada y leí su contraportada ya quería leérmelo… es cómo esa sudadera que ves, o esos vaquero y piensas de manera automática: “se van a ajustar a mi”, pues igual pasa con algunos libros y con El nombre del viento fue exactamente lo mismo: quise leerlo en cuanto lo vi, incluso recomendarlo sin habérmelo leído, como si supiese lo que se iba a ajustar a mi y a mis expectativas, y así ha sido, no me ha decepcionado en ninguna de todas las que creé con solo leer su contraportada:

He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mi”.

Como he dicho: crea expectativas altas ¿verdad? Pero si creéis que son buenas la historia las sobrepasa sin ningún esfuerzo.

Tras el humilde posadero que aparenta ser, Kvothe es un hombre más joven de lo que aparenta porque como bien se sabe las apariencias engañan, el problema es que como dijo Andre Berthiaume: “Todos llevamos máscaras, y llega un momento en el que no podemos quitárnoslas sin arrancarnos nuestra propia piel” y Kvothe se enmascara tanto detrás de ser un humilde posadero que se ve incapaz de salir de ese rol y va perdiendo lo que ha sido, quedándose en, como cuenta el prólogo, “un hombre que espera la muerte”. Pero cuando se le brinda la oportunidad de recordar quién es o, mejor dicho, quién había sido, a través de un cronista itinerante que va buscando historias, lo hace y retoma una parte de esa vida que se había perdido.

Aun así aun habrá que esperar, fuera de El nombre del Viento, a sus otras dos partes complementarias para descifrar quién es Kvothe, el cual se plasma en las páginas de este libro como un auténtico enigma pues, tras esa máscara de amable posadero, se esconde toda una leyenda, como bien narra, en resumen, la contraportada ya citada. Y, como siempre pasa, tras esa historia también se esconde Kvothe, solo un hombre, de manera que se mantiene el círculo cerrado sin llegar a desvelar realmente quién es nuestro protagonista y, página a página, ese círculo cerrado se va abriendo cada vez un poco más y llegaremos a un joven huérfano, a un mendigo, un ladrón, un músico, un aprendiz de mago… como he dicho un hombre creador de historias y que la historia ha convertido en una leyenda.

Esta obra se ha ido extendiendo poco a poco y aunque llegó pasando bastante inadvertida ahora su autor se ha unido a los escritores de fantasía, un club muy selecto, y ha conquistado a la crítica y al público. Ahora el nombre del viento se oye en todas partes, aunque aun no sepamos de manera clara cuál es.

Patrick Rothfuss

Como fenómeno de literatura fantástica que ha creado Patrick Rothfuss es indiscutible y poco a poco ha ido aumentando su número de seguidores y si lo está consiguiendo es gracias a la buena argumentación, la luz propia que tienen los personajes, bien construidos y firmes, claros que van conformando con claridad y firmeza, con sus propias características, la historia. Está escrita con muy buen pulso, de eso no hay duda.

El esquema del que partimos es el que ya conocemos de siempre, tanto que el autor hace que su personaje se burle incluso de su propio comienzo cuando va a contar su historia: un niño se salva de una matanza en la que pierde a su familia y desde entonces vive para aniquilar a los asesinos. Lo dicho, la historia es ya sabida, contada en un ambiente medieval, del pasado… y es en ese ambiente, donde hay capas y espadas, seres mitológicos como dragones y donde la gente se reune en torno a hogueras y oradores de historias pasadas o fantásticas de imperios, dioses y seres de otro mundo, donde el héroe crece y aprende a manejar la magia para enfrentarse a aquellos que mataron a su familia. Pero no es solo magia, también hay honor y amistad, una lealtad profunda y, por supuesto, como en toda historia que se precie, hay amor y enemigos, así como muertes violentas rodeadas de misterio. Así Rothfuss crea una obra donde la fantasía no niega la realidad.

Es un libro fantástico que solo puede haber dado pie a otro tan bueno o aun mejor, aunque de El temor de un hombre sabio ya hablaré cuando caiga en mis manos… de momento hago un avance del mismo con una frase de Kovthe, que refleja muy bien el tipo de personaje que es ya desde el primer libro: indomable hasta la médula y con sus objetivos muy claros a pesar de ser tan joven:

Soy el mejor músico que jamás conocerás o verás desde lejos -dije con una calma forzada-. Y soy Edena Ruh hasta la médula. Lo que significa que mi sangre es roja. Significa que respiro aire puro y camino por donde me llevan los pies. No me arrastro ni me acobardo como un perro ante nadie por el hecho de que tenga un título. Eso lo interpretan como orgullo quienes se han pasado la vida lamiéndoles el culo a los demás.

Impresionante, ¿no es cierto? Si queréis conocer a un personaje con el alma inquebrantable no lo dudéis, dejad que Kovthe os cuente su historia y os conquiste, como ha conquistado ya a tantos lectores. Uniros a esta espera ansiosa porque salga el tercero y final de la saga. No os arrepentiréis ni os defraudará.

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